¿Se rompe Irak?: lo que está en juego en el referendo de independencia del Kurdistán iraquí

Manifestación de kurdos iraquíes en Irbil Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Los kurdos iraquíes han reivindicado durante mucho tiempo el derecho a tener su propio Estado.

Los habitantes de las zonas controladas por los kurdos en Irak tendrán la oportunidad de votar en un referendo el 25 de septiembre sobre el futuro del Kurdistán iraquí, una región semiautónoma dentro de las actuales fronteras del país.

La pregunta de la consulta será: "¿Quiere que la región del Kurdistán y las áreas kurdas fuera de la administración de la región se conviertan en un estado independiente?".

Teniendo en cuenta que la mayoría de votantes de las zonas que participarán son kurdos con una extensa trayectoria histórica de búsqueda de la autodeterminación, el resultado será casi con toda seguridad un "sí" rotundo.

Sin embargo, no importa lo que decidan los habitantes de las zonas controladas por los kurdos: el referendo no tendrá efectos administrativos inmediatos.

No existe un mecanismo para que una parte de Irak se pueda separar del país, por lo que el referendo no provocará un "Kexit" como la consulta en Reino Unido sobre la permanencia del país en la Unión Europea que desencadenó en el "Brexit".

Así que uno puede preguntarse: ¿por qué entonces se hace esta votación y por qué ahora?

Razonamiento del referendo

La política interna del Kurdistán influyó sin lugar a dudas en la fecha de celebración del referendo.

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Image caption Marchas a favor del referendo se celebraron la pasada semana en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.

El presidente del Kurdistán iraquí, Massoud Barzani, termina su mandato y desea comenzar simbólicamente el proceso de independencia antes de dejar el cargo tras las próximas elecciones del 1 de noviembre.

Otro motivo para celebrar el referendo es crear un nuevo mandato para que los kurdos obtengan respaldo internacional para una hipotética salida negociada de Irak y la declaración de un nuevo estado reconocido por Naciones Unidas, probablemente entre los próximos cinco a diez años.

El Kurdistán iraquí es autónomo desde que las fuerzas de Saddam Hussein se retiraron de partes del norte de Irak al final de la Guerra del Golfo de 1991, y los kurdos desarrollaron su propio Parlamento, ministerios y fuerzas armadas.

Incluso usaban una moneda diferente de la de Irak y recibían el 17% de los ingresos petroleros de Saddam gracias a un acuerdo gestionado por la ONU.

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Image caption Kirkuk rechazó recientemente la petición de Bagdad de retirar banderas kurdas.

Mirando atrás, la mayoría de los kurdos deseaban haber continuado con este acuerdo.

En cambio, decidieron unirse provisionalmente a Irak con motivo de la invasión liderada por Estados Unidos en 2003, a cambio de promesas estadounidenses e iraquíes de que el Kurdistán seguiría siendo semiautónomo, recibiría fondos asignados de los ingresos petroleros federales e iniciaría negociaciones sobre cambios permanentes en las fronteras -y, tal vez, sobre la independencia- con el gobierno de Bagdad.

Sin embargo, Bagdad comenzó a luchar contra el estado semiautónomo del Kurdistán y las negociaciones se estancaron. Recientemente, el presidente Barzani calificó aquella decisión de permanecer en Irak como "un gran error".

Sin la soberanía suficiente

En los últimos 14 años, los kurdos ampliaron las áreas que controlan físicamente, abarcando zonas que contienen reservas de petróleo o donde viven grandes cantidades de personas no kurdas como la provincia de Kirkuk.

Los kurdos también llegaron a exportar 600.000 barriles de petróleo por día tras atraer a inversionistas internacionales y exportar el crudo a través del gasoducto Irak-Turquía a las terminales de carga del Mediterráneo. Este es un logro increíble para un pueblo apátrida sin salida al mar y rodeado de países recelosos.

Pero el Kurdistán iraquí todavía carece de muchas de las características finales de un estado.

La región no puede asegurar préstamos soberanos a tasas de interés aceptables o recibir certificados de usuario final para comprar armas de la misma manera que los estados reconocidos por la ONU. Las ventas de petróleo kurdo son amenazadas periódicamente por Bagdad con desafíos legales.

Bagdad controla el espacio aéreo kurdo. Los residentes en el Kurdistán deben usar pasaportes iraquíes y sufrir sus mismas restricciones a la hora de obtener visados, a pesar de que la región del Kurdistán es mucho más segura que la federal de Irak.

¿Y ahora qué?

Es probable que los líderes de la región continúen adelante con el referendo previsto porque Irak, Turquía, Irán y la comunidad internacional no lograron una combinación efectiva de amenazas y promesas para forzar un aplazamiento.

Turquía condenará retóricamente el referendo, pero probablemente no cerrará la frontera o los oleoductos vitales de exportación del Kurdistán. Irán, las fuerzas federales iraquíes y las milicias chiitas respaldadas por Irán tienen pocas posibilidades de ser una seria amenaza para las bien preparadas fuerzas de seguridad kurdas.

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Image caption Las fuerzas de seguridad kurdas tienen preparación suficiente para hacer frente a hipotéticos ataques de los países vecinos.

Gran parte del aparente malestar de Irán y Turquía parece diseñado para suprimir un potencial efecto dominó que podría aumentar los deseos separatistas de los kurdos iraníes, turcos (y sirios).

Muchos altos cargos de la política iraquí me confesaron en privado que creen que Kurdistán iraquí se está convirtiendo de manera lenta e irreversible en un estado independiente.

Pero ningún líder iraquí puede decir esto públicamente, sobre todo cuando las elecciones locales y nacionales se avecinan en Irak en abril o mayo de 2018. Ningún primer ministro iraquí quiere que el país se rompa formalmente durante su mandato.

Esta dinámica conducirá a Bagdad a postergar el problema al ofrecer nuevas negociaciones sobre la devolución de mayor poder al Kurdistán iraquí.

Ambas partes debatirán la espinosa cuestión de Kirkuk y otras consideradas zonas en disputa, controladas en su mayoría por la región del Kurdistán iraquí de mayoría kurda, pero habitadas por kurdos y no kurdos y que sigue siendo reclamada por Bagdad. Estas conversaciones se han venido repitiendo desde 2003.

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Image caption Turquía e Irán temen que la victoria del "sí" en el referéndum aliente a las minorías kurdas de sus propios países.

Lo que todo esto significa es que el día después del referendo puede ser muy parecido al día anterior.

El 31 de diciembre de 1999, el mundo esperaba que el fallo informático del Y2K afectara a todas las computadoras, pero el 1 de enero de 2000 nada había cambiado. El referendo de la independencia del Kurdistán puede ser igualmente emocionante hasta que suceda, pero decepcionante después.

El Dr. Michael Knights es especialista del Instituto Washington para Política del Cercano Oriente en asuntos militares y de seguridad de Irak, Irán y los Estados del Golfo Pérsico. Ha trabajado en todas las provincias iraquíes y pasó tiempo con las fuerzas de seguridad iraquíes. Síguelo en Twitter en @mikeknightsiraq

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