Qué repercusión tiene el fallo de La Haya contra Pekín sobre la disputa por el Mar de China Meridional

En esta imagen tomada en mayo de 2015 se ven buques chinos alrededor de Mischief Reef (arrecife Mischief) en las islas Spratly, que están en disputa en el Mar de China Meridional. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption China ha construido islas rápidamente a partir de arrecifes en el mar de la China meridional.

Los derechos históricos que alega Pekín para reclamar el poder sobre el Mar de China Meridional "no tienen base legal".

Eso es lo que ha decidido la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya en relación a la disputa territorial que mantienen China y Filipinas por ese pedazo del Pacífico, ubicado en medio de varios países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático.

No obstante, la corte no concede la soberanía de los territorios a ningún país en concreto ni establece fronteras marítimas.

El fallo es vinculante, pero la corte no tiene facultades ejecutivas. Además, Pekín no lo reconoció.

El presidente Xi Jinping dijo que los "derechos de soberanía territorial y marítima" en estas aguas no iban a verse afectadas por este fallo "de ninguna manera".

Pero insistió en que su país todavía estaba "comprometido a resolver las disputas" con sus vecinos.

El gobierno filipino, por el contrario, describió el fallo como una "decisión histórica", aunque hubo pocas señales de celebración.

La agencia de noticias estatal china Xinhua dijo que "cuando el panel no es competente, su decisión es naturalmente nula y sin efecto".

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Image caption El fallo de La Haya es vinculante, recordó el secretario de Exteriores filipino, Perfecto Yasay.

La "línea de nueve puntos"

Pekín alega derechos históricos para reclamar el poder sobre un 90% de las aguas del Mar de China Meridional y los islotes, arrecifes y rocas que alberga esa zona situada a hasta 2.000 kilómetros de sus costas.

Los chinos denominaron a la delimitación como la "línea de los nueve puntos" y así se la presentaron a Naciones Unidas en 2009.

Desde entonces, han ido construyendo allí islas a partir de arrecifes.

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Image caption En la isla de Taiping, por ejemplo, China construyó una pista de aterrizaje.

Ese mar alberga más de 200 islas de pequeña extensión enmarcadas en cinco grupos: Paracelso, Spratly, Pratas, Macclesfield y Scarborough.

Después de que China tomara el control de un arrecife conocido como los bancos de Scarborough, situado a 225 kilómetros de la costa filipina, en 2013 Manila presentó una denuncia ante el Tribunal de La Haya.

Manila acusó a Pekín de violar el derecho internacional, de interferir así en la pesca, de poner en peligro el tráfico marítimo y de no proteger lo suficiente el medio ambiente marino.

Además, basándose en la convención de la ONU sobre Derecho Marítimo (UNCLOS, por sus siglas en inglés), pidió a la corte que rechazara las alegaciones de soberanía que China hace sobre las aguas comprendidas dentro de la "línea de los nueve puntos".

China ha violado los derechos de soberanía de Filipinas con respecto a su zona económica exclusiva y su plataforma continental"

Por su parte, Estados Unidos acusa a Pekín de utilizar la zona para albergar instalaciones militares.

Ahora, el tribunal de La Haya considera que Pekín ha interferido en los derechos históricos de pesca de Filipinas en al menos una de las islas y que ha dañado el arrecife de coral con la construcción de islotes artificiales.

"China ha violado los derechos de soberanía de Filipinas con respecto a su zona económica exclusiva y su plataforma continental", se recoge en el dictamen de 47 páginas.

Reclamos de seis países

Durante meses, el contencioso ha tensado las relaciones de las naciones vecinas de estas aguas.

Hasta seis países -además de China y Filipinas, Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunei- reclaman para sí diferentes partes del territorio.

Mientras, EE.UU. permanece muy atento a todo lo que allí sucede.

Image caption Mapa del mar de China Meridional que muestra las zonas en disputa.

Expertos advierten que el resultado podría tener consecuencias directas en las aspiraciones de China de consolidarse como una superpotencia económica y militar.

El ministro de exteriores chino, Lu Kang, aseguró días antes que China no empeoraría las relaciones con sus vecinos, tras hacer hincapié en que no reconocen la competencia del tribunal en el caso.

"Hace mucho tiempo que China y Filipinas tienen una buena relación, a pesar de que se hayan encontrado con ciertas dificultades últimamente", reconoció.

"Pero China quiere mantener una relación pacífica y mutuamente beneficiosa con sus vecinos, incluido Filipinas".

Lu también mencionó la posibilidad para una "negociación pacífica" y un "desarrollo conjunto" en el área en disputa "con los países directamente involucrados"; esto es, con los países asiáticos y no con EE.UU., interpretan los expertos.

"Implicaciones globales"

Además, la decisión tiene implicaciones globales, ya que la zona es vital para el comercio internacional.

Por allí transitan al año mercancías por el valor de más de US$8.000 millones.

El área es muy rica en recursos naturales y podría albergar importantes depósitos de gas y petróleo.

Según el Instituto de Ciencia Marina y el Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Hong Kong, puede contener hasta 1.500 millones de barriles en la zona sur de China y unos 490 millones en las aguas cercanas a Filipinas.

En cuanto al gas natural, que ocupa entre un 60 y 70% de los recursos de hidrocarburos de la región, se prevé que haya miles de millones de metros cúbicos en la zona, según un informe del Servicio Geológico de EE.UU.

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