"No me voy a poner minifalda para llamar la atención": Marichuy, la primera aspirante indígena a la presidencia de México... que no busca el poder

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Image caption "Hasta ahorita el capitalismo lo que ha traído ha sido muerte a las comunidades", asegura la mujer que representa a los indígenas de México.

María de Jesús Patricio Martínez quiere ser candidata a la Presidencia de México pero no busca ganar, ni conseguir escaños en el Congreso ni alcanzar el poder.

La batalla de quien espera representar a los más de 10 millones de indígenas —poco más del 8% de la población— es un tanto más compleja: organizar a la sociedad desde abajo para"desmontar" el sistema capitalista.

"Hasta ahorita el capitalismo lo que ha traído ha sido muerte a las comunidades", opina Martínez, una indígena nahua de 53 años, fue electa a fines de mayo como vocera del recién formado Concejo Indígena de Gobierno (CIG).

El CIG fue creado bajo el auspicio de y tras la idea del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para presentar a un miembro del indigenismo en las elecciones presidenciales de julio del próximo año.

"Cada vez que viene un tiempo electoral es lo mismo, la gente tiene una esperanza", le dice Martínez a BBC Mundo durante una entrevista, "pero está todo amañando, va cambiando la persona pero sigue quedando lo mismo".

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Image caption Martínez, una médica tradicional del estado de Jalisco conocida como "Marichuy", considera que llegó el momento de un cambio de estrategia.

"Es un momento de dar un paso más allá de lo que siempre hemos venido dando, usando las mismas herramientas que ellos. Destruyendo eso que en realidad no le ha dado una respuesta clara al pueblo y a la gente que está abajo, destruyendo ese sistema impuesto desde arriba".

Martínez, una médica tradicional del estado de Jalisco conocida como "Marichuy", considera que llegó el momento de un cambio de estrategia, que durante años han estado usando sus propias armas y que eso no ha servido para ser vistos ni escuchados.

"Hay que ser visibles y tenemos que agarrar unas herramientas que son de un grupo", apunta, "no tanto para quedar en el poder pero para hacer la organización de abajo".

Su primer desafío es alcanzar casi un millón de firmas distribuidas en al menos, 17 entidades federativas, para conseguir el registro y participar en las elecciones: "Sí, sí, se logran, que las quieran aceptar es otra cosa, que nos quieran poner trabas es otra cosa, pero que se logran, se logran".

Se ríe cuando se le pregunta qué haría si ganara la Presidencia y cede la palabra a otro miembro del CIG presente en la entrevista.

"Nosotros vamos al rescate de la patria, de nuestro territorio y del medio ambiente", señala Osvelia, "estamos luchando por la vida".

Martínez luego apunta que el plan será el del Concejo Nacional Indígena, que ella simplemente es la vocera y que en octubre se van a volver a reunir para empezar a delinear la estrategia. Y repite que van a luchar por la vida: "A pelear por esa vida para todos, así de simple, nada más".

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Image caption El Concejo Indígena de Gobierno fue creado tras la idea del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para presentar a un miembro del indigenismo en las elecciones presidenciales de julio del próximo año.

Tiene previsto hacer campaña recorriendo el país para ir sumando voces, pero asegura que se tratará de una forma distinta de hacer política.

"Ya hay algunos que han dicho: 'Marichuy, te voy a buscar uno de esos (asesores) de imagen, no, ni sé lo que son esas cosas. Las comunidades se van a manifestar como son y como han sido, para qué maquillar algo".

"Nos han acostumbrado a que así tiene que ser", añade, "por qué no hacerla diferente, ¿sería ponerme minifalda para llamar la atención? No".

Osvelia interviene. "Sólo vamos a usar la mente, el espíritu, el corazón, la reflexión y la persuasión", dice.

Los indígenas son los más pobres, desprotegidos y marginados del país. Su causa quedó expuesta con el levantamiento zapatista en 1994. Pero dos décadas después su situación no ha mejorado.

Es por ello que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pateó el tablero y dejó atrás su postura de rechazar los procesos electorales para impulsar la iniciativa de que los indígenas participan en los comicios.

"Ellos son nuestros hermanos mayores", explica Martínez sobre los zapatistas, "así se les considera por su sabiduría y como parte del CNI así se les escucha a todos, se les escucha su palabra y es válida".

Martínez señala que el apoyo del zapatismo no ha sido indispensable para impulsar la candidatura y por el momento no está claro si tendrán algún tipo de rol durante la campaña.

Por lo pronto, Martínez se prepara, con el apoyo de los casi 80 miembros del CIG y de sus tres hijos.

"Mis hijos están de acuerdo (con la candidatura), sólo con el pendiente de que me pudiera pasar algo, por lo que está pasando a nivel nacional, la represión, que algo más fuerte pudiera venirse". "Me dicen: 'Tú te vas y no sabemos si vas a regresar'".

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