¿Por qué el ELN lleva la guerra a la ciudad si está negociando la paz en Colombia y qué puede hacer el Estado ahora?

Guerrilleros del ELN en Arauca (foto de archivo). Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Aunque el ELN tiende a actuar en zonas rurales o pequeños cascos urbanos, tiene células en algunas grandes ciudades capaces de ejecutar un atentado como el del domingo 19 de febrero.

A mediados de 2016, todavía no estaba cerrado el acuerdo de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que puso fin a más de medio siglo de conflicto armado. Por esa época, el presidente Juan Manuel Santos advirtió que si no había pacto las FARC estaban preparadas para lanzar una guerra urbana.

El acuerdo se firmó en noviembre pasado y la polémica predicción de Santos perdió su razón de ser, al menos en lo concerniente a las FARC.

El domingo 19 de febrero, sí hubo un atentado urbano, en el centro de la capital del país.

Pero fue perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla de Colombia, con la que el gobierno comenzó negociaciones formales de paz el pasado 8 de febrero (mientras las FARC tienen cerca de 7.000 guerrilleros, el gobierno estima que el ELN tiene unos 1.500, aunque con una muy extendida red de milicianos y civiles afines).

Derechos de autor de la imagen Policia Nacional de Colombia
Image caption El patrullero Albeiro Garibello Alvarado murió tras el atentado del domingo 19 de febrero.

El ataque que tuvo lugar en el barrio de La Macarena de Bogotá, dejó un policía muerto y 25 heridos, más cuatro civiles lesionados (según la Alcaldía de Bogotá).

El ELN se atribuyó el atentado mediante un comunicado difundido en la madrugada de este lunes, en el que dice que el ataque estuvo dirigido contra el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la policía (al que pertenecía el uniformado muerto), al que acusan de abusos y asesinatos y que piden que se disuelva.

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Image caption La explosión ocurrió cuando la policía preparaba un operativo de seguridad.

"Dinámica de la guerra"

Una frase clave del texto difundido por la guerrilla da a entender que las acciones no van a detenerse: "El ELN debe responder con su accionar armado contra las fuerzas atacantes para defenderse, esa es la orden que tienen todas nuestras unidades".

Desde la cuenta de Twitter de la organización, @ELN_ranpal, le confirmaron a BBC Mundo: "Mientras no haya cese bilateral acciones militares del ELN no pueden detenerse... es una dinámica de la guerra".

Le preguntamos si la intención era presionar un cese bilateral a través de acciones como esas. "No hacemos presiones de ninguna clase... solo actuamos enmarcados en las dinámicas que el régimen impone", respondieron. (Unas horas después Twitter suspendió esa cuenta).

Cese o no cese

Muchos piensan que sí, que se trata de un ejercicio de presión para alcanzar un cese el fuego bilateral.

"Yo creo que están buscando eso, pero además quieren hacer una demostración de fuerza", le dijo a BBC Mundo Víctor de Currea Lugo, académico de la Universidad Nacional de Colombia, quien sigue muy de cerca el proceso de paz con el ELN.

"A mi juicio esa demostración de fuerza es errada, por el objetivo que eligieron: darle a la policía en Bogotá de esa manera, poco ayuda. Es un tiro en el pié".

La reacción de las autoridades parece darle la razón.

"Si el ELN cree que con actos terroristas como el de La Macarena (cuya autoría ahora reconoce con cinismo) va a presionar un cese al fuego está muy equivocado", tuiteó Juan Camilo Restrepo, jefe del equipo negociador del gobierno con esa guerrilla (el paréntesis es suyo).

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Image caption Carlos Arturo Velandia, exmiembro del ELN y actual gestor de paz es de quienes creen que acciones como esta pueden repetirse.

"Cese bilateral no puede haber hasta tanto ellos no entren en una madurez que sea consecuente con el proceso de diálogo en el que nos encontramos", le dijo a BBC Mundo el viceministro de Defensa Aníbal Fernández de Soto, quien cree más factible un modelo similar al que se alcanzó con las FARC.

Ya avanzado el proceso de negociación, esa guerrilla declaró un cese el fuego unilateral, que fue correspondido con una drástica disminución de operaciones en su contra por parte del Estado. Sólo mucho más adelante hubo cese bilateral, ya casi sobre la firma del acuerdo final.

