Las nuevas sanciones del Congreso de EE.UU. contra Rusia que ponen en una disyuntiva a Donald Trump

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Image caption Trump y Putin se reunieron en Alemania varias veces hace unas semanas.

El Congreso de Estados Unidos cerró filas ante cualquier posibilidad de acercamiento entre Washington y su viejo enemigo de la Guerra Fría: Moscú.

Este jueves el Senado estadounidense aprobó por una abrumadura mayoría (92-2) un nuevo paquete de sanciones a Rusia por su supuesta interferencia en las elecciones presidenciales de 2016 y por su intervención en Ucrania en 2014.

A diferencia de las aprobadas el año pasado por el gobierno de Barack Obama, estas se presentan como un proyecto de ley que el martes ya recibió el visto bueno de la Cámara de Representantes, y que podría incluso sortear el veto presidencial.

Ahora el proyecto se enviará a la Oficina Oval, donde debe ser firmado o rechazado por el presidente Donald Trump.

Si lo rechaza, la cosa no quedaría ahí, ya que el proyecto cuenta en el Congreso con el apoyo suficiente como para invalidar el veto presidencial.

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Image caption El proyecto de ley del Congreso pone a Trump en una disyuntiva.

Jugada estratégica

Fue una jugada estratégica del Congreso por varios motivos:

  • Al ser acordada con antelación por la amplia mayoría de las dos Cámaras, se garantizaba la aprobación del proyecto de ley sin la necesidad de largas discusiones o debates.
  • Los congresistas acordaron presentar las sanciones como un proyecto de ley ya que, al contar previamente con la aprobación del Congreso, sería este quien decidiría su implementación final, incluso si Trump se opusiera a su firma y lo vetara.
  • Junto a las de Rusia, los legisladores incluyeron en el paquete sanciones a Irán y Corea del Norte, dos focos frecuentes de las críticas del presidente, lo que le haría más difícil a este encontrar argumentos para rechazarlo.
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Image caption Trump y Putin se reunieron en Alemania varias veces hace unas semanas.

El proyecto fue descrito por el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, como un paquete de sanciones que "aprieta los tornillos de nuestros adversarios más peligrosos para mantener a salvo a los estadounidenses".

Pero pone en aprietos también al inquilino de la Casa Blanca.

La disyuntiva de Trump

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, aseguró a principios de esta semana que el presidente aún no ha decidido si vetará el proyecto de ley.

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Image caption El Comité de Inteligencia del Senado investiga la intervención rusa en las elecciones de 2016.

Pero su decisión final podría ser un mensaje.

Desde su campaña presidencial, Trump abogó por mejorar sus relaciones con Moscú y alagó en más de una ocasión a Vladimir Putin.

Tras su llegada al poder, las denuncias sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones y los contactos de miembros de la campaña del republicano con el Kremlin lo han puesto en el punto de mira.

Así, en caso de vetar finalmente el proyecto, la decisión de Trump podría considerarse como un apoyo tácito al Kremlin.

Y al aprobarlo, implicaría que -como recoge el proyecto- él o futuros presidentes de Estados Unidos se verían imposibilitados de levantar las sanciones sin contar antes con el visto bueno del Congreso.

En qué consisten las sanciones

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Image caption Trump y Putin sostuvieron dos encuentros en la pasada cumbre del G20 en Alemania.

De acuerdo con la corresponsal de la BBC ante el Departamento de Estado, Barbara Plett, la legislación codifica las sanciones impuestas por Obama diciembre, pero al convertirlas en ley, hace mucho más complicada su eliminación.

También aumenta las restricciones a terceros países para hacer negocios con empresas rusas, en particular en el sector energético, lo que preocupa a gobiernos europeos por la posibilidad de eventuales sanciones por apoyar proyectos de gasoductos con los rusos.

Pero, sobre todo, limita el tradicional derecho del presidente a eliminar sanciones. A partir de su aprobación, tendría que consultarlo primero con el Congreso.

Reacciones de Rusia

Previo a la aprobación de las sanciones por la Cámara de Representes, el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, aseguró que las medidas plantarían una "mina peligrosa" para las relaciones entre los dos países.

"Todo esto es muy preocupante. No podemos ver señales de que la histeria de 'rusofobia' que afecta al Congreso de Estados Unidos esté llegando a su fin", dijo a medios de Moscú.

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Image caption Ryabkov aseguró que las medidas plantarían una "mina peligrosa" para las relaciones entre los dos países.

A inicios de julio, el canciller ruso, Serguei Lavrov, anunció que el Kremlin estudia medidas contra la Casa Blanca tras el embargo de propiedades rusas en Estados Unidos por parte del gobierno de Obama en diciembre pasado, desde las que supuestamente se realizaban labores de espionaje.

Hasta la fecha, los vínculos con Rusia le costaron el puesto a dos importantes asesores de Trump: su jefe de campaña, Paul Manafort, quien tuvo que renunciar en agosto de 2016, y su primer asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, quien hizo lo mismo en febrero.

Esta semana, el yerno del presidente Jared Krushner compareció ante el comité del Senado que investiga la intervención rusa en las elecciones, mientras se espera que la semana próxima lo hagan el hijo de Trump, Donald Trump Jr. y el propio Manafort.

*Este artículo se publicó el 25 de julio de 2017 y ha sido actualizado con la noticia de la aprobación del proyecto de ley por parte del Senado de EE.UU.

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