Violencia en Charlottesville: ¿por qué Donald Trump se muestra ambiguo frente a los supremacistas blancos pese al riesgo político que corre?

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Image caption Dirigentes republicanos han condenado la renuencia de Trump de condenar a supremacistas blancos por la violencia el sábado pasado.

Con su vehemente insistencia en que "ambos bandos" son culpables de la violencia registrada durante una marcha de supremacistas blancos el sábado en Charlottesville, en Virginia, el presidente Donald Trump parece estar dando un empuje a los grupos de extrema derecha como ningún otro mandatario de EE.UU. ha hecho en varias generaciones.

Aunque el lunes Trump había condenado a los supremacistas blancos y a los neonazis, este martes volvió a afirmar que también había que culpar a los extremistas de izquierda que, según él, cargaron contra los manifestantes que tenían sus permisos en regla para marchar por Charlottesville.

Su condena del lunes parecía destinada a desactivar la tormenta política desatada tras los hechos del sábado, cuando el joven James Alex Fields, Jr. arrolló con un automóvil a un grupo de contramanifestantes, causando la muerte de la activista Heather Hayer y dejando heridas a otras 19 personas.

Según el corresponsal de la BBC en EE.UU., Anthony Zurcher, el martes Trump dijo exactamente lo que pensaba al igualar a los grupos supremacistas con los manifestantes que se les enfrentaron.

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Image caption Trump defendió su tardanza en condenar a los supremacistas señalando que quería estar seguro de los hechos.

El New York Times señaló en un artículo que "nunca había llegado Trump tan lejos" en su defensa de las acciones de los supremacistas como en la rueda de prensa en la que "airadamente" afirmó que los activistas de lo que llamó "alt-left" o izquierda alternativa, eran tan responsable por la violencia en Charlottesville como los del "alt-right" o derecha alternativa que "marchaba enarbolando swastikas y carteles antisemitas".

A raíz de las declaraciones de Trump de este martes, muchos se preguntan por qué le resulta tan difícil para el mandatario estadounidense condenar las actividades de grupos supremacistas aún cuando esto puede tener un alto costo político para él.

"Gracias por decir la verdad"

Los grupos nacionalistas blancos tienen bien claro el espaldarazo que representan para ellos las declaraciones de Trump: "Gracias presidente Trump por su honestidad y coraje al decir la verdad", expresó en un tuit el antiguo líder del Ku Klux Klan, David Duke, tras los pronunciamientos del mandatario.

Otro líder nacionalista blanco, Richard B. Spencer, quien participó en las manifestaciones del sábado y prometió inundar a Charlottesville con protestas similares en las próximas semanas, también elogió a Trump y calificó sus declaraciones de "justas, sensatas y con los pies en la Tierra".

Muchos señalan que la renuencia de Trump a condenar a los supremacistas se debe a que estos constituyen su base de apoyo más fuerte, y resaltan que esos vínculos se cristalizaron en su decisión de nombrar a Steve Bannon como estratega principal de la Casa Blanca.

Bannon, que desde un principio ha jugado un papel clave en su gobierno, era el jefe de Breitbart News, un sitio de internet que se describe como una plataforma para el "alt-right",movimiento que incluye al Ku Klux Klan y a otro grupos de supremacistas blancos.

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Image caption Steve Bannon es un conocido líder de la llamada derecha alternativa o "alt -rght" y ha jugado un papel importante en el gobierno de Trump.

El analista estadounidense John Harwood publicó un artículo en el sitio de la cadena estadounidense CNBC en el que señala que no es sorprendente que Trump tenga esta actitud con relación a estos grupos.

"Un estudio de la (organización estadounidense) Fondo Democrático identificó entre los más importantes grupos de seguidores de Trump a votantes blancos con gran sentido de identidad cristiana y sentimientos negativos en contra de migrantes, negros y musulmanes", señaló.

"Con palabras y acciones", agregó, "Trump los ha apoyado en la presidencia".

"Colocó a Stephen Bannon como estratega principal del gobierno, y ha adoptado políticas controvertidas como la prohibición de viajar a Estados Unidos que afecta a residentes de varios países musulmanes, además de sus políticas en contra de los migrantes".

Un análisis del Washington Post señala que hay una explicación aún más importante que se entrelaza con lo anterior y que tiene que ver con la personalidad de Trump: "Es una respuesta instintiva suya de que eso constituiría capitular ante sus enemigos políticos".

"Trump cree que no hay razón para capitular ante las demandas de sectores liberales con posturas políticamente correctas para que condene explícitamente el racismo en contra de las minorías", dice Greg Sargent, analista del Washington Post.

Es posible, dice, que Trump vea esto como una batalla contra él, "de que simplemente se trata de si él se rinde o no ante sus enemigos" o quienes lo atacan.

Según algunos analistas, es la misma razón por la que se niega a condenar a Vladimir Putin.

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Image caption Trump aseguró que lo que llamó de "alt-left" era igualmente responsable de la violencia en Charlottesville.

Riesgos para su presidencia

Pero la tormenta política generada por la violencia en Charlottesville puede tener un mayor costo político para el mandatario que cualquier otra crisis política que haya enfrentado hasta ahora.

La postura de Trump ha sido condenada por republicanos y demócratas, y hay líderes empresariales que se han distanciado del mandatario por su renuencia a condenar a grupos supremacistas.

Cinco presidentes de grandes empresas abandonaron los dos consejos de negocios que asesoraban al presidente debido a los acontecimientos de los últimos días.

El último de ellos fue Doug McMillon, director general de Walmart, quien destacó que Trump "perdió la oportunidad de unificar al país, condenando de forma inequívoca las acciones de los supremacistas blancos".

Y es que uno de los puntos más controvertidos del pronunciamiento del mandatario fue la equivalencia desde el punto de vista ético y moral que hizo entre las acciones de los activistas contrarios al racismo y la de los supremacistas blancos.

La respuesta de Trump fue anunciar la eliminación de los consejos de manufactura y estrategia y políticas.

El corresponsal de la BBC en Washington, Jon Sopel, señala que las palabras de Trump ha sido condenada por todo el mundo a excepción del líder del Ku Klux Klan.

"Dentro de diferentes sectores del Partido Republicano hay mucha gente diciendo 'No puede haber ninguna ambigüedad al respecto'", destacó Sopel.

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Image caption Heather Heyer murió arrollada por un automóvil mientras protestaba contra una marcha de supremacistas blancos en Charlottesville, EE.UU.

El vocero de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, señaló que "la conducta de los supremacistas no es aceptable".

"Aunque haya habido algunas transgresiones de parte de activistas de izquierda, no podemos aparecer como apologistas de estos grupos".

¿Cuáles son los riesgos para su presidencia?

Con un mandatario como Trump que ha sobrevivido a tantas tormentas políticas es difícil ser categórico, señala Sopel, pero cree que esta crisis es diferente.

"Este es un tema que genera muchas divisiones y que desata pasiones en la política estadounidense. Esta parece ser una crisis de la que Donald Trump podría tener dificultades para salir ileso".

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