Disputas territoriales, armas nucleares y desconfianza: ¿cuál es el legado de la partición de India y Pakistán hace 70 años?

Banderas de India y Pakistán en un muro con grietas Derechos de autor de la imagen Getty Images

El 14 de agosto de 1947 India, entonces bajo control de la corona británica, fue dividida en dos con un criterio religioso.

Las áreas predominantemente hindú y sij fueron asignadas a la nueva nación independiente de India. Y las áreas predominantemente musulmanas quedaron bajo la nueva nación de Pakistán.

El plan, trazado por los británicos, condujo a una de las movilizaciones poblacionales más grandes que se han visto en la historia.

La partición desplazó a entre 10 y 12 millones de personas y creó una crisis de refugiados sin precedentes, violencia y una enorme pérdida de vidas.

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VIDEO: Cómo se hizo la traumática división de India y Pakistán.

Este nacimiento de dos nuevas naciones creó una atmósfera de hostilidad y sospecha entre India y Pakistán que siete décadas después continúa marcando la relación entre ambos países.

Hoy en día, por ejemplo, a pesar de que sólo 700 kilómetros separan a las capitales de ambos países, Nueva Delhi e Islamabad, no hay vuelos directos entre ellas.

Y este es apenas uno de los legados de tensión.

Mucho más que un conflicto regional

Tal como señala Andrew Whitehead, excorresponsal de la BBC en India y profesor honorario de la Universidad de Nottingham, Inglaterra, a pesar de que ambos países comparten su cultura e historia, India y Pakistán no son simplemente rivales.

Son, más bien, enemigos.

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Image caption Tanto India como Pakistán son fervientes seguidores del cricket.

"En los 70 años desde que India y Pakistán obtuvieron su independencia, se han enfrentado en tres guerras. Algunos dirían que cuatro, pero cuando sus ejércitos combatieron por última vez en 1999, no hubo una declaración formal de guerra", dice Whitehead.

La creciente tensión entre India y Pakistán es una de las divisiones geopolíticas que más ha perdurado en el mundo.

Ha provocado que ambos países desarrollen sus propios armamentos nucleares.

Es por eso que la confrontación es más que una disputa regional: está cargada con riesgos más extendidos.

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Image caption El líder nacionalista indio Jawaharlal Nehru (izquierda), el virrey de India, Louis Mountbatten (centro), y el presidente de la Liga Musulmana de Toda India, Ali Jinnah (derecha) discuten la partición en 1947.

"Una calamidad"

India y Pakistán obtuvieron su independencia al mismo tiempo. El control británico de India, que entonces era su colonia más grande, terminó el 15 de agosto de 1947.

Tras meses de estancamiento político, Reino Unido acordó dividir el país en dos.

Se creó una nación separada y principalmente musulmana, Pakistán, para abordar las preocupaciones de que una enorme minoría musulmana quedaría en desventaja en una India de mayoría hindú.

Esto implicó la división de dos de las provincias más grandes de India, Punjab y Bengala.

Los detalles de cómo iba a ser el nuevo límite fronterizo internacional fueron dados a conocer sólo dos días antes de la independencia.

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Image caption Mujeres musulmanas abordan un tren en Nueva Delhi para viajar a Pakistán el 7 de agosto de 1947.

"La partición provocó una de las más grandes calamidades de la era moderna. Fue quizás el movimiento más grande de personas, fuera de una guerra o de una hambruna, que el mundo había visto", afirma Whitehead.

"Nadie sabe cuáles fueron los números precisos, pero cerca de 12 millones de personas se volvieron refugiados cuando trataron desesperadamente de mudarse desde una de las naciones recién independizadas hacia la otra", agrega.

Entre medio y un millón de personas murieron por la violencia desatada. Todas las principales comunidades se volvieron tanto agresoras como víctimas.

Decenas de miles de mujeres fueron raptadas, casi siempre por hombres de una religión distinta.

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Image caption Amritsar fue escenario de violentos enfrentamientos en marzo de 1947 entre los musulmanes de la ciudad, que deseaban ser parte de Pakistán, y la población hindú y sij, que quería permanecer en India.

