Por qué el referendo que da mayores poderes al presidente Recep Tayyip Erdogan (y que la oposición impugna) supone un giro histórico para Turquía

Erdogan saluda a sus simpatizantes Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El político de 63 años se ha mantenido en el poder, como primer ministro y presidente, desde 2003 y hasta la actualidad.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, consiguió una victoria electoral que le permitirá concentrar más poder que ningún otro político en la historia moderna del país.

Erdogan obtuvo la mayoría de los votos en un referendo celebrado este domingo, en el que se sometieron a consulta los planes del mandatario para reformar la Constitución.

La votación planteaba a los turcos la opción de elegir entre un sistema de gobierno presidencialista y uno parlamentario, como es en la actualidad.

La mayoría escogió la primera alternativa, con cerca del 51,3% de los votos, frente al 48,7% que consiguió la campaña del "No", con el 99% de los sufragios contados.

Sin embargo, los resultados definitivos serán declarados en 12 días.

La consulta popular se realizó nueve meses después del fallido intento de golpe de Estado contra Erdogan, en julio del año pasado.

Irregularidades

Erdogan recibió este lunes la felicitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Mientras los partidarios del oficialismo celebraban, los dos principales partidos de oposición denunciaron que hubo irregularidades masivas y centenares de turcos protestaron en Estambul, uno de los focos del "No".

El Partido Republicano Popular (CHP), el principal de oposición, anunció que impugnará la elección.

El CHP exigió un recuento del 60% de los votos y denunció que los funcionarios electorales en todo el país aceptaron como válidas papeletas no selladas.

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Image caption La OSCE y el PACE denunciaron la "ventaja injusta" de Erdogan.

En una declaración conjunta, la Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa (OSCE) y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE, en inglés) dijeron que el presidente turco había tenido una ventaja injusta en el referendo del domingo.

Las entidades consideraron que los dos lados de la campaña "no tuvieron las mismas oportunidades", que el proceso se había visto desequilibrado por la activa participación del mandatario y varios altos funcionarios, y empañado por la comparación de los partidarios del "No" con simpatizantes del terrorismo.

Los organismos señalaron también que se aprovecharon ceremonias de inauguración de obras públicas y vehículos oficiales para hacer campaña.

Añadieron que se habían restringido las libertades fundamentales durante el estado de emergencia, declarado desde el intento fallido de golpe de estado contra Erdogan, en julio.

"En general, el referéndum no cumplió con las normas del Consejo de Europa", dijo Cezar Florin Preda, jefe de la delegación del PACE.

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Image caption Cientos de personas se reunieron para escuchar el discurso del presidente y celebrar la victoria que declaró la autoridad electoral.

El Consejo es una organización paneuropea de promoción de la democracia, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos del que Turquía es miembro.

Los observadores internacionales también criticaron que los funcionarios electorales realizaran un cambio tardío que permitió que se contaran cédulas de votación sin sellos oficiales. Dijeron que esta medida "eliminó una importante salvaguardia".

Pero el jefe del organismo electoral de Turquía, Sadi Guven, dijo que las cédulas no selladas habían sido producidas por la Alta Junta Electoral y eran válidas y que un procedimiento similar se había usado en las elecciones pasadas.

El presidente Erdogan rechazó las críticas y les pidió a los observadores que "sepan cuál es su lugar".

¿Fortaleza o totalitarismo?

Quienes votaron a favor de las reformas constitucionales señalan que reemplazar el sistema parlamentario con uno presidencialista ayudará a modernizar el país.

Erdogan, además, argumenta que los cambios harán de Turquía una nación más fuerte y contribuirán en la lucha contra militantes kurdos y el autodenominado Estado Islámico.

Pero sus críticos objetan que Turquía ha tomado un camino que conduce al totalitarismo.

En última instancia, el presidente gozará de facultades sin precedentes, que son vistas como un giro histórico en la época moderna de Turquía.

Desde su fundación en 1923, el país ha tenido un sistema de gobierno fundamentalmente parlamentario.

Poder casi absoluto

"Hoy Turquía ha tomado una decisión histórica", dijo tras la elección el presidente Erdogan en una conferencia de prensa en su residencia oficial de Estambul, el Palacio Huber.

"Con el pueblo, hemos realizado la reforma más importante de nuestra historia", añadió.

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Image caption Los opositores a la campaña oficialista denunciaron los riesgos de concentración de poderes que planteaba la propuesta presidencial.

El sistema propuesto por el mandatario elimina el cargo de primer ministro, que él ejerció de 2003 a 2014, y concentra la jefatura de Estado y la de gobierno en el puesto que ostenta desde hace casi tres años: el de presidente.

