¿Quién regala armas en Navidad y por qué sus ventas se disparan en EE.UU. para estas fechas?

Muestra en Blue Ridge Arsenal
Image caption El mercado de armas tiene al final de cada año su mejor momento de ventas en Estados Unidos.

Es una fría mañana de martes en Chantilly, Virginia. Pero el movimiento en la tienda de armas Arsenal Blue Ridge es igual que en cualquier otra tienda abarrotada en pleno diciembre.

La música suena. Un árbol brilla con sus luces. Los clientes se desean unos a otros feliz Navidad.

Pero, sin embargo, hay algunas diferencias.

Para empezar, las canciones navideñas de Bing Crosby apenas se escuchan por los disparos del campo de tiro en la parte de atrás.

En segundo lugar, que las luces de Navidad aquí están hechas con cartuchos de escopeta.

Es la Navidad en una tienda de armas. Pasen y vean...

Image caption Mark Warner trabaja desde hace casi 20 años en la tienda de armas Blue Ridge Arsenal de Chantilly, Estados Unidos.

Estadísticas del FBI sugieren que diciembre es el mejor mes para las ventas de armas en Estados Unidos.

Para comprar armas en un distribuidor autorizado, los clientes deben obtener una verificación de sus antecedentes por parte del FBI.

Desde que se implementó este sistema en 1998, diciembre ha sido siempre el mes de mayor actividad excepto en 2008 y 2013.

Según Mark Warner, el representante de ventas de la tienda, la razón es obvia: "Es por los regalos de Navidad", dice.

Regalar a alguien un arma en esta época del año puede parecer extraño para los no estadounidenses. Pero aquí, ¿sería el equivalente de...?

"Un diamante", interrumpe Mark.

"Vinieron clientes que son marido y mujer. A ella le regala un bolso de Louis Vuitton y él recibe armas de fuego.

"Eso es lo que se regalan uno al otro".

Patrick Hudgens planea comprarle a su hijo de 16 años un rifle de caza para Navidad.

Está mirando uno con acción de palanca 357 que cuesta US$525. Si finalmente lo compra, será la "cuarta o la quinta" vez que le regale un arma a su hijo en Navidad o en su cumpleaños.

Patrick le enseñó a su hijo a disparar con una pistola de aire comprimido cuando tenía seis años. Después de "profundizar en cómo disparar de manera segura", evolucionó hacia otras armas más potentes, fomentando la precaución en todo momento.

"Es como gatear, caminar, y correr", dice.

Ahora, piensa en disparar "a todas horas" con su hijo, tanto en competiciones como de caza.

Para Patrick, originario del norte de Michigan, esta es una actividad tradicional entre padre e hijo.

"Fue parte de mi crecimiento, y del de mi padre, y del de su padre", dice. "Es una tradición en nuestra familia. Es muy divertido, una gran experiencia de unión".

Image caption Cartuchos usados pueden convertirse en unas curiosas luces de Navidad.

Para él, y para muchos otros estadounidenses, regalar un arma no es diferente, digamos, de regalar un bono para la temporada de fútbol. ¿Él también recibió armas por Navidad?

"Oh, sí", dice. "Y cuando cumplías 11 años, mi padre hacía una muy buena compra de tu primera escopeta.

"Él no compraba cualquier cosa, era algo que sería como una reliquia familiar, que podrías pasarle a tu hijo algún día".

"Parte del crecimiento"

Al igual que Patrick, Mark está feliz de que sus hijas, dos gemelas de 17 años, disparen. No cazan, pero les permite que le acompañen si sus calificaciones escolares son buenas.

"Para mí, disparar es algo con lo que crecí", dice Mark.

"En lugar de estar sentado en casa jugando a videojuegos, mi madre me decía que saliera de casa, que regresara antes de oscurecer y que no me ensuciara demasiado".

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Image caption Para muchos estadounidenses, aprender a disparar formó parte de su infancia y adolescencia.

