El récord en exportación de autos mexicanos que desmiente promesas (y amenazas) de Donald Trump

Sancionar la importación de autos mexicanos fue una promesa de Donald Trump. Derechos de autor de la imagen Scott Olson/Getty Images
Image caption Sancionar la importación de autos mexicanos fue una promesa de Donald Trump.

En los primeros seis meses de su mandato, Donald Trump ha hablado -y tuiteado- en diversas ocasiones sobre cómo ha cumplido sus promesas electorales. Pero hay una promesa -así como algunas amenazas- que no ha cumplido.

En su campaña electoral e incluso tras ser electo presidente de Estados Unidos, el magnate dijo que impondría un impuesto de 35% a la importación de autos fabricados en México.

Pero seis meses después de asumir el gobierno, las compras de vehículos mexicanos en el mercado de su país alcanzaron una cifra histórica.

Entre enero y junio las armadoras instaladas en México exportaron un millón 162,757 automóviles ligeros.

Esto representa un aumento de 13,5% con respecto al mismo período de 2016, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Es una cifra distinta a lo que sucede en Estados Unidos, donde el mercado registra una caída consistente en los últimos meses.

De hecho, las marcas de ese país registran este año un volumen menor de ventas, mientras que la comercialización de unidades importadas de otros países se mantiene al alza.

Muchas de éstas provienen de su vecino del sur. Este año 14 de cada 100 autos o camionetas que circulan en calles y carreteras estadounidenses se fabricaron en México.

General Motors, la más productiva

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Image caption La camioneta Silverado, fabricada en México, es una de las favoritas de los estadounidenses.

Junio fue uno de los períodos más productivos para las armadoras establecidas en este país, pues en ese mes los envíos de unidades superaron las 276.000.

Paradójicamente fue una compañía estadunidense, General Motors, una de las que más colaboró para alcanzar esta cifra, pues sólo en ese lapso exportó más de 60.000 autos y camionetas.

Lo hizo seis meses después que Trump les dedicara un duro mensaje en su cuenta de Twitter.

"General Motors está enviando el modelo mexicano de Chevy Cruze a los concesionarios de autos de Estados Unidos, sin impuestos a través de la frontera", escribió el magnate el 3 de enero pasado.

"¡Háganlo en Estados Unidos o paguen un gran impuesto fronterizo!".

El 17 de enero, Trump hizo la misma amenaza a Toyota si instalaba una planta en México para exportar vehículos a Estados Unidos. "Construyan la fábrica en Estados Unidos o paguen un gran impuesto en la frontera", advirtió Trump en su cuenta de Twitter.

Pero los números son una parte de la historia, coinciden analistas.

En el fondo, los discursos, mensajes de Twitter y promesas electorales del magnate resultan distintos a realidad que viven los dos países.

"El comercio no lo puede manejar una persona, por más poderosa que sea", le dice a BBC Mundo Isidoro Mata Cano, director del Centro de Desarrollo de la Industria Automotriz en México (CEDIAM).

"A pesar de las declaraciones de Trump, las cifras nos plantean otra situación y lo que vemos es que el futuro va a ir en esa tendencia".

¿Creer o no creer?

El 3 de enero de 2017 la industria automotriz mexicana sufrió una sacudida, cuando la empresa Ford canceló la construcción de una armadora en San Luis Potosí, en el centro de México.

La planta fue reubicada en Michigan, aunque con un nivel menor de inversión al original.

Trump, quien a esa fecha todavía no era presidente de Estados Unidos, presumió la decisión e incluso advirtió de eventuales sanciones a otras compañías que decidieran permanecer en México.

Derechos de autor de la imagen Pedro Pardo/AFP
Image caption Ford canceló la construcción de esta planta en San Luis Potosí, México.

Medio año después, el escenario es otro.

Empresas como BMW mantuvieron sus planes en México, incluso después que el presidente estadunidense amenazó con aplicar un impuesto especial a sus exportaciones a Estados Unidos.

Otras empresas siguieron el ejemplo. ¿Dudaron sobre los planes del actual gobierno estadunidense?

"No es un tema de creer o no creer", le dice a BBC Mundo Eduardo Solís, presidente ejecutivo de AMIA.

"Ha cambiado el tono y el objetivo que busca la administración del presidente Trump, me parece que en ningún momento ha pretendido cancelar flujos comerciales y lo estamos viendo hoy".

"Un tiro en el pie"

Más allá de la política, en el crecimiento de la exportación de autos mexicanos existen sobre todo razones comerciales.

Fabricar un vehículo en México es hasta 20% más barato que hacerlo en cualquier armadora estadunidense, según datos de la consultora PricewaterhouseCoopers.

Además, modificar la estrategia de una compañía automotriz no es sencillo, subraya el director del Cediam.

"Una planta armadora no tiene programas de corto plazo, mínimo son de cinco a 10 años", recuerda Mata Cano.

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Image caption México es un gran ensamblador de automóviles. En la foto, el presidente de Honda, Takanobu Ito, inaugura una nueva planta de producción con la presencia del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.

El gobierno de Trump, además, parece darse cuenta de los problemas que representaría aumentar los costos a la industria automotriz, de la que dependen unos 5 millones de empleos en su país.

"Aplicar impuestos es darse un tiro en el pie, es provocar que los coches sean más caros en Estados Unidos, ¿quién los va a comprar?", insiste el analista.

Y no es un sector pequeño, pues dos de los vehículos favoritos de los estadunidenses son ensamblados en México.

Uno de ellos es la camioneta Chevrolet Silverado, de General Motors. Hasta junio de este año se habían exportado 122.493 unidades al mercado estadunidense.

Y el otro ejemplo es la Pickup Ram, de Fiat Chrysler, modelo que a mitad de 2017 se enviaron 122.208 vehículos a Estados Unidos.

En ambos casos los datos son de AMIA.

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