Los retos de Hassan Rohani, el reformista moderado que acaba de ser reelecto presidente de Irán

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Image caption Hassan Rohani fue el político que logró convencer a la estructura política de Irán de la conveniencia de firmar el acuerdo nuclear en 2015.

La primera vez que Hassan Fereydoum Rohani fue electo presidente de Irán lo hizo como un moderado de centro.

Pero su reelección la acaba de lograr como un reformista y con un clarísimo mandato.

Efectivamente, según la televisión estatal iraní, con la gran mayoría de los votos escrutados el mandatario supera claramente a su principal rival, el clérigo conservador Ebrahim Raisi, por 58,6% a 39,8%.

El resultado evita la necesidad de una segunda vuelta y confirma en el cargo al arquitecto del acuerdo nuclear que permitió el alivio de las sanciones internacionales que pesaban sobre Irán.

Y según la periodista del servicio persa de la BBC, Kasra Naji, la clara victoria de Rohani también puede ser vista como una venganza del pueblo iraní en contra de los conservadores de línea dura representados por Raisi.

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Image caption Los conservadores de línea dura, representados por Raisi, fueron los grandes perdedores de la jornada.

"El ala más conservadora había hecho todo lo posible para quedarse con el único centro de poder en Irán que todavía no está bajo su control, es decir el poder ejecutivo", explica Naji.

"Y, sintiendo eso, los simpatizantes de Rohani que apoyan sus promesas de llevar al país por la vía de la moderación también se movilizaron en grandes números", relata.

De hecho, la participación en los comicios, estimada en un 75%, fue categórica: sólo en Teherán votaron unas cinco millones de personas, casi el doble que durante las elecciones de 2013.

"Esa fue la venganza de la gente contra los conservadores de línea dura que los intimidaron, los encarcelaron, los ejecutaron, los empujaron al exilio, los sacaron de sus trabajos, que discriminan a las mujeres", afirma Naji.

Mandato reformista

Para la periodista de la BBC, el resultado también le da a Rohani el claro mandato de continuar con sus reformas, terminar con el extremismo, construir puentes con el resto del mundo y enderezar el rumbo de la economía.

Para lograrlo, sin embargo, el mandatario iraní tendrá que superar la resistencia de los sectores más conservadores de la república islámica así como el escepticismo del actual gobierno de Estados Unidos.

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Image caption Rohani era el candidato de los reformistas.

Efectivamente, Rohani, de 68 años, promovió durante la campaña la imagen de un Irán más moderado y abierto al mundo, y vinculó su éxito al del tratado nuclear firmado con EE.UU. y otros países en 2015.

Pero el presidente estadounidense, Donald Trump, es un duro crítico del acuerdo -clave para las perspectivas económicas de un país duramente golpeado por años de sanciones- y no ha descartado revocarlo.

Y la sospecha con la que Trump ve a Irán es probablemente la razón principal detrás de su elección de Arabia Saudita como destino de su primer viaje oficial como presidente de EE.UU.

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Image caption Donald Trump ha amenazado con revocar el acuerdo nuclear con Irán.

Dicha sospecha no está limitada exclusivamente al tema nuclear, sino también al rol regional de Irán y su involucramiento en conflictos como los de Siria, Yemen e Irak así como a su apoyo a Hezbolá en Líbano y a algunas facciones palestinas en la Franja de Gaza.

Y la misma también es compartida, e incluso alentada por Israel, otro de los destinos de Trump en su primera gira.

Resistencia conservadora

Por lo pronto, sin embargo, la Casa Blanca ha seguido extendiendo el acuerdo nuclear y continuado suavizando las sanciones.

Y aunque los beneficios de estas medidas todavía no se han hecho sentir en el día a día de la mayoría de los iraníes, mantener vivo el pacto será, sin duda, uno de los principales objetivos de Rohani.

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Image caption Una de las promesas de Rouhani es mayor igualdad entre hombres y mujeres.

La economía, que todavía no despega, necesita desesperadamente de una inversión extranjera que ha sido mucho más lenta en llegar de lo que se esperaba, por lo que Rohani ya advirtió que las soluciones no llegarán de la noche a la mañana.

Y, para impulsar sus reformas, a nivel interno el mandatario también tendrá que lidiar con resistencia de los conservadores de línea dura que conservan importantes cuotas de poder en la república islámica.

De hecho, como explica Naji, cuando fue electo por primera vez, en 2013, Rohani no era considerado el verdadero favorito del Líder Supremo de Irán, el ayatola Ali Jamenei.

Y la particular distribución de los poderes en la república islámica explica por qué aunque el mandatario prometió liberar a los líderes opositores reformistas, bajo arresto domiciliar desde 2011, los conservadores de línea dura han logrado evitarlo.

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Image caption El Líder Supremo de Irán es el ayatola Ali Jamenei.

De la misma manera, la promesa de una nueva era con mayores libertades civiles en un país en el que abundan las denuncias de violaciones de derechos humanos, hasta el momento tampoco se ha materializado.

Y muchos creen que en varias áreas la situación incluso empeoró en los últimos años.

Por ejemplo, el número de ejecuciones se disparó. Todavía hay muchos periodistas y activistas de la oposición presos. Y la censura no se ha suavizado bajo el gobierno de Rohani.

Pero, como destaca Naji, "los iraníes le acaban de decir un claro ¡Sí! a un presidente que en los últimos años, y particularmente en las últimas semanas de campaña prometió ampliar las libertades políticas e individuales y obligar a rendir cuentas a todos eso centros de poder, como la Guardia revolucionaria".

Y lograr transformar ese apoyo en resultados concretos, será el gran desafío de Hassan Fereydoum Rohani.

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