Esto significa que el mandatario que podrá nombrar ministros del gabinete, uno o varios vicepresidentes, emitir decretos, elegir jueces de los tribunales superiores y disolver el Parlamento.

La reforma votada también fija fecha para las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias (el 3 de noviembre de 2019) y establece que el mandato del presidente será de cinco años por un máximo de dos periodos.

Lo que significa que Erdogan podría mantenerse en el poder hasta el 2029.

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Image caption De continuar su plan, el presidente tendría capacidad de decidir sobre el poder Legislativo y el Judicial.

Además, el mandatario tendrá facultades para intervenir en el Poder Judicial, al que ha acusado de estar influido por Fethullah Gülen, el clérigo con sede en Pensilvania (EE.UU.) al que responsabiliza del fallido golpe de Estado en julio.

Erdogan dijo que los cambios eran necesarios para abordar los desafíos de seguridad de Turquía nueve meses después del levantamiento que intentó, sin éxito, derrocarlo.

El objetivo, afirmó, es evitar los frágiles gobiernos de coalición del pasado.

Pero sus detractores argumentan que se convertirá en un gobierno de un solo hombre, sin el sistema de contrapeso necesario para una verdadera democracia.

País polarizado

A pesar de la ventaja que consiguió el "Sí" el domingo, el corto margen de diferencia en los resultados habla de un país polarizado.

Y en las tres ciudades más importantes, Ankara, Estambul y Esmirna, triunfó el "No". Lo mismo ocurrió en las zonas costeras de Turquía.

"Esta no ha sido la victoria rotunda que Erdogan quería, lo que pone dudas sobre su legitimidad", señaló el corresponsal de la BBC en Ankara, Mark Lowen.

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Image caption Decenas de miles de turcos han sido arrestados desde el fallido golpe de estado contra Erdogan en julio del año pasado.

"Se esperaba que esta votación pudiera aportar estabilidad a Turquía, pero eso todavía parece estar lejos", añadió.

Muchos turcos ya temen el aumento del autoritarismo en su país, donde decenas de miles de personas han sido arrestadas y al menos 100.000 removidas o suspendidas de sus empleos, desde la intentona de golpe de Estado.

Pero para Erdogan, las reformas constitucionales ayudarán a brindar mayor seguridad en el territorio, que en los últimos dos años ha sufrido 30 atentados que dejaron unos 500 muertos.

Sus seguidores resaltan, además, el progreso económico que ha visto el país durante su mandato, y los turcos más religiosos, tradicionalmente excluidos por la élite secular, se han sentido empoderados por el mandatario.

De hecho, una de las transformaciones más significativas de la época Erdogan tal vez sea que el lado más conservador y religioso de Turquía, que se sintió olvidado durante décadas, encontró a su paladín en al actual mandatario.

Y eso preocupa a los guardianes del secularismo turco, que vieron como Erdogan abolió en 2013 la prohibición de vestir velo islámico en las instituciones públicas y más recientemente impuso mayores restricciones para la venta de alcohol y la práctica de abortos.

Turquía es ahora una de las 20 mayores economías del mundo. Nuevas escuelas, hospitales, carreteras y otros gigantescos proyectos de infraestructura han transformado positivamente la vida de millones de turcos.

Sin embargo, el aumento en la inseguridad ha golpeado al sector turístico y la economía se está contrayendo por primera vez desde 2009.

Tensión con la Unión Europea

Durante su discurso de agradecimiento del domingo, Erdogan sugirió convocar un nuevo referendo para restablecer la pena de muerte en el país.

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Image caption La creciente inestabilidad del país es fuente de preocupación en la UE, con quien Turquía tiene fronteras marítimas y terrestres.

De volver a instalarse, esto pondría fin a las negociaciones de Turquía para entrar en la Unión Europea.

La creciente inestabilidad del país es fuente de preocupación en la UE, con quien Turquía tiene fronteras marítimas y terrestres.

Erdogan discutió amargamente con los gobiernos europeos que prohibieron las manifestaciones de sus ministros en sus países durante la campaña del referéndum. Llamó a las prohibiciones "actos nazis".

La Unión Europea pidió a Erdogan que reconozca lo cerrado del resultado, así como las implicaciones de largo alcance de las enmiendas constitucionales.

¿Y qué pasará si se confirma el resultado oficial del referendo?

Muchos creen que la victoria permitirá a Erdogan ahondar en las transformaciones ya iniciadas bajo su mandato, lo que alejaría cada vez más a Turquía de la Europa secular para acercarla al religioso Medio Oriente.

Pero tampoco faltan quienes consideran que, una vez alcanzado su propósito, el mandatario podría recuperar el tono más conciliador de sus primeros años y buscar alianzas para salir de la crisis.

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