"El ambiente parece tranquilo, pero sabemos que eso no es así": Paraguay en calma el día después de la violenta jornada en la que el Congreso fue incendiado

Congreso de Paraguay un día después del ataque. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Las huellas de la violencia seguían presentes en el Congreso paraguayo un día después del incendio y los disturbios.

El Congreso de Paraguay seguía humeante y con muchísimas de sus ventanas rotas. Todavía sofocaban las últimas llamas mientras los comercios del centro de Asunción empezaban con normalidad un sábado como cualquier otro.

Eso sí, algunos coches calcinados aún permanecían en el lugar donde los manifestantes les prendieron fuego la noche del viernes.

Un militante del Partido Liberal de 25 años muerto por disparos de la Policía en la sede del partido, un centenar de heridos y unos 200 detenidos fue el saldo de las peleas callejeras entre policía y los manifestantes, según informó este sábado la Fiscalía.

Las protestas se iniciaron después de que 25 senadores aprobaran casi a escondidas un proyecto para reformar la Constitución que permita que el presidente paraguayo, Horacio Cartes, del conservador Partido Colorado, pueda ser reelecto.

Nelson Naveiro, 30 años y tatuador profesional, posaba para una foto dentro de uno de los coches quemados que quedaron como testimonio del caos de ayer.

Al lado, los restaurantes y tiendas permanecían abiertos.

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Image caption La policía mantiene un cordón de vallas rodeando las cuadras aledañas del Congreso pero ya permite el paso de la gente.

La policía mantiene un cordón de vallas rodeando las cuadras aledañas del Congreso pero ya permite el paso de la gente.

"Sali del trabajo y fui a la plaza. Fue una locura. Pisotearon la Constitucion Nacional con su proyecto de enmienda. La noche de ayer fue violenta. Y ahora el ambiente parece tranquilo, pero sabemos que eso no es así", declaró el tatuador a BBC Mundo.

100 personas

Una pequeña convocatoria frente al Congreso se reunió en la tarde del sábado pero sin legisladores ni representantes de partidos.

Un centenar de personas quedaron debatiendo sobre si la quema del Congreso valió o no la pena.

Elena Riveros, estudiante de Sociología de 22 años dijo a BBC Mundo: "Buscamos una forma pacífica de afrontar lo que pasó ayer".

El viernes, grupos de manifestantes violentos se enfrentaron a la Policía, logrando entrar en el Congreso, prender fuego y robar muchos objetos.

Toda la noche duró la refriega que continuó por las calles del centro de Asunción.

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Image caption El viernes, grupos de manifestantes violentos se enfrentaron a la Policía, logrando entrar en el Congreso, prender fuego y robar muchos objetos.

"Es increible la tranquilidad que se vive hoy (sábado). Pero esto es tristemente similar a lo que tenemos en casa, crisis institucionales de este estilo. Me sorprende que parece hasta leve comparado con lo que podría haber sido una protesta de este estilo en Buenos Aires, si bien no tengo recuerdo de que hayamos quemado alguna vez el Congreso", dijo a BBC Mundo, Leandro Marcarian, 32 años, economista de Buenos Aires llegado a Asunción para participar de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que por primera vez se ha celebrado en Paraguay y se ha visto opacada por los hechos violentos.

"Presentas la marca país, hablas de la grandeza de Paraguay el mismo día que te están quemando el Congreso. Uno que lo mira de afuera piensa: 'yo plata acá no pongo'", afirmó Marcarian.

Habla el presidente

El presidente Cartes lamentó hoy en un vídeo publicado en sus redes sociales los eventos ocurridos y la muerte del joven.

"No hay imagen más fuerte que ver paraguayos enfrentándose violentamente entre sí", dijo el magnate del tabacó que ganó la Presidencia en 2013, después de que su partido promoviera un juicio político al presidente progresista Fernando Lugo.

"Me produce mucha indignación que se apele a la violencia para hacer oposición o para tratar de golpear a un presidente constitucionalmente electo por el pueblo", agregó y llamó a los paraguayos a aprovechar este domingo para reflexionar.

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Image caption Un muerto, un centenar de heridos y unos 200 detenidos fue el saldo de las peleas callejeras entre policía y los manifestantes.

Mientras tanto, en la sede del principal partido de la oposición, el Partido Liberal, aún está, junto a unas humildes flores, el suelo cubierto por la sangre seca de Rodrigo Quintana, el joven militante muerto por disparos de la policía.

Una grabación de las cámaras de seguridad, difundida por el propio partido, muestra a un agente entrar en la sede disparando con su escopeta.

Se ve como Quintana cae al suelo herido.

Atrapada en un baño

Laura Valinotti, de la juventud liberal, permanecía hoy sentada en la sede de su partido al lado del charco de sangre.

Sollozaba mientras explicaba a BBC Mundo la impotencia que sintieron cuando la policía entró en su local.

"Estábamos en vigilia, descansando. Estábamos tranquilos, nunca nos habían atropellado de esta forma. La policía vino disparando al cuerpo y por eso se cerró la puerta de la sede. Pero abrieron la puerta e ingresaron disparando.

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Image caption Una grabación de las cámaras de seguridad, difundida por el Partido Liberal, muestra a un agente entrar en su sede disparando con su escopeta.

Valinotti relató cómo quedó encerrada a oscuras en un baño. "Escuchaba como le decían a mis compañeros que bajaran la cabeza. No importaba si eran diputados, todos al suelo".

"Sentimos miedo e impotencia por no poder defender a nuestro compañero. Sentimos en carne propia lo que se vivió en la dictadura de antes", explicó la joven militante.

El policía acusado de haber realizado los disparos se encuentra detenido.

El ministro del Interior, Tadeo Rojas, y el jefe de la policía, Críspulo Sotelo, han sido destituidos por Cartes.

Este domingo fue convocada una nueva protesta frente al Congreso.

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