Ben Okri y las olvidadas raíces africanas del realismo mágico

Gabriel García Márquez durante un viaje de regreso a Aracataca. Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Gabriel García Márquez a su regreso a Aracataca, su poblado natal e inspiración para Macondo.

Al escritor nigeriano Ben Okri le han llamado "el Gabriel García Márquez africano", pero, en al menos un sentido, él siempre ha rechazado las comparaciones con el Nobel colombiano.

"Alguna gente dice que lo que hago es realismo mágico, pero creo que es un gran mal entendido", le dice a BBC Mundo el más joven ganador del Man Booker Prize -uno de los premios más prestigiosos de la literatura en habla inglesa.

"Lo único que indica es que no han visto la realidad de la que viene mi escritura", explica.

El nigeriano se apresura a aclarar que eso no debe ser entendido como una crítica a Gabo o al movimiento literario que durante mucho tiempo dominó la literatura latinoamericana, a los que dice apreciar profundamente y en los que incluso cree detectar influencias africanas.

"Pero creo que esa etiqueta no refleja adecuadamente lo difícil que fue para mí encontrar la forma adecuada de contarlas historias de mi tierra, que fue dándole voz a los espíritus", argumenta el novelista, quien en 2015 fue uno de los invitados del Hay festival de Cartagena. La versión 2017 del festival empieza este jueves.

Image caption BBC Mundo entrevistó a Okri durante el Hay Festival de Arequipa celebrado en diciembre pasado.

Las novelas más conocidas de Okri, de hecho, son las que cuentan la historia de Azaro, un abiku -como se conoce en lengua yoruba al espíritu de los niños que mueren antes de alcanzar la pubertad- que vive a medio camino entre el mundo real y el de los espíritus.

Y en "El camino hambriento" (The famished road), "Canciones del encantamiento" (Songs of Enchantment) y "Riquezas infinitas" (Infinite Riches), Okri sigue sus aventuras en medio de los conflictos políticos y sociales de un país africano muy parecido a su Nigeria natal, en una combinación de dimensiones que ayuda a entender la etiqueta de "realismo mágico".

"(Los africanos) tenemos una relación muy compleja con el tiempo. Y nuestro sentido del mismo está profundamente vinculado con lo que podemos llamar el mundo numinoso: el mundo de los ancestros, el de los que no han nacido", dice sin embargo Okri.

"Y eso impacta profundamente en nuestra forma de percibir la realidad y de contar historias", le explica a BBC Mundo.

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption En 1991 Okri recibió el Man Booker Prize, uno de los premios más importantes de la literatura en lengua inglesa, por su novela "The famished road" ("El camino hambriento").

El también poeta, sin embargo, dice que encontrar un lenguaje por el que todo eso se pudiera filtrar naturalmente en su escritura le tomó muchísimo tiempo.

"De hecho, requirió abrazar la literatura de todo el mundo, de Don Quijote a Mark Twain, de (el escritor nigeriano) Amos Tutuola a la literatura de los Andes", afirma.

"Pero refleja una forma de percibir la realidad que es profundamente africana", insiste.

¿Raíz africana?

¿No es entonces posible que la principal influencia se haya dado en sentido inverso? ¿Es acaso casual que entre los principales exponentes del realismo mágico abunden los autores originarios de un Caribe lleno de influencias africanas, como el cubano Alejo Carpentier y el propio García Márquez?

Okri no se atreve a afirmar que sin África tal vez nunca hubiera habido realismo mágico. Pero sí cree que entre los dos hay una conexión que aún no se ha explorado lo suficiente, a pesar de que fue destacada por el mismo Gabo luego de un viaje a Angola realizado en 1978.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Macondo, el nombre que García Márquez tomó prestado de una hacienda bananera de su natal Aracataca, es -según una investigación del académico Germán de Granda- un fitónimo bantú que designa al plátano.

"En América Latina se nos ha enseñado que somos españoles. Es cierto, en parte, […] pero en aquel viaje a Angola descubrí que también éramos africanos", contó, por ejemplo, el Nobel colombiano en el libro "El olor de la guayaba".

"Yo esperaba encontrarme en un mundo extraño, totalmente extraño, y desde el momento en que puse los pies allí, desde el momento mismo en que olí el aire, me encontré de pronto en el mundo de mi infancia. Sí, me encontré toda mi infancia, costumbres y cosas que yo había olvidado. Volví a tener, inclusive, las pesadillas que tenía en mi niñez", relató en ese entonces García Márquez.

