La guerra de los hermanos Fujimori: por qué se pelean Keiko y Kenji y qué tiene que ver con el indulto a su padre

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Image caption La pugna entre Keiko y Kenji Fujimori está desatando divisiones y una guerra de lealtades dentro y fuera del partido.

"El conflicto es indisimulable", dice el analista político peruano Juan Carlos Tafur sobre el abierto enfrentamiento entre Keiko y Keiji, dos de los hijos del expresidente Alberto Fujimori.

Y Tafur recuerda lo que escribió al respecto el historiador José Ragas: "La última vez que dos hermanos se enfrentaron abiertamente por querer gobernar Perú, uno terminó siendo arrojado al río y el otro fue ejecutado por Francisco Pizarro".

Esta vez quizás no haya un desenlace tan atroz, pero lo cierto es que el conflicto está desatando divisiones y una guerra de lealtades.

El miércoles Kenji Fujimori, de 37 años y el menor de los hijos, fue suspendido por 60 días del opositor partido Fuerza Popular, que dirige su hermana mayor, la excandidata presidencial Keiko Fujimori.

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Image caption Keiko, excandidata presidencial, dirige el partido Fuerza Popular, que domina el Congreso.

En un comunicado el partido, que tiene la mayoría en el Congreso, indicó que Kenji fue castigado por "sus inconductas reiteradas, permanentes y planificadas", después de que el hijo del expresidente mostrara un acercamiento con el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski.

En semanas recientes Kenji ha calificado negativamente a su partido por criticar al gobierno y se le ha visto dispuesto a establecer una relación de trabajo con el presidente.

Por ejemplo, en junio pasado, en un voto de confianza que terminó costándole el cargo al ministro de Economía, Alfredo Thorne, Kenji Fujimori se abstuvo.

El acercamiento al gobierno también se hizo evidente durante la emergencia por El Niño Costero, cuando su hermana prefirió la distancia con Kuczynski.

Y en un tuit Kenji se refirió a sus colegas del Congreso como los "leones del Coliseo" de la antigua Roma.

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Image caption Kenji criticó a sus colegas del Congreso en semanas recientes.

Partido "cuasi dinástico"

En junio de 2016, Keiko perdió las elecciones presidenciales contra Kuczynski por menos de 43 mil votos, un muy ajustado resultado en un país con 31 millones de habitantes.

Pese a esta derrota, el fujimorismo consiguió la mayoría absoluta del Parlamento, con 71 asientos de 130 posibles.

Además, contaba en sus filas con el congresista electo más votado del país: Kenji Fujimori.

"Desde esta perspectiva tenemos una agrupación política de carácter cuasi dinástico con una Fujimori que, aunque líder, ha perdido dos elecciones presidenciales consecutivas, y otro Fujimori que ni carga con ese pasivo ni genera el nivel de rechazo de su hermana", dice Martin Riepl, colaborador de BBC Mundo.

Los medios peruanos incluso han comenzado a especular sobre la posible candidatura presidencial de Kenji en 2021, aspiraciones electorales que compartiría con su hermana.

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"El menor de los Fujimori ha negado que ese sea su objetivo, pero en Perú negar una candidatura presidencial prematura es parte del juego de todos los candidatos", explica Riepl.

Y agrega: "Pese a tener amplia mayoría en el Congreso, el fujimorismo no es una fuerza monolítica y está claramente dividido. El origen del cisma es la sentencia de cárcel del expresidente y líder histórico del partido, Alberto Fujimori".

Defensa paterna

Alberto Fujimori, quien fue presidente de 1990 a 2000 y está cumpliendo una sentencia de 25 años por abusos de derechos humanos y corrupción, opinó sobre la sanción de Kenji a través de su cuenta de Twitter.

El exmandatario llamó "infraternos" y "desleales" a los miembros de la bancada de Fuerza Popular que votaron a favor de la sanción disciplinaria de Kenji.

"Hasta ahora me sigo preguntando por qué han sancionado a Kenji, ¿porque ha estado construyendo puentes con el gobierno pensando en el Perú?", también escribió en Twitter.

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Image caption Tanto Kenji como Keiko encabezan la campaña para que su padre, Alberto Fujimori, salga de prisión.

El exmandatario, de 78 años, sufrió una serie de problemas de salud que lo tuvieron hospitalizado. Tanto Kenji como Keiko están haciendo campaña para que su padre salga de prisión.

Kenji ha manifestado que su prioridad es buscar la liberación de su padre y se dice que el acercamiento con el presidente Kuczynski tiene ese fin.

En junio Kenji agradeció al mandatario por señalar que evalúa la posibilidad de un indulto humanitario para su padre.

"Gracias, Señor Presidente @ppkamigo. Es hora de voltear la página. Le estaré eternamente agradecido", dijo el menor de los Fujimori en su cuenta de Twitter.

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De acuerdo con Riepl, "durante los últimos meses Kenji ha pasado de ser un simple abogado de la libertad de su padre, a consolidar un liderazgo propio y con una agenda más amplia dentro y fuera del partido".

Los comentarios en las redes, en las calles y en la prensa reflejan que gran parte de la ciudadanía tiene una imagen positiva del menor de los Fujimori.

"Lo consideran el hijo leal que busca la libertad del padre sin ningún interés político. No puede decirse lo mismo de Keiko a quien le endilgan los adjetivos de dura, arbitraria o insensible", analiza el colaborador de BBC Mundo.

Albertistas y keikistas

Poco después de empezar el gobierno de Kuczynski, la división interna en la bancada opositora se hizo evidente: dentro del partido Fuerza Popular están los albertistas y keikistas.

"Los primeros reconocen la vigencia del liderazgo del expresidente y buscan su libertad. Los segundos apuestan por el liderazgo de Keiko Fujimori y tienen como objetivo su victoria en las presidenciales del 2021", afirma Riepl.

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Image caption El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, y Keiko Fujimori, líder de la oposición, se reunieron la semana pasada.

"Estos últimos consideran la posible libertad del patriarca como una amenaza al liderazgo de Keiko. De hecho, la misma bancada fujimorista mandó al archivo un reciente proyecto de ley que podía haberle dado prisión domiciliaria al ex presidente".

Kenji Fujimori se había mostrado favorable a esta iniciativa.

La propia suspensión de Kenji reflejó las divisiones en la agrupación: de sus 71 congresistas, 44 votaron a favor de la sanción. El resto no participó o se abstuvo.

Se reveló además que 23 legisladores enviaron una carta firmada a Keiko Fujimori solicitándole que suspenda la sanción contra su hermano.

"Este documento refleja tanto las diferencias en el partido como su carácter casi monárquico, al apelar a la voluntad de la lideresa antes que a la institucionalidad de la agrupación", dice Riepl.

"Si el temor de los keikistas era que los albertistas dividieran el liderazgo del partido con la libertad del ex presidente Alberto Fujimori, jugaron sus cartas de tal manera que terminaron por fortalecer la imagen de Kenji, hoy por hoy, una amenaza real a la posición de su hermana".

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