Los niños migrantes que regresan al mar en Grecia para combatir los traumas de su peligroso cruce por el Mediterráneo

Dibujo de gente ahogándose Derechos de autor de la imagen Proem-aid
Image caption Dibujos como estos impulsaron a los voluntarios de Lesbos a tratar el trauma al agua que tenían los niños.

"Yo lo llamo reconciliación", dice Manuel Elviro, quien es parte de un grupo de voluntarios españoles que sintieron que debían hacer algo después de ver algunos de los dramáticos dibujos de niños que sobrevivieron a la peligrosa travesía marítima de Turquía a Grecia.

"Había monstruos en el mar y la gente se ahogaba", cuenta.

Los voluntarios se dedicaron entonces a atraer a los niños traumatizados que actualmente se encuentran en la isla de Lesbos de vuelta al mar para ayudarlos a enfrentar sus temores.

Además del terror del cruce, los niños también habían pintado las zonas de guerra de las que habían huido y la suciedad de los campos de refugiados, llena de violencia y abuso sexual.

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Image caption Los voluntarios dicen que las sesiones no son de natación, sino de reconciliación.

"Lo peor de todo es quedibujaron la desesperanza", recuerda Elviro, un investigador de tecnología de la Universidad de las Islas Baleares, en España, que se ofreció como voluntario para la fundación Proem-Aid.

"Como soy de Mallorca, un hombre mediterráneo, me encanta mi mar. Fue como una afrenta, tuvimos que hacer algo".

Con los más vulnerables

En 2016, unas 173.000 personas llegaron a las islas griegas desde Turquía. En un momento dado, 2.000 migrantes y refugiados llegaban a Lesbos todos los días y Proem-Aid dijo que salvó unas 50.000 vidas.

Pero un acuerdo de la UE con Turquía establecido el año pasado redujo dramáticamente ese número a un promedio de hasta 70 por día.

El período de relativa calma le dio al grupo más tiempo para trabajar con sobrevivientes en campamentos improvisados de migrantes, como Pikpa, hogar de algunas de las personas más vulnerables que han perdido familiares o son discapacitados.

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Image caption Este dibujo muestra a migrantes caminando sobre una navaja con sangre.

"Muchos de los niños son de Siria, Irak y Afganistán. Nunca antes habían visto el mar, es un ambiente hostil para ellos", dice Lara Lussón, una voluntaria que dejó su Madrid natal por Lesbos en enero.

¡Azul no bueno!

Para Sahaar, de 15 años, y su hermano de Satria, de 5, su viaje desde Afganistán a las puertas de Europa terminó en tragedia cuando su madre y dos hermanos de 8 y 12 años fueron se cayeron por la borda.

"Sahaar gritaba cada vez que veía el agua", dice Manuel Elviro. "Eran como koalas, aferrándose a nosotros, diciendo: 'Azul no bueno, azul no bueno'".

"Ahora el peligro es que les dé hipotermia, porque no podemos sacarlos del agua", se ríe. "Sahaar dijo: 'Voy a Turquía', y tuve que agarrarla de la pierna y sacarla".

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Image caption Los psicólogos infantiles creen que la mejor forma de lidiar con un trauma es enfrentándolo.

Los voluntarios trabajan con una docena de niños las tardes de primavera y verano, cuando el agua está tibia. "No son clases de natación, no es como un campamento de verano", explica.

Adam, un kurdo iraquí de 6 años, llegó al campamento de Pikpa con un problema ocular. Sus párpados estaban pegados, posiblemente debido a la exposición a municiones químicas.

"Lo llevamos al agua para relajarlo mientras sus ojos mejoraban".

¿Es efectiva la terapia del agua?

El mejor tratamiento para un trauma es enfrentarlo, argumenta Essam Daod, un psiquiatra infantil y cofundador de Humanity Crew, una ONG que trata temas de salud mental entre los migrantes de los campamentos griegos.

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Image caption Nadar les da a los niños una sensación de control que antes no tenían.

"Nadar les da una sensación de control donde no tenían ninguno y el miedo era amo y señor", le dijo Daod a la página web española eldiario.es.

Manuel Elviro cuenta la historia de un muchacho sirio que perdió a toda su familia en un bombardeo.

"Me dijo: 'Cuando voy a nadar contigo duermo bien'".

La idea se ha ampliado recientemente para incluir a algunas de las madres de los niños. Las sesiones sin hombres, conocidas como "agua de mujeres", han beneficiado a migrantes como Fahtia, que llegó de Somalia con un bebé recién nacido.

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Image caption La iniciativa se expandió también a las madres.

Nota sobre terminología: La BBC utiliza el término migrante para referirse a todas las personas en movimiento que aún no han completado el proceso legal de solicitar asilo. Este grupo incluye a las personas que huyen de países devastados por la guerra, como Siria, a los que es probable que se les conceda el estatus de refugiado, así como a las personas que buscan empleos y vidas mejores, que los gobiernos suelen considerar como migrantes económicos.

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