Qué es una visita de Estado y por qué causa tanta polémica la de Donald Trump a Reino Unido

La reina Isabel II y el presidente chino Xi Jinping Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La reina Isabel II regularmente viaja en un carruaje con el jefe de Estado extranjero hacia el Palacio de Buckingham, la casa de la monarca británica.

La visita de Estado a Reino Unido propuesta por el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a finales de este año ha provocado la ira entre muchos británicos.

Después de que Trump prohibió la entrada de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana y suspendió un programa de refugiados, más de 1,7 millones de personas han firmado una petición pidiendo que la visita sea cancelada.

"Donald Trump debe tener autorización de entrar a Reino Unido en su calidad de jefe del gobierno de Estados Unidos, pero no debe ser invitado a hacer una visita de Estado oficial porque causaría vergüenza a su majestad la Reina", dice la propuesta colocada en la web del gobierno británico.

El Parlamento británico ya aceptó debatir esta petición el 20 de febrero.

Pero, ¿qué implica que haya una visita de Estado del jefe de un gobierno extranjero a Reino Unido?

La reina es la anfitriona

Una visita de Estado es una visita oficial de un jefe de Estado de un país extranjero por invitación de su homólogo del país de destino, quien actúa como el anfitrión oficial mientras.

En Reino Unido, la jefa de Estado es el titular de la corona, en esta caso la reina Isabel II, no el primer ministro en turno, actualmente Theresa May.

Se trata de un acontecimiento de gran importancia cuyo objetivo es fortalecer las relaciones entre los países y que se da con un protocolo de ceremonias bien establecido.

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Image caption Un mandatario extranjero puede visitar Reino Unido sin hacer una visita de Estado. En ese caso, la reina es la anfitriona de su estadía.

Además del diálogo y la concertación de acuerdos, hay banquetes de bienvenida donde la Reina pronuncia un discurso de bienvenida y hace un brindis.

Hay un paseo en carruaje con la monarca y el jefe de Estado extranjero por calles de Londres e intercambio de obsequios, entre otras actividades de cortesía.

En Reino Unido, el programa de visitas oficiales de extranjeros para todos los miembros de la familia real se determina en coordinación con el ministerio de Relaciones Exteriores, y es aprobado por el Comité de Visitas Reales.

Pero una visita de Estado no es un evento muy frecuente, como en otros países.

La Reina recibe generalmente a uno o dos mandatarios extranjeros al año. Isabel II ha tenido 109 visitas de Estado desde que se convirtió monarca en 1952.

El sitio web oficial de la reina y la familia real tiene una lista completa de todas las visitas de Estado desde entonces.

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Image caption Londres ha tenido manifestaciones de rechazo a la nueva política de EE.UU. que veta la entrada de ciudadanos de siete países musulmanes.

Controversiales

Hasta ahora no hay una fecha determinada para la visita de Trump, la cual fue anunciada durante la visita de la primera ministra británica Theresa May a EE.UU. la semana pasada.

Cuando se le preguntó por qué Trump fue invitado a tan poco tiempo de asumir el cargo, el portavoz de May dijo: "No hay un tiempo establecido para que un presidente esté en el cargo antes de que reciba o no reciba una invitación para una visita de Estado".

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Los seguidores de Donald Trump que apoya el veto a los inmigrantes

Pero el descontento público en torno a los huéspedes polémicos no es nada nuevo para los británicos.

Las protestas recientes se han centrado en los jefes de estado de países conocidos por su mal historial con los derechos humanos, tales como China y Arabia Saudita, o las decisiones polémicas de sus gobernantes.

A pesar de las protestas, esas visitas siguieron adelante.

George W. Bush, presidente de EE.UU.

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Noviembre de 2003.

La invasión de Estados Unidos a Irak fue una medida impopular entre muchos británicos.

Unos 100.000 manifestantes protestaron en la plaza de Trafalgar de Londres, donde fue derribada una efigie de Bush que hacía eco de la escena de la caída de una estatua del exlíder iraquí Saddam Hussein en Bagdad.

Hirohito, emperador de Japón

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Image caption Reino Unido y Japón estuvieron en guerra durante la Segunda Guerra Mundial.

Octubre de 1971.

Hirohito era el emperador de Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

Los veteranos y exprisioneros de guerra expresaron su enojo por el brutal pasado militar de Japón, por lo que protestaron en silencio mientras el carruaje con el emperador pasaba por delante.

Algunos llevaban guantes de color rojo en recuerdo de las muertes en la guerra, mientras que otros silbaron la popular marcha de la Segunda Guerra Mundial llamada "Colonel Bogey".

Xi Jinping, presidente de China

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Image caption Los críticos del gobierno chino han denunciado violaciones a los derechos humanos de los chinos y la falta de libertades en el país asiático.

Octubre de 2015.

El historial de derechos humanos del país y el dominio chino sobre el Tíbet fueron causa de controversia.

Los activistas criticaron los ataques a activistas chinos y sus familiares, como acoso, encarcelamiento y tortura, por parte del gobierno de Xi.

Grupos de derechos humanos también denunciaron la persecución religiosas, la discriminación contra las minorías étnicas, torturas, fuertes restricciones a los medios de comunicación y el acceso limitado a la televisión y las publicaciones extranjeras, así como la aplicación de la pena de muerte.

Abdullah, rey de Arabia Saudita

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Image caption "¡Qué vergüenza!", gritaron manifestantes cuando el rey de Arabia Saudita Abdullah recorría las calles de Londres con la reina Isabel II.

Octubre de 2007.

El historial de derechos humanos del país también fue objeto de críticas.

Los manifestantes exigieron la reapertura de una investigación de corrupción por un acuerdo de armas. "¡Qué vergüenza!", gritaban los manifestantes cuando la procesión real pasaba por The Mall en el centro de Londres.

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