Y el gran escritor colombiano también describió la forma de entender la realidad propia del Caribe -que alimenta su obra- como una mezcla de "la imaginación desbordada de los esclavos negros africanos con la de los nativos precolombinos y luego con la fantasía de los andaluces y el culto de los gallegos por lo sobrenatural".

Elemento olvidado

Para Okri, sin embargo, en la percepción del realismo mágico se ha producido una dislocación hacia su lado europeo que no ha permitido entender adecuadamente sus raíces africanas.

"A Occidente se le ha contado, se le ha vendido como un brazo europeo del espíritu latinoamericano", le dice a BBC Mundo.

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption La herencia africana es visible en todo el Caribe, incluyendo el Caribe colombiano.

"Y yo sé que el mismo García Márquez habló más de su deuda con gente como Kafka, o con El Quijote. Pero una lectura causal de El Quijote uno no encuentra esa dislocación de la realidad, esa forma liminal de reflejar la realidad de la que depende el realismo mágico. Y eso tampoco está en Kafka", explica.

"De hecho, no tiene precedentes en la literatura occidental. Así que obviamente hay algo que originó uno de los elementos del realismo mágico que se ha olvidado, una clave que está desaparecida", continúa.

Okri también se apresura a apuntar que el sentido del realismo mágico tampoco está muy presente en la literatura africana: "Ni siquiera en Tutuola, quien cuenta la historia de un viaje al mundo de los muertos", dice.

"El realismo mágico no se puede separar de la historia de América Latina", puntualiza.

"Y una parte de esa historia es definitivamente europea. Pero hay otra parte que no se ha reconocido adecuadamente", resume, lamentando la promesa incumplida de un diálogo más profundo y constante con su continente.

Diálogo pendiente

Efectivamente, para Okri "antes había más solidaridad entre América Latina y África, por causa de nuestra historia, que tiene muchas similitudes, por lo que el mundo nos ha hecho, por la necesidad que tenemos de transfigurar las depredaciones de nuestra historia en algo especial y la gran responsabilidad de aumentar la presencia de justicia en la vida de nuestra gente".

"Pero los escritores latinoamericanos, por ejemplo, no leen a los escritores africanos, lo que es muy, pero muy triste. Y aunque los escritores africanos sí leen a los latinoamericanos, generalmente buscan sus referentes en Europa o EE.UU.", le dice a BBC Mundo.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Ben Okri es uno de los grandes escritores africanos contemporáneos.

Pero el escritor cree que espacios como el Hay festival, que lo ha llevado a lugares como Cartagena y Arequipa, pueden ayudar a empujar ese diálogo y, en el camino, ayudar a cambiar la percepción de África como un continente que no tiene mucho que aportar, que considera tremendamente errada.

(Y que, muy probablemente, es una de las razones por las que América Latina no acostumbra dirigir su mirada a esa parte del mundo con la que sin embargo comparte tanto).

"No creo que se pueda hablar de civilización sin hablar de las grandes cualidades humanas de imaginación, compasión, hospitalidad, amor, familia, respeto por los ancestros, por la tierra, por los que todavía no han nacido, la capacidad para contar historias, que definen el espíritu africano", apunta Okri.

"Pero si me preguntas que es lo que el mundo puede aprender de África yo diría que es su capacidad para celebrar la vida, la extraordinaria recursividad de su gente, el arte de hacer mucho con muy poco", le dice a BBC Mundo.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption A Okri le gustaría más diálogo y colaboración entre África y América Latina.

El problema, apunta el escritor nigeriano, es que lo que mejor hacen los medios es "enfocarse en las cosas negativas y sacarlas de proporción, pero no son muy buenos celebrando la belleza".

"La belleza, la belleza del espíritu, la generosidad, la hospitalidad, la imaginación no venden periódicos ni dan buenos titulares. Entonces el 80%, 90% del espíritu africano es invisible para el resto del mundo", lamenta.

Parte de ese espíritu, sin embargo, también vive en América Latina, una región por la que también corre abundante sangre negra. Y, junto a su música, el realismo mágico tal vez sea uno de los mejores ejemplos.

-------------------------------------------------------------------

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realizó en esa ciudad colombiana entre el 26 y 29 de diciembre de 2017.

Contenido relacionado