Qué han aprendido los organismos de seguridad británicos tras los ataques en Londres y Manchester que han dejado 34 personas muertas

Personas con manos en la cabeza en Londres Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption La policía abatió a los atacantes en Borough Market en menos de ocho minutos.

Tres ataques en Reino Unido en los últimos 75 días, 34 personas muertas y muchas más heridas. Los cinco atacantes -tres en London Bridge, uno en Manchester y uno en Westminster- abatidos por las autoridades.

De acuerdo a mis cálculos, esta es la serie de atentados más sangrienta en suelo británico (sin contar los perpetrados en Irlanda del Norte) desde la violenta campaña del invierno de 1974 que adelantó el Ejército Republicano de Irlanda, IRA.

Aunque en la historia están inscritos los trágicos atentados del 7 de julio de 2005 en Londres, con 52 muertos como resultado, que ocurrieron en un solo día (y por ello se consideran ataques simultáneos, más que una serie).

Mientras el motivo y el ánimo de cada ataque ha sido el mismo, cada espantoso incidente se diferencia del anterior.

Y esas diferencias revelan los retos que afrontan los organismos de seguridad a la hora de interceptar un hecho violento antes de que este ocurra.

La agresión perpetrada por Khalid Masood en el puente de Westminster, el 22 de marzo de 2017, fue el acto de un hombre solo. Su objetivo no solo fueron los peatones alrededor de esta zona turística, sino también las personas que estaban adentro del Parlamento.

Derechos de autor de la imagen Joel Goodman/LNP
Image caption El ataque en Manchester dejó 22 personas muertas, muchas de ellas salían del concierto

El pasado 22 de mayo, Manchester sufrió otro embate y, de nuevo, fue un hombre actuando solo. Pero su objetivo fue totalmente distinto: no atentó contra un edificio emblemático, sino contra un grupo de jóvenes que habían salido a divertirse en un concierto.

Y el ataque de este fin de semana, por su parte, también fue distinto: tres hombres ejecutaron un plan conjunto. Además, evitaron los sitios públicos, donde la vigilancia se ha redoblado, y atacaron lugares repletos de gente, como una zona de bares y restaurantes.

Las diferencias

Los ataques que ocurrieron en los puentes de Westminster y London Bridge compartieron la misma metodología, que ha sido repetidamente promovida por el autodenominado Estado Islámico (EI): un vehículo usado como arma para atropellar transeúntes y posteriormente proceder a acuchillar a más víctimas.

Pero esto no es nuevo: el soldado Lee Rigby murió de la misma forma hace cuatro años.

Aproximadamente la mitad de los 18 planes de ataques que han sido desmantelados por la policía desde 2013 -y sobre los que no se puede reportar detalles en los medios por cuestiones legales- han mostrado una combinación de ambos métodos.

La policía ha dedicado mucho tiempo a tratar de detectar a las personas cuando realizan lo que ellos llaman "reconocimiento hostil", es decir, observan los lugares que desean atacar.

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Image caption Las autoridades se encuentran analizando la metodología de los ataques perpetrados en los últimos 75 días.

Entonces la prioridad de la investigación sobre lo que ocurrió este fin de semana en el centro de Londres es establecer si los tres hombres planearon su asalto o simplemente se movilizaron durante la noche buscando un lugar con alta concentración de asistentes que pudieran usar como objetivo de su ataque.

Mientras tanto, los atacantes solitarios son más difíciles de detener que los que trabajan de forma asociada porque, básicamente, ellos pueden elaborar el plan en sus cabezas sin contarle a nadie más.

Pero los grupos cometen errores.

Es más complejo para los grupos mantener sus planes en las sombras, gracias a una combinación de factores, incluyendo el tiempo que les lleva organizarse, la posibilidad de que los delate algún vecino preocupado o el actual alcance del espionaje cibernético.

Sin ser notados

Entonces, ¿cómo lograron estos tres hombres ejecutar su plan sin ser detectados?

Estos ataques también nos han dejado una lección sobre los distintos caminos que elige la violencia extrema.

El atacante en el puente de Westminster en marzo apareció alguna vez en el margen de otra investigación, pero su nombre había quedado allí, latente por muchos años. ¿Qué ocurrió entonces para que decidiera llevar adelante el ataque en solitario?

Selman Abedi fue el responsable del ataque en Manchester y su metodología fue distinta. Su ruta hacia el extremismo parece estar entrelazada con la compleja situación política y religiosa en Libia.

Por ahora sabemos muy poco de los atacantes en London Bridge y Borough Market.

Al menos de uno de ellos, a quien por el momento no se puede nombrar a pedido de las autoridades, fue asociado con uno de los grupos más notorios que se han detectado en Reino Unido.

Esta es, tal vez, la menos sorpresiva de las rutas de radicalización de los tres atacantes. El grupo fue desarticulado. Pero, ¿es posible que la amenaza latente que representaba uno de sus integrantes haya pasado desapercibida a las autoridades de inteligencia?

Las denuncias

Los servicios de seguridad, que aparentemente fueron alertados tres veces sobre las inclinaciones extremistas de Selman Abedi en Manchester, se encuentran analizando cómo manejar mejor ese tipo de advertencias. Es posible que las denuncias se haya desestimado también en el caso de los atacantes de London Bridge.

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Image caption El primero de esta serie de ataques ocurrió el 22 de marzo en el puente de Westminster, que dejó cuatro personas muertas.

Dos reflexiones finales sobre las lecciones que hemos aprendido de los ataques en Reino Unido en los últimos días.

Uno, la manera en que la policía manejó la emergencia de este fin de semana.

Los agentes de policía trataron rápidamente de despejar el área diciéndole a la gente que "corriera" a un lugar seguro. A aquellos que no podían moverse de forma segura, atrapados en bares y restaurantes, les dijeron que se "escondieran" y que se comunicaran con la policía apenas pudieran hacerlo sin ponerse en riesgo.

Ocho minutos después de la primera llamada a la línea de emergencia, los atacantes, que vestían falsos chalecos bomba, habían sido dados de baja por la policía, que disparó un total de 50 municiones para controlar el escenario.

Esto es la mitad del tiempo que le tomó a las autoridades responder al ataque del soldado Lee Rigby en 2013.

Luego, el asunto final es el alcance político del ataque. O mejor dicho, sus consecuencias.

Desde 2001 el rango y el alcance de los poderes anti-terroristas se ha expandido de forma considerable.

Derechos de autor de la imagen Gabriele Sciotto
Image caption Los atres atacantes en London Bridge fueron dados de baja.

En su declaración de este domingo, la primera ministra Theresa May dijo que "ya era suficiente".

Frase que parece un eco del discurso del exprimer ministro Tony Blair después de los ataques de julio de 2005, en el que expresó que "las reglas del juego han cambiado".

Blair prometió una serie de poderes para manejar no solo la violencia, sino también a aquellos que proporcionaron un terreno para el cultivo de ideologías extremistas.

Pero su gobierno se dio cuenta que legalmente esas medidas eran muy difíciles de aplicar.

Y Theresa May viene hablando desde 2015 -desde que era ministra del Interior- sobre la necesidad de combatir a quienes "rechazan nuestros valores", pero hasta ahora eso no se ha materializado en ninguna ley.

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