Peter Navarro, el feroz crítico de China al que Donald Trump puso al frente de la política comercial de Estados Unidos

Publicidad de una revista publicada en Shangái que muestra a Trump en su portada. Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption La elección de Trump ha recibido mucha atención por parte de los medios

Las críticas y advertencias que durante la campaña electoral formuló Donald Trump sobre las relaciones comerciales con China empiezan a tomar cuerpo en su gabinete.

El presidente electo de Estados Unidos puso a Peter Navarro, un duro crítico de Pekín, al frente del recién creado Consejo Nacional de Comercio.

Navarro, profesor de Economía de la Universidad de California en Irvine, asesoró a Trump durante la campaña y ahora también será el director de política comercial e industrial del nuevo gobierno.

Este nuevo funcionario, de 67 años de edad, tiene un doctorado por la Universidad de Harvard y es, según The New York Times, el único economista con credenciales en el círculo más próximo al presidente electo.

Entre sus trabajos tiene dos libros centrados en la gran potencia asiática: "Las próximas guerras chinas" y "Muerte por China".

Este último lo convirtió en un documental del mismo nombre, narrado por el actor Martin Sheen.

"Ayuda a defender a Estados Unidos y a proteger a tu familia. No compres (productos) hechos en China", es la invitación que se hace a los espectadores durante la introducción del filme.

El documental subraya la pérdida sostenida de empleos en el sector manufacturero de Estados Unidos en un tiempo de crecimiento económico de China, así como el impacto ambiental de la industria de ese país.

En una declaración emitida por el equipo de transición de Trump a propósito del nombramiento de Navarro, se destaca que este ha mostrado su "decisión de hacer que la industria estadounidense vuelva a ser grande".

Violación comercial

A lo largo de la campaña electoral Trump repitió numerosas veces la idea de que China está abusando de Estados Unidos en términos comerciales.

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Image caption Navarro es profesor de la Universidad de California y obtuvo un doctorado en Harvard.

"No podemos seguir permitiendo que China viole a nuestro país", dijo una y otra vez el entonces candidato presidencial republicano, quien prometió en su programa de gobierno tachar a China como manipulador de la moneda y presentar denuncias en su contra ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Estas ideas sobre China coinciden con las expresadas por Navarro.

En un artículo publicado en marzo titulado "Las cuatro balas del plata de los Trumpnomics", este economista decía que el "acceso irrestricto" de China al mercado de Estados Unidos le había costado a la economía estadounidense unos 20 millones de puestos de trabajo nuevos.

En mayo dijo que había cada vez más signos de que "el colapso de China…podría estar cerca" y acusó a Pekín de subsidiar ilegalmente sus exportaciones, manipular su moneda, robar propiedad intelectual y de explotación laboral.

Luego, en noviembre afirmó que haber permitido el acceso de China a la OMC había debilitado la base industrial estadounidense y "la capacidad de defendernos y defender a nuestros aliados".

¿Cuán lejos puede llegar?

La prensa china se ha hecho eco de las duras críticas de Navarro contra su país, destacando el contenido de sus libros e incluso catalogándolo como un "funcionario próximo a Taiwán", al que China considera como una provincia rebelde.

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Image caption Algunas empresas textiles de China exportaron durante la campaña electoral las pancartas con el lema de la campaña de Trump.

Sin embargo, la mayor parte de los medios descartan que ocurran mayores cambios en la relación entre ambos países.

El sitio web de noticias The Paper citó a Bai Ming, un investigador de la Academia China de Comercio Internacional y Cooperación Económica, quien señaló que "el nombramiento de Navarro aumentará obviamente la presión sobre las relaciones sino-estadounidenses".

Luego agregó que "el interés nacional de Estados Unidos" también será tomado en cuenta, dando a entender que a Washington le interesa tanto como a Pekín tener las mejores relaciones.

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