Por qué el gobierno de Estados Unidos prohibió a las agencias federales utilizar el conocido antivirus ruso Kaspersky

Un empledo en la sede de Kaspersky en Moscú. Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Kaspersky asegura estar siendo utilizada como un peón en un juego geopolítico entre Estados Unidos y Rusia.

Es uno de los cinco antivirus más descargados de todo el mundo, pero Kaspersky Lab está en medio de una ciberguerra fría con Estados Unidos.

El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. ordenó este miércoles a las agencias federales que eliminaran cualquier programa de seguridad de Kaspersky instalado en sus computadoras y dispositivos antes de 90 días.

El motivo: las supuestas relaciones entre la compañía basada en Moscú y los servicios de inteligencia rusos que podrían poner en peligro la ciberseguridad de Washington y de sus sistemas electrónicos.

La decisión se adelanta a un voto del Senado de Estados Unidos esta semana para decidir si se prohíbe el uso de antivirus de la empresa rusa Kaspersky Lab en los equipos informáticos del gobierno.

"El riesgo de que el gobierno ruso (…) pudiera sacar provecho del acceso proporcionado por productos de Kaspersky para poner en riesgo información federal y sistemas de información implica directamente la seguridad nacional", aseguró en un comunicado la secretaria interina de Seguridad Nacional estadounidense, Elaine Duke.

El Kremlin ha declarado en un comunicado emitido desde la embajada rusa en Nueva York, EE.UU., que le parece una decisión "lamentable".

"Estas medidas tan sólo pueden provocar arrepentimientos y hacen retrasar las perspectivas de recuperar los lazos bilaterales", se lee en la nota.

"Problemas geopolíticos"

La empresa informática, que tiene más de 400 millones de clientes en todo el mundo, respondió a las acusaciones de Washington calificándolas de "completamente infundadas".

A través de un comunicado emitido este miércoles, Kaspersky volvió a negar tener "lazos poco éticos o afiliaciones con ningún gobierno, incluyendo el de Rusia".

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Image caption Eugene Kaspersky fundó la compañía en 1997.

"Kaspersky Lab nunca ha ayudado ni ayudará a ningún gobierno del mundo con su espionaje cibernético (…), y es desconcertante que una empresa privada pueda ser considerada culpable mientras se demuestre que es inocente debido a problemas geopolíticos", afirmó la compañía.

Pese a todo, algunos minoristas de EE.UU. decidieron retirar sus productos del mercado tras las denuncias públicas.

Un programa como el antivirus de Kaspersky instalado en las computadoras del ejecutivo estadounidense podría sabotear los equipos a través de una actualización de software malicioso.

"Si estuviera controlado por un actor cibernético malintencionado, debido a la tecnología, tendría acceso a todos los archivos de tu computadora", dijo al Financial Times el director general de la consultora FTI, Anthony Ferrante.

"Ciberguerra" fría

La decisión tomada este miércoles por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. es solo el último capítulo de la creciente preocupación de Washington en torno a la empresa rusa de seguridad informática.

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Image caption Un antivirus como Kaspersky podría sabotear los equipos del gobierno de EE.UU. a través de una actualización de software malicioso o "malware".

El pasado mes de julio, Bloomberg publicó informaciones en las que aseguraba haber visto correos electrónicos entre el jefe ejecutivo de la compañía, Eugene Kaspersky, y algunos de sus empleados, en los que describían un proyecto secreto de ciberseguridad presuntamente solicitado por el servicio de inteligencia ruso.

Bloomberg sugirió que las herramientas no sólo desviaban los ataques cibernéticos, sino que también capturaban información sobre los "hackers" que los lanzaban para ser compartida con los servicios de inteligencia rusos.

En ese mismo mes, la Administración de Servicios Generales del gobierno de Estados Unidos retiró a Kaspersky Lab de una lista de proveedores aprobados.

Las relaciones entre EE.UU. y Rusia en materia de ciberseguridad se tornaron más tensas durante los últimos años.

En enero, las agencias de inteligencia de Washington concluyeron que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó influir en las elecciones de 2016 a través de una campaña de ciberataques y propaganda a base de noticias falsas para favorecer a Donald Trump en su carrera hacia la Casa Blanca.

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