Quién es Maritza Garrido Lecca, la bailarina que ocultó a la cúpula de Sendero Luminoso en Perú y sale en libertad tras 25 años en la cárcel

Maritza Garrido Lecca Derechos de autor de la imagen El Comercio/Perú
Image caption Maritza Garrido Lecca fue capturada en setiembre de 1992 junto a la cúpula de Sendero Luminoso.

En el primer piso de su casa en Lima, Maritza Garrido Lecca, una bailarina reconocida en los 90, daba clases de danza a niñas y jóvenes.

Pero en la segunda planta, escondía a Abimael Guzmán, fundador de Sendero Luminoso (SL), uno de los grupos más violentos de Sudamérica, y a Elena Iparraguirre, pareja de Guzmán y segunda de SL.

Por ese delito, Garrido Lecca fue condenada a 25 años de prisión que se cumplen el lunes y la noticia de su liberación causa polémica en Perú.

"Cualquier terrorista que pise la calle genera preocupación. Pero hoy hay leyes severas", dijo el procurador antiterrorismo, Milko Ruiz, a la revista Somos.

El presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, dijo que el Estado estará vigilando las actividades de Garrido Lecca y otros presos que vayan siendo excarcelados.

"No nos temblará la mano si tenemos que tomar decisiones para combatir el terrorismo", dijo.

Tales reacciones se deben a que, cuando Garrido Lecca fue capturada, en 1992, Sendero Luminoso, de ideología marxista leninista maoísta buscaba obtener el poder por la vía armada y llevaba 12 años en una guerra abierta y sangrienta contra el Estado, con matanzas, asesinatos selectivos, cochebombas y voladuras de torres de alta tensión que dejaban sin luz a los habitantes de Lima y otras regiones durante horas.

Ese conflicto pudo haber dejadoalrededor de 69.000 muertos y desaparecidos, según estimaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

A las Fuerzas Armadas se les atribuye el 28% de estas víctimas, por medio desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

¿Cuál es la historia de uno de los personajes más conocidos del conflicto?

Grupos radicales

Maritza Garrido Lecca nació en 1965 en Lima en una familia católica y se educó en el Sophianum, un colegio de clase media alta de Lima.

Era la única hija mujer de cinco hijos.

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Image caption Maritza Garrido Lecca defendió a Abimael Guzmán cuando fue presentada a la prensa.

Estudió danza y después, Educación, en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) a mediados de los años 80.

Era una época de crisis en Perú, por la actividad de grupos armados, la mala situación económica y la inflación, que alcanzaba hasta 158% a inicios de los 80 y hasta 7.000% a finales de la década.

Garrido Lecca se vinculó con grupos de ideas radicales de izquierda, según dijo el policía Antonio Ketín Vidal, miembro del Grupo Especial de Inteligencia de la Dirección contra el Terrorismo, GEIN, al programa televisivo peruano Vidas Secretas en 2002.

Según el reportaje, dejó la religión católica y se volvió rebelde con su familia.

Durante un viaje a La Habana, Cuba, en 1986, reforzó las creencias que había estado adquiriendo en los últimos años, de acuerdo a medios peruanos.

En 1989 fue detenida junto a personas vinculadas con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), otro grupo armado peruano, pero fue liberada sin cargos, según detallan la revista peruana Somos y el programa Vidas Secretas.

Pero su tía Nelly Evans Risco es uno de los puntos de conexión más directos que se le conocen con Sendero Luminoso.

Evans Risco es una ex monja de clase alta limeña, que fue detenida en 1991 por esconder en su casa a Guzmán.

Este, que se hacía llamar "presidente Gonzalo", escapó esa vez.

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Image caption Abimael Guzmán fue detenido el mismo día que Maritza Garrido Lecca. En la imagen, el exlíder de Sendero Luminoso durante un juicio en 2017.

"Ellas llegan (a Sendero Luminoso) por un sentimiento de culpabilidad, de sentirse privilegiadas en un mundo donde reina la injusticia", dice el sociólogo peruano Gonzalo Portocarrero al programa Vidas Secretas en 2002.

"Sienten este privilegio como algo totalmente injustificado, como algo que tienen que de alguna manera pagar", explica.

Basureros y encuestadores

Para inicios de 1992, Garrido Lecca mantenía una relación con el arquitecto Carlos Incháustegui, que estuvo preso 22 años por sus vínculos con Sendero Luminoso.

