Prohibido vender cuchillos, censura en internet y "desapariciones" de disidentes: China extrema los controles para inaugurar el segundo mandato del presidente Xi Jinping

Un guarda de seguridad detiene el paso. Derechos de autor de la imagen MARK RALSTON/AFP/Getty Images
Image caption Un guarda de seguridad trata de detener a un periodista.

Ni cuchillos, ni globos, ni voces incómodas.

Pekín extrema los controles para la reunión más importante que celebra el Partido Comunista chino en cinco años: el congreso en el que el secretario general de la formación y presidente del país, Xi Jinping, renueva su mandato hasta 2022 y presenta a los nuevos líderes que le acompañarán en el camino.

Cuando se celebró el último cónclave, en 2012, las autoridades incluso prohibieron llevar pelotas de ping-pong en los taxis y esta vez también han activado todo tipo de medidas para asegurarse de que nada ni nadie interrumpe la gran cita.

Reconocimientos faciales y prohibiciones

La reunión empieza este miércoles día 18, pero las nuevas medidas ya se empezaron a sentir.

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Image caption La policía está realizando controles más exhaustivos por todo el país de cara al congreso.

Ciudadanos que viven en la megalópolis china describen a BBC Mundo todo tipo de experiencias que reflejan la situación: repartidores de comida que tienen que ser custodiados por un guarda de seguridad para entregar un "tazón de arroz", chequeos o registros en medio de la calle y sin motivo aparente, o cierres de discotecas y bares por toda la ciudad.

Las autoridades han movilizado a las fuerzas de seguridad a nivel nacional y han trasladado a miles de agentes de policía a la capital, según confirmó una fuente a la agencia Reuters.

Los controles son especialmente exhaustivos en estaciones de metro o de tren, donde incluso se somete a los pasajeros a reconocimientos faciales. También en puntos emblemáticos como la Plaza de Tiananmen, el enclave en el que el congreso tendrá lugar, en la sede del Parlamento chino, según el informa el diario oficialista Global Times.

El periódico, ligado al Partido Comunista, destaca que la movilización de las fuerzas del orden busca garantizar la seguridad durante el congreso, en línea con otros medios oficiales.

Todos los departamentos deben "reforzar la coordinación" y "garantizar la seguridad al máximo nivel, con la mejor organización y las medidas más efectivas", destacó Cai Qi, secretario general del Partido Comunista en Pekín, animando a la ciudadanía a colaborar, según el Beijing Daily.

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Image caption Muchos de los voluntarios que "patrullan" la ciudad son jubilados.

Si uno camina por Pekín esta semana, se encontrará de forma recurrente con ancianos portando un brazalete rojo, grupos de "voluntarios" que habitualmente vigilan las calles y cuyo número estos días también ha aumentado.

Mientras tanto, la vibrante vida nocturna de la capital se ha detenido parcialmente.

Discotecas y bares de diferentes zonas de ocio han echado el cierre desde el pasado domingo hasta el día 25 por circunstancias, dice una de ellas en un anuncio, "fuera de nuestro control".

Otras explican claramente que el cierre responde a "las medidas de seguridad tomadas por el Congreso" del Partido Comunista y aseguran que retomarán la fiesta en Halloween.

El turismo también sufre parones. Plataformas para el alquiler de alojamientos como Airbnb no muestran resultados en el centro de Pekín y en estas fechas también se han restringido los viajes al Tíbet, uno de los polvorines étnicos de China.

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Image caption El caso de Liu Xiaobo generó protestas en Hong Kong y provocó las críticas de la comunidad internacional.

Algunos restaurantes, además, han tenido que cerrar ya que las autoridades han prohibido cualquier tipo de fuego en zonas cercanas a donde se reunirán los líderes comunistas, y, como en otros acontecimientos importantes, también se han vetado los drones o los paseos en globo.

El diario hongkonés Oriental Daily publica que incluso se ha prohibido la venta de cuchillos, tijeras y otros instrumentos cortantes en los principales supermercados de Pekín.

Desapariciones de activistas o disidentes

En cualquier gran evento que vive China, los activistas o disidentes están en el punto de mira, según han documentado organizaciones de derechos humanos durante años, y esta vez no es diferente.

Al menos 14 han sido detenidos y 2 han desaparecido "de manera forzosa", muestran los últimos datos recopilados por Chinese Human Rights Defenders (CHRD), grupo que vela por el respeto a los derechos humanos en el gigante asiático, si bien el número real "por supuesto que será mayor", apuntan desde esta ONG en declaraciones a BBC Mundo.

