Guerra en Siria: ¿por qué es tan estratégica la ciudad de Al-Bab que se disputan las fuerzas sirias, rusas, turcas y Estado Islámico?

Dos combatientes rebeldes Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Dos combatientes rebeldes cerca de la ciudad de Bizaa, en los suburbios de la ciudad siria de Al-Bab.

La ciudad siria de Al-Bab era bastante insignificante hasta que emergió como una apuesta estratégica entre el presidente sirio y sus aliados (Rusia e Irán), Turquía, el kurdo Partido de la Unión Democrática (PYD) y el autodenominado Estado Islámico (EI).

Situada al noreste de Alepo, este pequeño centro administrativo del distrito de Al-Bab tiene unos 100.000 habitantes, además de unos 50.000 que viven en sus suburbios.

Al-Bab fue rápidamente ocupada por los rebeldes en la primavera de 2012 y subsecuentemente tomado por EI durante el invierno de 2013-2014, que eliminó a otras facciones rebeldes.

Desde entonces la ciudad se ha convertido en un bastión de EI y el hogar de muchos yihadistas y sus familias.

Ha servido como base de las ofensivas de EI contra el ejército sirio y los rebeldes en la provincia de Alepo.

Hoy la ciudad y sus suburbios (Qabasin, Bizaa y Tadif) están casi totalmente rodeados.

Las fuerzas de la Operación Escudo del Éufrates, dirigida por el ejército turco, se acerca desde el norte.

El domingo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan dijo que sus tropas habían entrado ya a la ciudad y que esperaban tomarla pronto.

Mientras tanto, el ejército sirio, continúa avanzando rápidamente desde el sur.

La fuerza aérea rusa también ha bombardeado las posiciones de EI en el sur de Al-Bab, con lo cual los aviones turcos están atacando blancos en la propia ciudad.

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Image caption Las fuerzas tucas están llevando a cabo la llamada Operación Escudo del Éufrates para expulsar a los yihadistas de la ciudad de Al-Bab.

Esto sugiere que en lugar de una rivalidad entre el ejército sirio y las fuerzas turcas del Escudo del Éufrates para obtener el control de Al-Bab, hay una coordinación y un área de influencia compartida.

La carretera de Aleppo-Manbij, al sur de Al-Bab, puede estar funcionando como frontera entre el ejército sirio y las fuerzas del Escudo del Éufrates: Al-Bab, Bizaa y Qabasin serán ocupadas por Turquía y los rebeldes apoyados por Turquía, mientras que el ejército sirio se quedará con Tadif.

"Detener a los kurdos".

El objetivo de la intervención turca en el norte de Siria es evitar una unión de los cantones kurdos de Afryn y Kobane.

Después de haber vuelto a recuperar la ciudad de Manbij controlada por EI en agosto, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), (la alianza de oposición moderada apoyada por los kurdos y EE.UU.), habían planeado tomar Al-Bab y así unificar sus territorios.

Así comenzó la carrera hacia Al-Bab entre el SDF y el ejército turco. Pero fue detenida en diciembre cuando Turquía bombardeó al SDF, enviándoles un mensaje de que su avance tenía que detenerse.

Ni el régimen sirio ni Turquía tienen ningún interés en que los kurdos tomen control de Al-Bab.

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Image caption Rusia y Turquía, que apoyan a diferentes bandos en la guerra de Siria, llegaron a un acuerdo en 2016 , al que se unió Irán, y que perjudicó a los kurdos.

El acuerdo entre Rusia y Turquía, en agosto de 2016, al que se unió Irán, surgió en detrimento de los kurdos.

En éste se estableció que Turquía dejaría de ayudar a los rebeldes sirios a cambio de la neutralidad rusa en la campaña de Tuquía contra los kurdos.

El este de Alepo fue recuperado por el régimen poco después de la conclusión de este acuerdo. Al-Bab, al parecer, quedará para los turcos.

Prioridades distintas

Turquía, sin embargo, ha experimentado dificultades para tomar el control de la ciudad.

Ha hecho pocos avances desde mediados de noviembre de 2016, y ha tenido que enviar un número importante de refuerzos porque los rebeldes sirios que apoya no están motivados para ganar la batalle de Al-Bab.

El primer objetivo de estos grupos rebeldes es combatir al régimen del presidente Bashar al Asad, no a EI, y ciertamente no están interesados en colaborar con el ejército sirio en Al-Bab.

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Image caption En enero varios soldados turcos murieron en un ataque de EI cerca de Al-Bab. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, transporta uno de los féretros.

Pero el presidente turco Recep Tayyip Erdogan no tiene elección, ya que necesita utilizar la batalla de Al-Bab para demostrar la efectividad del ejército turco y de sus representantes árabes.

Esto debido a que se espera que Estados Unidos renuncie al plan de unirse al SDF como su principal aliado en la ofensiva contra EI en Raqqa, el otro bastión del grupo en el este de Siria.

Tomar el control de Al-Bab también es un asunto de política interna para el presidente Erdogan, para apelar al nacionalismo turco.

Si tiene éxito, el ejército turco finalmente podría concentrarse en Manbij para lograr expulsar al SDF de la ribera oriental del río Éufrates.

Lo que sigue

El presidente sirio no ve con buenos ojos el que Turquía esté creando una zona de influencia en el norte de su país, a menos de 30 km de Alepo.

Se esperaba que Al-Bab cayera en manos del ejército sirio, que ha estado a sólo 10 km al sur de la ciudad desde enero de 2016.

Pero los acuerdos ruso-turcos parecen haber decidido otra cosa.

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Image caption Una mujer huye con un niño de la ciudad de Al-Bab que controla EI desde 2014.

¿Qué esperan Rusia y Turquía en el futuro? ¿Se le permitirá al ejército turco avanzar aún más hacia el sur y después dirigirse hacia Raqqa, en la ribera sur del Lago Asad?

Es difícil imaginar ese escenario. El avance del ejército sirio en el sur de Al-Bab parece indicar que su siguiente paso será dirigirse hacia el Lago Asad para bloquear la ruta de los turcos.

Si el presidente Erdogan desea ir a Raqqa tendrá que atacar al SDF, y los aliados de Estados Unidos deberán postergar su ofensiva contra EI en Raqqa.

Por lo tanto, está en el interés de EI prolongar la batalla por Al-Bab: su mejor estrategia para proteger Raqqa es incrementar el potencial de un desacuerdo entre Turquía y Estados Unidos.

Fabrice Balanche es investigador visitante del Instituto Washington para Políticas del Cercano Oriente

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