Ambos alquilaban la casa de dos pisos en Surquillo -Lima- donde Garrido daba clases de danza y escondía a Guzmán.

En abril de ese año, el GEIN detuvo a Luis Arana Franco, el jefe de economía de la organización.

Su captura sirvió para cerrar el círculo sobre Incháustegui y Garrido Lecca y el GEIN empezó a vigilar la casa de la pareja.

Algunos de los agentes se acercaban a la vivienda vestidos como recolectores de basuras y revisaban los desperdicios que salían del lugar, en busca de pruebas.

Durante el seguimiento notaron actividades extrañas, como que compraban ropa más grande que la que ellos usaban, y un día encontraron una nota escrita por Iparraguirre, la pareja de Guzmán.

Después de dos meses, los agentes del GEIN estaban preparados para detenerlos.

Captura

La noche del 12 de septiembre de 1992, dos agentes del GEIN detuvieron a la bailarina en el breve momento en el que abrió la puerta de su casa para despedir a unos amigos.

Inmediatamente llegaron refuerzos y ocuparon toda la casa.

Derechos de autor de la imagen Dirección Nacional contra el Terrorismo / Perú
Image caption Los agentes del GEIN notaban movimientos extraños en la casa de Garrido Lecca.

Garrido Lecca fue capturada junto a la cúpula de Sendero Luminoso. Fue condenada a cadena perpetua, primero, pero luego su pena fue reducida a 25 años, que se cumplen este lunes.

Cuando fue presentada a la prensa días después de su arresto, apareció desafiante, gritando "¡Viva el presidente Gonzalo!" (como se hacía llamar Abimael Guzmán en esa época).

En los interrogatorios de la policía, mantiene la misma actitud.

"Mi actividad es ser una bailarina. ¿Sabe lo que es ser una bailarina de danza contemporánea?", le dice a un agente. "Bueno, no sé si sabe, pero esa es mi actividad principal".

"Dicto clases y bailo y hace tiempo que preparo una coreografia mía", le dice, "que si quieres te la cuento o si quieres te la bailo".

Sin arrepentimiento

Años después, en una entrevista televisiva una reportera le pregunta si se considera "terrorista".

Garrido Lecca le responde "no, por su puesto que no" y le explica que se considera "una prisionera política, una prisionera de guerra y una hija del pueblo peruano".

Niega pertenecer a Sendero Luminoso y dice que no tiene nada de qué arrepentirse. "Para mí el arrepentimiento es lo más bajo moralmente", señaló.

En una entrevista con la revista peruana Caretas en 2005, Garrido Lecca niega haber escondido a los senderistas en su casa.

"No sabía que Guzmán estaba en el segundo piso de mi casa, tampoco que estaban ahí las otras personas. Mi pareja fue quien hizo el contrato de alquiler con Raida Oscate (nombre ficticio de Elena Iparraguirre). Nunca oculté a Guzmán", dijo a Caretas.

BBC Mundo trató de contactarla a través de las autoridades carcelarias y allegados a ella, pero hasta el cierre de la nota no lo consiguió.

Derechos de autor de la imagen El Comercio/Perú
Image caption Garrido Lecca no ha dado declaraciones de arrepentimiento.

La excarcelación de Garrido Lecca genera preocupación en Perú, debido a las declaraciones que se conocen de ella y al recuerdo de los crímenes de Sendero Luminoso.

El procurador antiterrorismo, Milko Ruiz, señala, además, que no ha pagado la reparación civil que le correspondía.

"Perú no está preparado para que las personas condenadas por terrorismo recuperen la libertad", dijo el sociólogo peruano y ex miembro de la Comisión de la Verdad, Carlos Tapia, a BBC Mundo.

"Uno de los errores de la CVR es que no tomamos en cuenta qué debería hacerse con los presos por terrorismo que saldrían libres. No nos preocupamos por un plan de reinserción social. Los partidos democráticos no están capacitados para un debate ideológico (con ellos)".

Para el columnista peruano Jaime Bedoya "es difícil imaginar sus posibilidades de reinserción".

"La herida que dejó Abimael Guzmán es honda y difícil de curar", escribió en El Comercio.

Agrega que "la posibilidad surreal de cruzarse en la cola (de un supermercado) con su guardiana puede ser un dilema profundo" para cualquier peruano.

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