La extraordinaria batalla del Abacus Federal Savings Bank, el pequeño banco del barrio chino de Nueva York que fue el único llevado a juicio por la crisis hipotecaria de 2008

Abacus Federal Savings Bank Derechos de autor de la imagen Gerardo Lissardy/BBC Mundo
Image caption El banco Abacus Federal Savings Bank está situado en el barrio chino neoyorquino.

Cuando alguien te diga que ningún banco comercial de Estados Unidos fue llevado a juicio por la colosal crisis hipotecaria de 2008, podrías corregirlo: sí hubo uno… aunque quizá no sea el que imaginas.

Se trata de Abacus Federal Savings Bank, un banco tan pequeño que es posible entrar a su sede en el barrio chino de Nueva York y subir hasta el piso donde está su fundador sin que nadie te detenga para pedirte un documento de identidad.

Fue creado por Thomas Sung, un inmigrante que nació en Shanghái y a los 16 años llegó a la Gran Manzana con su familia, tras vivir unos meses en Brasil y superar las trabas migratorias que los chinos encontraban en Estados Unidos en los años 50.

Sung estudió finanzas y derecho en EE.UU., trabajó exitosamente como abogado e inversor inmobiliario, y en 1984 abrió su banco comunitario buscando cubrir la necesidad insatisfecha de préstamos para inmigrantes chinos.

Hoy tiene 82 años, continúa activo y es protagonista de un nuevo documental del director Steve James, que muestra la lucha para sobrevivir que libró Abacus después de que el poderoso fiscal de distrito de Manhattan presentara cargos en su contra.

La implacable acusación de fraude hipotecario contra Abacus fue peculiar en EE.UU., ya que contrastó con la falta de acciones penales contra otras instituciones financieras mucho más grandes por parte del gobierno tras la crisis de 2008 que sacudió al mundo.

¿Un chivo expiatorio?

Derechos de autor de la imagen Gerardo Lissardy/BBC Mundo
Image caption Thomas Sung dice que su banco fue utilizado para sentar ejemplo.

Abacus finalmente fue declarado no culpable, pero Sung dice que la batalla resultó demasiado costosa para el banco, que estaba obligado a defenderse.

"Nunca fue sobre nosotros individualmente, o apenas sobre el banco, sino que estaban amenazando a la comunidad", afirma Sung al recibir a BBC Mundo en su despacho de Chinatown.

"Todos en problemas"

Abacus creció de forma paulatina y en 2009 tenía seis sucursales y cerca de 150 empleados, atendiendo sobre todo a inmigrantes chinos que evitan bancos mayores y suelen manejar dinero en efectivo.

Ni siquiera el estallido de la crisis de hipotecas subprime o de alto riesgo en EE.UU., que desencadenó la mayor crisis financiera conocida desde la Gran Depresión, logró deteriorar la solidez del banco, a diferencia de otras instituciones financieras del país.

De las 4.390 hipotecas que Abacus tuvo en 2009, apenas 16 superaban los 90 días de atraso, todo un lujo comparado con lo que ocurría en el país en general.

Sung asegura que él mismo olfateó la crisis antes de que llegara y recomendó cautela a su hija Jill, que lo había sucedido como presidenta del banco. Esto quedó demostrado en un intercambio de email entre ambos en 2007, presentado por la defensa en el juicio.

"Cuando vino 2008, los grandes bancos estaban todos en problemas", dice Sung. "Necesitaban ayuda del gobierno; nosotros no".

"Cuando todos los bancos pararon de prestar, nosotros prestamos. En 2009, nuestros préstamos totales fueron de US$500 millones", agrega.

Derechos de autor de la imagen Spencer Platt/Getty Images
Image caption Una imagen que se volvió típica en la crisis de 2008: un corredor de bolsa observa con preocupación la caída de las acciones.

Pero los problemas para Abacus comenzaron a fines de ese año, cuando se descubrió que uno de sus funcionarios de préstamos había recibido un pago indebido de una pareja de clientes por una hipoteca.

