Por qué va a cerrar el Trump Taj Mahal, el emblemático casino fundado por el candidato a la presidencia de Estados Unidos

El Trump Taj Mahal en Atlantic City Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El Trump Taj Mahal, en Atlantic City, descrito por Donald Trump como "la octava maravilla del mundo", se prepara a cerrar sus puertas.

Gigantes elefantes de piedra y aparcacoches vestidos como auténticos sultanes le daban la bienvenida a los clientes al Trump Taj Mahal en Atlantic City.

El casino, fundado por Donald Trump, el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, era el más grande del mundo cuando abrió sus puertas un 2 de abril de 1990, en plena época dorada de los casinos en la ciudad de la costa este estadounidense.

Y hasta el mismo Michael Jackson asistió a la ceremonia de inauguración, recibiendo un tour personal por parte de Trump, quien luego de haber invertido US$ 1.000 millones de aquella época en construirlo no dudó en bautizarlo como "la octava maravilla del mundo".

El Taj Mahal hoy, sin embargo, es un testamento no sólo del declive de Atlantic City sino de la caída del imperio de casinos Trump.

Y este miércoles, su actual dueño, el multimillonario Carl Icahn, anunció que el Taj Mahal cerrará definitivamente sus puertas tras el puente del Día del Trabajo en Estados Unidos, el 5 de septiembre.

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Image caption Los casinos de Atlantic City sufren por la competencia de estados vecinos.

Según Icahn el casino ha acumulado pérdidas de casi US$100 millones desde que se lo compró a Trump, en 2009, y recientemente enfrentó una larga huelga de sus trabajadores que no hace posible su viabilidad económica.

Unos 3.000 trabajadores perderán su trabajo tras el cierre.

Y estos despidos se suman a los de otros 8.000 trabajadores que fueron despedidos de otros cuatro casinos que cerraron sus puertas en 2014 en la ciudad, signo de los malos tiempos que azotan a la ciudad.

Crónica de una muerte anunciada

Atlantic City, en Nueva Jersey, fue una vez el único centro de juegos en toda costa este estadounidense pero hoy sufre de la nueva competencia de otros casinos que han ido abriendo en estados vecinos.

Y el Taj Mahal es sólo el último de los casinos de Atlantic City relacionado con Trump que ha tenido que cerrar sus puertas.

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Image caption Son varios los casinos con el nombre Trump que han cerrado.

Trump inició sus inversiones en Atlantic City en los años 80 y llegó a tener tres casinos-hotel en la ciudad.

En 1986 abrió su primer casino, el Trump Plaza y luego Trump's Castle (o el Castillo de Trump) en 1985, rebautizado más tarde como Trump Marina, seguido por el Trump Taj Mahal, en 1990.

Y en 1995 Trump creó Trump Hotels and Casino Resorts, una sociedad abierta, para administrar éste y otros casinos relacionados con él.

Pero esta compañía y su predecesora, Trump Entertainment Resorts, se han declarado en bancarrota cuatro veces.

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Image caption Los trabajadores del casino culpan tanto a Trump como a Icahn del anunciado cierre.

La primera fue en 1991, cuando se completó la multimillonaria construcción del Trump Taj Mahal. Estuvo debida en gran parte a los bonos basura con los que la financió Trump, cuyos intereses se volvieron en un punto insostenibles.

Y la compañía también se declaró en bancarrota en 2004, 2009 y 2014.

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Image caption Trump luchó para que los casinos dejaran de llevar su nombre.

Trump se desligó de sus casinos de Atlantic City en 2009. Tras la bancarrota de ese año, el multimillonario Carl Icahn adquirió el Trump Taj Mahal.

Sus fallidos negocios han sido un pretexto para criticarle por quienes cuestionan su record como hombre de negocios, algo que de lo que él se ha jactado en su carrera por la presidencia.

En julio pasado, la entonces candidata a la nominación demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, dio un discurso cuestionando el record de Trump frente al Trump Taj Mahal.

El mismo Trump no estuvo feliz de que sus antiguos casinos siguieran llevando su nombre y llevó a corte a sus nuevos propietarios en el 2014 alegando que las propiedades estaban cayendo en decadencia, por falta de cuidado de sus nuevos dueños, y no tenían el nivel esperado de las propiedades del magnate.

Trump ganó en el caso del Plaza, pero no en el caso del Trump Taj Mahal, que seguirá llevando su nombre hasta que cierre sus puertas.

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