"Eso significó pesca, natación, tiro al blanco, un poco de caza. Las armas fueron una parte muy importante de mi crecimiento", relata.

"En el estacionamiento para estudiantes de mi escuela secundaria había camiones con pistolas. La gente iba a cazar después de clases", recuerda.

"Pero no nos disparábamos a nosotros. No había violencia con armas de fuego en la escuela. Respetábamos las armas y nos respetábamos mutuamente".

Mark dice que cuando unos padres le compran a su hijo un arma para Navidad, generalmente es un rifle.

"Principalmente de calibre 22 (munición pequeña), poco retroceso, barato y divertido de disparar", dice.

"El 99% de las veces es para la práctica de tiro. Es emocionante ver a un niño acertar en la diana una y otra vez, y ver ese brillo en su rostro".

¿Entonces no hay nada extraño en envolver un arma y dejarla bajo el árbol de Navidad?

"Yo espero que me den una para Navidad", dice riendo. "Así no me tengo que comprar una".

Verificación de antecedentes

  • Antes de vender, el distribuidor autorizado verifica los antecedentes del comprador con el FBI por teléfono o internet.
  • La verificación se hace normalmente en cuestión de minutos.
  • Una persona puede no pasar la verificación por diversas razones, por ejemplo, si estuvo en prisión.
  • Se han realizado más de 275 millones de verificaciones desde noviembre de 1998, con más de un millón de denegaciones.

Leyes para regalar armas

En Estados Unidos, es legal regalar armas a otras personas. Pero hay que seguir unas leyes.

En primer lugar, es un delito comprar un arma a alguien a quien no se le permite tener una, es decir, a alguien que no pasaría la verificación de antecedentes.

Si se quiere regalar una pistola a otra persona en un estado diferente, debe hacerlo a través de un distribuidor autorizado, de modo que se verifique al destinatario.

En Virginia, se puede dar un arma a familiares o amigos sin que sean verificados. Pero la tienda toma especiales precauciones.

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Image caption En Estados Unidos hay leyes para regular el regalo de armas, pero varían de un estado a otro.

"Digamos que John Doe quiere comprarle a su esposa un arma. La puede comprar, irse a casa y dársela", dice Mark.

"Pero nosotros presionamos para que pague el arma, la deje aquí y que ella venga a recogerla. Así podemos verificar los antecedentes de la persona que recibe el arma de fuego".

No es extraño que Mark rechace una venta si no queda contento. "Hacemos muchas preguntas", dice.

"Si se equivocan o dicen algo que no me hace sentir cómodo, no se la vendemos".

"La gente tiene derecho a comprar armas. Pero yo tengo el derecho de negarme a vendérsela a alguien, según cómo me hagan sentir".

Es emocionante ver a un niño acertar en la diana una y otra vez, y ver ese brillo en su rostro"

Mark Warner, trabajador de tienda de armas en Chantilly, Estados Unidos.

¿Eso sucede muchas veces?

"Bueno, un poco", dice Mark, quien ha trabajado en la tienda durante casi 20 años. "Los propietarios nos apoyan al 100%".

Días con descuento

Se necesita un vehículo para llegar al Blue Ridge Arsenal, que está en la frontera con un parque empresarial, pero los clientes que llegan son muchos.

Unos de ellos pregunta acerca de los vales de regalo, que son muy populares. Otro quiere contratar lecciones de tiro para su hija de 19 años.

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En la parte de atrás de la tienda, hay 20 pistas donde las personas pueden practicar, disparar por mera diversión, o ambas cosas. En determinados días, se ofrecen descuentos a diferentes grupos.

Hoy es día de descuento para militares. El lunes, es el día de las mujeres. Una vez al mes, la iglesia local viene aquí a disparar.

"Es algo así como los bolos", dice Mark.

Mientras atiende a los clientes, trata de explicar el aumento de las ventas navideñas.

"El marido dice: 'Oye cariño, quiero este rifle nuevo para Navidad'".

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