"Muchos de ellos (disidentes) están bajo arresto domiciliario o han sido forzados a abandonar Pekín", asegura a BBC Mundo Yaxue Cao, activista china que reside en Estados Unidos y está en permanente contacto con sus compañeros en su país de origen.

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Image caption Muchos activistas chinos son sometidos a arrestos domiciliarios, incluso sin haber sido acusados de ningún delito, como ocurrió con Liu Xia, viuda del fallecido Nobel de la Paz Liu Xiaobo.

En estas circunstancias, dice Yaxue Cao, es muy difícil alzar la voz.

"No porque tengan miedo de hablar, pero a veces no merece la pena el acoso o los problemas que te puede crear. Puedes hablar con un periodista de un tema banal y recibir como consecuencia la visita de un policía", dice Yaxue Cao, editora de la página ChinaChange.org, especializada en asuntos de derechos humanos en el gigante asiático.

También hay otros colectivos que sufren estos arrestos temporales, ciudadanos que denuncian expropiaciones forzosas o demoliciones, entre otros problemas, y que viajan a Pekín para reclamar justicia aprovechando la presión mediática del momento.

Son los llamados peticionarios, que se consideran víctimas de abusos y de la falta de separación de poderes en el país.

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Image caption Los llamados peticionarios dedican su vida a reclamar justicia ante todas las instituciones posibles.

En un momento en el que, según el colectivo de activistas, China vive la peor oleada de represión desde finales de los años 80, no se espera que mejore la situación tras el congreso.

"A medida que Xi consolida su poder, coincido con otros activistas en que el gobierno aumentará el control sobre la sociedad civil después del congreso del Partido (Comunista)", argumenta Patrick Poon, de Amnistía Internacional (AI).

Poon augura que, tras el cónclave de la formación que gobierna en solitario el país desde 1949, habrá novedades sobre procesos en marcha contra destacados abogados de derechos humanos como Jiang Tianyong.

"El gobierno ahora quiere centrar la atención en el congreso y no quiere que las noticias sobre activistas detenidos desvíen el foco", apunta Poon desde Hong Hong, el único lugar de China donde organizaciones como AI pueden establecerse.

Máxima censura en la red

Los controles también afectan a internet y, especialmente, a los sistemas de comunicaciones.

"Si controlas la comunicación pública, controlarás el pensamiento y el comportamiento de la gente. Eso es con lo que cuenta el gobierno de Xi Jinping", apunta el corresponsal de la BBC en Pekín Stephen McDonell.

En China, no se puede acceder a redes sociales como Facebook, Google o Twitter, y estos días tampoco se puede utilizar WhatsApp. Esta aplicación de mensajería, comúnmente usada por activistas para evitar la vigilancia del gobierno, empezó a mostrar problemas durante el verano y ahora ha dejado de funcionar completamente.

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Image caption La mayoría de las aplicaciones occidentes están bloqueadas en China.

"Antes, las imágenes o los audios no se cargaban, ahora ni siquiera llegan los mensajes", cuenta a BBC Mundo una residente de la capital que prefiere mantener el anonimato.

Para acceder a todo este tipo de páginas, los usuarios -sobre todo, extranjeros- utilizan programas que permiten saltarse la censura (redes privadas virtuales o VPN, por sus siglas en inglés), pero estos días este recurso también está fallando, por lo que se hace extremadamente complicado ver más allá de la "Gran Muralla digital" china.

Desde dentro, en aplicaciones que no están censuradas, la vigilancia es continua y en estos momentos se incrementará, según explica el corresponsal de la BBC.

Los censores estarán a la búsqueda de "palabras clave y expresiones" que surjan en las redes sociales, y cualquier cosa que refleje una "protesta" o trate de ridiculizar a los líderes será bloqueada e incluso puede llevar a que un internauta sea denunciado, dice McDonell.

El corresponsal pone un ejemplo: cualquier mensaje que haga mención al presidente Xi Jinping y el apodo que a veces se le da, "Winnie the Pooh", desaparecerá de las conversaciones en Wechat, la popular aplicación de mensajería china.

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Image caption Este "meme" comparando a Xi Jinping y a Obama con Winnie the Pooh y Tiger fue censurado de las redes sociales chinas.

El famoso osito ya fue víctima de los censores este pasado verano.

Por un breve periodo de tiempo, Wechat -un híbrido entre WhatsApp y Facebook- y otras redes sociales hicieron desaparecer las menciones o fotografías de este personaje.

Lo mismo ocurrió con el famoso escritor y disidente chino Liu Xiaobo, el premio Nobel de la Paz fallecido bajo custodia el pasado agosto.

Si uno enviaba en una conversación privada de Wechat un mensaje incluyendo su nombre, el texto directamente no llegaba al otro contacto.

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