"No podemos aceptar este ataque": Carles Puigdemont rechaza las medidas propuestas por el gobierno central de España para intervenir en Cataluña

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Image caption Puigdemont anunció que pedirá una reunión del Parlamento catalán para debatir una respuesta ante las medidas propuestas por Rajoy.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, expresó este sábado su rechazo a las medidas propuestas por el presidente de gobierno Mariano Rajoy para intervenir los poderes autonómicos catalanes ante la crisis generada por los intentos de declarar de forma unilateral la independencia de esa comunidad de España.

"No podemos aceptar este ataque", dijo Puigdemont en una comparecencia televisada a las 9 de la noche (hora de España).

"Sin pasar por las urnas, con un apoyo escaso y en contra de la voluntad de la mayoría, el gobierno de Mariano Rajoy quiere nombrar un directorio para que teledirija desde Madrid la vida en Cataluña", afirmó.

El jefe del gobierno regional de Cataluña anunció que convocará a una sesión del Parlamento catalán para decidir cómo responder a las medidas propuestas por Rajoy este sábado, entre las que se incluye el cese de las autoridades catalanas y la convocatoria a nuevas elecciones en esa comunidad "tan pronto como sea posible".

En su discurso, Puigdemont cuestionó la legitimidad de la que disponía Rajoy para intervenir Cataluña sin contar con el respaldo de las autoridades y de los representantes electos por los ciudadanos de esa comunidad.

"El gobierno español, con el apoyo del Partido Socialista y de Ciudadanos, ha iniciado el peor ataque contra las instituciones y el pueblo de Cataluña desde los decretos del dictador militar Francisco Franco que abolieron la Generalitat de Cataluña", aseguró.

Acusó a las autoridades en Madrid de despreciar la voluntad popular expresada por los ciudadanos en las elecciones realizadas el 27 de septiembre de 2015, cuando fue escogido el Parlamento catalán.

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Image caption Se estima que casi medio millón de personas protestaron en Barcelona en contra de las medidas propuestas por Rajoy.

Aunque la mayor parte de su discurso fue en catalán, Puigdemont dijo algunas palabras en castellano dirigidas a "los demócratas españoles", en las que aseguró que lo que estaba ocurriendo en Cataluña abriría las puertas para abusos en otras partes.

También destinó algunas palabras -esta vez en inglés- a los demás países socios de la Unión Europea, reafirmando la condición europea de Cataluña y advirtiendo sobre las posibles consecuencias negativas que podría tener lo que ocurra allí en el resto del continente.

"Si los valores fundacionales europeos están en riesgo en Cataluña, también estarán en peligro en Europa. Decidir democráticamente el futuro de una nación no es un delito", dijo.

"Cataluña es una antigua nación europea, central para los valores europeos. Hacemos lo que hacemos porque creemos en una Europa pacífica y democrática. La Carta Europea de los Derechos Fundamentales debería proteger a todos y cada uno de nosotros", agregó más adelante.

Horas antes del discurso de Puigdemont se realizó una manifestación masiva en las calles de Barcelona en rechazo al anuncio hecho por Rajoy y a favor de la liberación de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, dos de los líderes del independentismo catalán que fueron detenidos bajo cargos de sedición.

Medidas extraordinarias

Este sábado en la mañana, Rajoy presidió un Consejo de Ministros extraordinario para decidir cómo aplicar el artículo 155 de la Constitución, que le da poder al gobierno central para adoptar "las medidas necesarias" para forzar a esa comunidad a cumplir con las obligaciones constitucionales.

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Image caption Mariano Rajoy anunció las medidas enmarcadas en la aplicación del artículo 155 de la Constitución española.

Entre las acciones propuestas allí, que deben ser ratificadas por el Senado, se incluye el cese de las principales autoridades del Ejecutivo autonómico (presidente, vicepresidentes y consejeros), cuyas funciones pasarán al gobierno central, y la reducción de las competencias del Parlamento Catalán, que mantendrá su función representativa.

Rajoy asumiría así la facultad de disolver el Parlamento autonómico y tendría que convocar a elecciones en Cataluña en el plazo máximo de seis meses.

El pulso entre los independentistas catalanes y el gobierno central de España se ha prolongado durante varios años, pero desde hace tres semanas alcanzó un punto álgido cuando el 1 de octubre, las autoridades autonómicas realizaron un referéndum de independencia.

La consulta había sido catalogada de ilegal por el Tribunal Constitucional y su ejecución se vio dificultada por las autoridades policiales que clausuraron numerosos centros de votación y bloquearon el uso del padrón electoral.

Pese a ello, según los organizadores, en la votación participó un 43% de los catalanes, de los cuales 90% dio su respaldo a la propuesta de convertir a Cataluña en un "estado independiente en forma de república".

La jornada estuvo también marcada por una fuerte represión policial, cuya actuación -según las autoridades catalanas- causó más de 800 heridos pero que Madrid calificó como una respuesta "proporcional".

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