Por ahora, no obstante, todo apunta a una escalada, no a una disminución de las hostilidades, que de hecho vienen incrementándose en meses pasados.

Más guerra

El 1 de diciembre pasado, el Estado inició el Plan Victoria, que busca ocupar las áreas del país que dejaron las FARC con su concentración en 26 zonas de transición.

Bajo ese plan, los objetivos principales de las fuerzas de seguridad son el ELN y las bandas criminales.

En ese contexto, le dijo el viceministro de Defensa a BBC Mundo: "Ha habido un número creciente de desmovilizados del ELN, un número creciente de muertos en combate y capturas".

Eso es especialmente cierto en zonas rurales, fundamentalmente, donde también se ha registrado un creciente accionar del ELN.

Sin embargo, las acciones de la guerrilla en zonas urbanas representan otro tipo de riesgo y hay una opinión general de que pueden repetirse.

"El reconocimiento (por parte del ELN) de lo ocurrido en La Macarena funciona como una autorización tácita a esas células y agrupaciones terroristas (del ELN o con vínculos con esa guerrilla), es como un semáforo verde a otras acciones", le dijo a BBC Mundo Jorge Restrepo, director del Centro de Estudios para el Análisis de Conflictos (CERAC).

Células en dinámica individual

Que acciones como esta puedan repetirse es algo que también cree Carlos Arturo Velandia, exmiembro del ELN y gestor de paz nombrado por el gobierno para acompañar los diálogos con ese grupo (temiendo una escalada de violencia, Velandia hizo un llamado, junto a otros individuos e instituciones agrupados en la Plataforma La Paz Completa, para que se llegue a un cese bilateral).

Por otra parte, hay una dificultad para las fuerzas de seguridad a la hora de enfrentarse a este tipo de acciones urbanas. Como le explicó Velandia a BBC Mundo, la ejecutan células compartimentadas y entrenadas en el campo, que forman parte de una estructura llamada Frente Nacional Urbano, que opera en las principales ciudades del país.

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Image caption No han pasado 20 días del inicio de los diálogos formales de paz y los equipos del gobierno (liderado por Juan Camilo Restrepo, izq.) y del ELN (liderado por Pablo Beltrán, der.) ya deben resolver un grave incidente para poder seguir adelante.

El viceministro Fernández de Soto reconoce la dificultad que este tipo de ataques presentan para las fuerzas de seguridad: "Estos son grupos que buscan ser invisibles, que se mimetizan dentro de distintos estamentos de la sociedad: juntas de acción comunal, grupos sociales de diversa naturaleza; eso hace que la labor tenga un gran componente de investigación, un gran componente de inteligencia".

Como el ELN no tiene una estructura de mando vertical, existe además la posibilidad de que haya grupos que actúen en forma independiente a lo que determine el Comando Central (que está impulsando los diálogos de paz).

¿Cómo evitar estos ataques?

Para intentar prevenir ataques como el de La Macarena, el viceministro de Defensa explicó que se coordinan acciones de las autoridades militares, de policía y civiles, y se le ha solicitado colaboración a la ciudadanía (especialmente con información sobre actividades y movimientos sospechosos).

En el caso de Bogotá, además, se implementó un plan candado para hacer seguimiento a las entradas a la ciudad; y otro plan -llamado Capital- orientado a proteger infraestructura y activos estratégicos.

Sin embargo, Fernández de Soto reconoce que unas fuerzas de seguridad acostumbradas a combatir fundamentalmente con las FARC necesitan ciertas modificaciones.

"Tiene que evolucionar la fuerza pública y los organismos de control para poder neutralizar cualquier riesgo", le dijo a BBC Mundo.

¿Seguirán las negociaciones?

En este escenario, ¿cómo queda entonces el proceso de paz formal con el ELN, que no lleva todavía ni siquiera 20 días?

El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo que con acciones como la de La Macarena se pone en riesgo la mesa de negociaciones. Algunos, como Jorge Restrepo, consideran el gobierno las debe suspender de inmediato.

Kyle Johnson, analista en Colombia del International Crisis Group, cree que eso no ocurrirá. Le dijo a BBC Mundo: "Pueden decir que están negociando sin cese bilateral, habrá tensiones pero seguirán para adelante".

Desde el equipo de paz del gobierno le aseguraron a BBC Mundo que la voluntad es seguir avanzando con las negociaciones y que en Quito continuaba este lunes la agenda de trabajo.

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