Jill Sung y su hermana Vera decidieron abrir una investigación y despedir al funcionario, que también había realizado una declaración falsa de ingresos de los clientes.

Era la punta del iceberg de un esquema fraudulento en el que participaron otros funcionarios también. Los resultados de la investigación interna fueron reportados por el propio banco a los reguladores financieros.

Abacus contrató a un abogado forense para revisar préstamos y determinar el alcance del problema.

Pero el fiscal de distrito de Manhattan, Cyrus Vance, presentó en mayo de 2012 una acusación de 184 cargos contra Abacus y 11 de sus exempleados, por presunta participación en un fraude "sistemático" con mentiras sobre las calificaciones de solicitantes de hipotecas.

Ocho funcionarios del banco llegaron a declararse culpables. Pero aquellos que se negaron a hacerlo inicialmente, fueron filmados y fotografiados caminando juntos y esposados por los pasillos del tribunal criminal de Manhattan.

Durante una entrevista para el documental de Steve James, que se está exhibiendo actualmente en cines de EE.UU. y el Reino Unido, el fiscal Vance rechazó las acusaciones de que actuó con prejuicios por tratarse de un banco de la comunidad china.

Derechos de autor de la imagen Gerardo Lissardy/BBC Mundo

"Sentí que nuestro tratamiento del banco era consistente con cómo habríamos tratado al banco si estuviéramos investigando un banco que atendiera a una comunidad sudamericana o la comunidad india", sostuvo.

Pero, ¿algún pez gordo de Wall Street ha sido tratado realmente del mismo modo?

"Defender el honor"

El documental se denomina Abacus: small enough to jail ("Abacus: suficientemente pequeño para ir a la cárcel").

El título se contrapone a la idea que surgió tras la crisis de 2008 de que el Estado debía ayudar a algunos bancos, porque eran "demasiado grandes para quebrar" y su caída afectaría a todo el sistema.

El gobierno de EE.UU. tomó control entonces de las dos grandes entidades hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac, dio un préstamo de emergencia al banco de inversión Bear Sterns e intervino en el cierre y venta de activos de la gigantesca caja de ahorros Washington Mutual, que protagonizó la mayor quiebra de un banco estadounidense de depósitos.

El Tesoro impulso además un plan de emergencia con cientos de millones de dólares de los contribuyentes para comprar activos contaminados a los bancos, luego de la quiebra de Lehman Brothers (cuarto banco de inversión del mundo) y de que Bank of America tuviera que comprar Merrill Lynch.

Tiempo después una comisión del Congreso de EE.UU. concluyó que esa crisis, que afectó rápidamente al resto del mundo, era "evitable" y ocurrió debido al excesivo riesgo asumido por los bancos, fallas de supervisión y falta de "voluntad política" de los reguladores para plantarse con firmeza ante Wall Street.

Hay quienes pueden creer que el fiscal Vance arremetió contra Abacus para mostrar al mundo que él sí acusaba a un banco por la crisis financiera.

Pero Thomas Sung descarta eso por considerarlo "demasiado simple". En cambio, estima que la idea fue sentar un ejemplo con la mira puesta en bancos mayores.

"En China hay un proverbio que dice: 'Matas a un pollo frente a un mono para enseñarle al mono a obedecerte'. Entonces nosotros somos el pollo", explica.

También dice que el fiscal decidió atacar a la comunidad china "porque no vota, no hay consecuencias para él".

Como sea, la fiscalía nunca consiguió convencer al jurado de que Abacus alentó las irregularidades detectadas.

En junio de 2015, el banco fue declarado no culpable de todos los cargos que enfrentaba, que en ese entonces habían aumentado a 240.

Sung dice que el juicio drenó el capital de Abacus, costándole US$10 millones en honorarios legales y al menos otros US$15 millones en pérdidas de negocios.

Aunque debieron vender un edificio para hacer frente a las pérdidas, señala que ahora el banco tiene solidez y tanto él como sus hijas siempre estuvieron convencidos de dar la batalla.

"Teníamos que hacerlo", afirma, "porque teníamos que defender el honor".

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