La tortuosa vida de las esposas de militantes de Estado Islámico arrepentidas

Image caption Las mujeres actualmente se encuentran en manos de las fuerzas kurdas en el norte de Siria.

Vinieron desde distintas partes del mundo con el mismo objetivo: unirse al autoproclamado califato de Estado Islámico. Ahora escaparon y están retenidas por fuerzas kurdas en el norte de Siria. Varias dicen estar arrepentidas. Shaimaa Khalil, de la BBC, habló con ellas.

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Iman y su marido dejaron Túnez por Raqa, el centro neurálgico del grupo autodenominado Estado Islámico.

"Vimos videos de EI en Siria, con todas esas canciones islámicas, vimos cómo aplicaban la sharia y quisimos vivir ahí", cuenta la mujer.

Él quería ser un militante. Ella dice que quería vivir una vida propiamente islámica .

Pero una vez allá, todo cambió.

"Una vez vi un video donde le cortaban la mano a una persona por robar. Sólo se conocieron unos pocos videos de EI matando gente", le dice Iman a la BBC.

"Vimos unas cosas aterradoras. Solía dormir aterrorizada, por mi esposo y mis hijos. Podían venir a la noche, agarrar a nuestros maridos y matarlos".

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Así vivieron las esposas de militantes de Estado Islámico

Mujer contra mujer

EI espera que las mujeres sean esposas, madres y dueñas de casa. Sin embargo, existe un selecto grupo de ellas que luchan junto con los hombres.

No precisamente en el campo de batalla, sino en el pueblo y contra sus propias compañeras.

En 2014, se formó en Raqa la Brigada Kahansaa, cuyo objetivo era hacer cumplir las estrictas reglas de EI y mantener a las mujeres vigiladas.

"Hubo una mujer que torturó a otra mujer. Si alguien hablaba mal de EI, estas mujeres vendrían, se las llevarían a prisión y les dirían a los hombres que era una espía", dice Khadija al Omari, otra de las esposas que lograron escapar.

Volver a casa

El marido de Iman está en una prisión kurda en las afueras de Raqa.

Los hijos de estas mujeres lo único que conocen es la vida bajo las reglas de Estado Islámico.

Ahora sus madres quieren llevarlos a lugares que nunca han visto: sus países de origen. Iman dice que quiere volver donde su familia.

Image caption El hijo de Iman nació en Raqa, pero su madre lo único que quiere es llevárselo lo más lejos posible de Estado Islámico.

"Soy humana, cometo errores", asegura en modo de disculpa.

A pesar de que su hijo nació en Raqa, ella espera poder llevárselo pronto lo más lejos posible de EI.

Sin embargo, volver a sus países puede llegar a ser una tarea titánica. Se calcula que sólo en Reino Unido hay 60 mujeres que partieron a Siria e Irak a ser parte de Estado Islámico.

"Es realmente difícil para las autoridades diferenciar entre gente que genuinamente quiere volver porque están arrepentidos y las 'ovejas negras' que buscan, de manera encubierta, realizar ciertos actos terroristas", le dice el abogado de algunas de las familias que buscan traer a sus hijos de vuelta.

Más allá de si logra volver a Túnez, Iman, a cara descubierta, tiene un mensaje para los militantes.

"A la gente que todavía está con EI, yo les digo: sálvense ahora. Si mueren con ellos, no irán al paraíso, ni (pasará) nada de lo que les prometieron.

"Solo les espera el infierno", concluye.

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