En Punjab, en particular, donde los hindúes, musulmanes y sijs habían vivido juntos por generaciones y hablaban el mismo idioma, surgió una rigurosa segregación que condujo a los musulmanes hacia el oeste, a Pakistán, y a los hindúes y sijs hacia el este, a India.

Enfrentamientos sin cierre

No se trató de una guerra civil con frentes de batalla y ejércitos rivales. Tampoco fue un brote de violencia espontáneo.

En todos los bandos, las milicias locales y bandas armadas planearon cómo causar el mayor daño posible a quienes comenzaron a considerar como sus enemigos.

Whitehead explica: "Esas heridas no han sanado. Nadie fue llevado ante la justicia, no ha habido un proceso de reconciliación".

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Image caption Se calcula que unas 2.000 personas murieron y más de 4.000 resultaron heridas en protestas comunales antes de la partición en Calcula en 1946.

Tampoco se han erigido monumentos que conmemoren a los muertos de la partición.

"Y durante mucho tiempo, no se ha conocido la historia completa de lo que ocurrió", dice Whitehead.

No obstante, en los últimos años se han comenzado a realizar proyectos orales de historia, pero el número de sobrevivientes que pueden contarlo de primera mano continúa disminuyendo.

La partición envenenó las relaciones entre India y Pakistán y ha marcado -muchos dirían distorsionado- la geopolítica del sur de Asia como un todo.

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Image caption India y Pakistán han luchado dos guerras por el territorio de Cachemira, de mayoría musulmana, que ambos reclaman en su totalidad pero controlan parcialmente.

El problema de Cachemira

Uno de los cabos sueltos del arreglo de la independencia fue el futuro de Cachemira, un estado en las laderas de los Himalayas que tiene una población principalmente musulmana.

El marajá (monarca del estado), un hindú, decidió que Cachemira debía ser parte de India, desatando un enfrentamiento entre las tropas indias y paquistaníes por el control del territorio.

Ese conflicto continúa sin resolverse y, de hecho, es el punto más álgido de las relaciones entre ambos países.

Los líderes políticos de los dos países se reúnen de vez en cuando. Y en ocasiones ha habido esperanzas de un acuerdo, pero, por el momento, las relaciones son extremadamente frías.

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Image caption Activistas queman una imagen del primer ministro indio, Narendra Modi, y del de Pakistán, Nawaz Sharif.

Desconectados

Ninguno de los dos países está informado sobre lo que ocurre en el otro lado de la frontera. De hecho, ninguna organización de noticias paquistaní o india actualmente tiene un corresponsal en la capital del país vecino.

Incluso viajar de uno al otro país no es fácil, aunque sea para visitar a familiares.

No sólo es la dificultad de obtener una visa o la falta de vuelos directos: hay muy pocas vías aéreas que conecten a las dos naciones.

A pesar de compartir una larga frontera, India y Pakistán casi no tienen cruces fronterizos.

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Image caption La elaborada ceremonia diaria de cierre de la frontera indo-paquistaní en Wagah atrae a muchos espectadores en ambos países.

Pakistán tiene una población de casi 200 millones, la mayoría musulmanes. India, por su parte, tiene unos 1.300 millones de ciudadanos y uno de cada siete siguen dicha religión.

Esto quiere decir que hay casi el mismo número de musulmanes indios que paquistaníes. Y una proyección sugiere que para 2050, India sobrepasará a Indonesia y se convertirá en el país con la mayor población musulmana.

Pero los musulmanes no están bien representados en el Parlamento indio ni en otras áreas de la vida pública.

"El orgullo que casi todos los indios y paquistaníes sienten por su nación es evidente", dice Whitehead, y agrega: "El patriotismo es una fuerza poderosa en ambos países. Y esto se refleja cada vez que se enfrentan en un partido de cricket".

"Estos dos países no han sido capaces de superar el legado de la tragedia que acompañó lo que debía haber sido su mejor momento hace 70 años".

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