Los jóvenes en Cuba hacen más que bailar salsa

Jovenes cubanos jugando al ajedrez
Image caption En Cuba abundan los grupos que dedican sus vidas a otras pasiones a parte del baile.

Un joven rockero cubano que vive en Barcelona me comentó la sorpresa que expresan los españoles cuando les dice que no sabe ni le gusta bailar salsa. Les rompe el cliché al que reducen la juventud cubana, el del mulato/a, simpático, sensual y salsero.

Es verdad que muchos jóvenes cubanos se adaptan a ese molde pero no es menos cierto que en el país también abundan los grupos que dedican sus vidas a otras pasiones, la mayor parte de las veces desconocidas incluso para quienes visitan la isla.

Salimos a buscarlos y no fue difícil encontrarlos. Están fabricando dibujos animados en sus computadoras, recorriendo gigantescas cuevas, atendiendo a caballo el ganado, formando coros de niños o en su gimnasio, "esculpiendo" sus cuerpos.

Éstas son sus historias:

Ernesto

El sueño de un niño

Image caption Su vida es la animación.

Ernesto Piña, se dedica a lo que fue su pasión desde la infancia: crear dibujos animados. "Empecé haciéndolo por mi cuenta pero luego de que participé en la Muestra de Nuevos Realizadores y el Instituto Cubano de Cine (ICAIC) me absorbió", nos cuenta.

Al principio, en 2002, trabajaba con una computadora vieja, "y gracias a un amigo informático que me facilitó todos los software pude empezar a cacharrear". Le explicó a BBC Mundo que en Cuba la mayoría de los programas son piratas, que se pasan de mano en mano entre los amigos.

Estudió en la Escuela Superior de Arte pero no aspiró nunca a ser pintor. Amaba el cómics, siempre soñó con hacer animaciones y poder un día conocer "los estudios Pixar de EE.UU., los del maestro Hayao Miyasaki de Japón y el trabajo de Silvain Chomet de Francia".

Sandra

Coros de niñas

Image caption Nieta de un pastor cristiano, sueña con tener su propio coro.

Sandra Santos es músico y dirige el coro de su iglesia pero lo que verdaderamente le gusta es enseñarle a cantar a los niños. Le pagan US$17 al mes pero se siente una privilegiada, "porque hago lo que verdaderamente me gusta, mi vocación".

"Hace tres años fundé esta cantoría con 30 niñas de mi barrio, cantamos en teatros y también hemos salido a provincia". Su sueño es "tener mi coro, que vaya creciendo conmigo, mantener el infantil como cantera e ir convirtiéndolo también en un proyecto juvenil".

"Los que hacemos música coral no somos la mayoría de los cubanos pero tenemos nuestro público y somos reconocidos en el extranjero incluso". Pero eso no es lo fundamental, le dijo a BBC Mundo: "lo importante es que yo lo paso bien, me gusta mucho trabajar con los niños, ellos son mi proyecto".

Juan Carlos

La vida al natural

Image caption Su vida es explorar cavernas y navegar los ríos más peligrosos de la isla.

Espeleólogo, naturalista, deportista de aventura, Juan Carlos Ocaña vive para la naturaleza. "Empezamos en el año 86 haciendo espeleología, especialmente la exploración de cavernas verticales, descendiendo con cuerdas y arneses".

"Al principio fabricamos nuestros propios equipos, copiando de los catálogos e incluso hicimos versiones libres", nos dice sonriendo. Después llegaron escaladores de otras partes del mundo que donaron sus equipos y más tarde "empezamos a viajar y los traíamos nosotros mismos".

Juan Carlos estuvo en los Andes y en los Pirineos pero sueña con visitar otras cuevas, ríos y barrancos del mundo, "yo conozco cada rincón de Cuba y me gustaría explorar otros paisajes, otra geología, otro ecosistema y otras especies, ese es mi sueño".

Yordani

En el silencio del monte

Image caption Prefiere el silencio del campo que la ruidosa ciudad.

"A mí lo que me gusta es el ganado, los animales son tan dóciles que se dejan querer", nos dice el vaquero Yordani Acosta, quien agrega que "no me gusta la vida en la ciudad, toda llena de ruidos, si no son los carros es la música a todo tren".

Es vaquero de la empresa "Flora y Fauna" nos cuenta que prefiere ser empleado. No quiere las tierras que está repartiendo gratuitamente el Estado, "prefiero no tener finca propia porque eso es una complicación, después si te roban una vaca son US$500 de multa. No vives tranquilo".

Comenta que muchos jóvenes de su pueblo no quieren trabajar en el campo, "se dedican a vender queso en la carretera y ganan más que yo". Sin embargo, "de todas formas prefiero mi vida en el monte cuidando los animales, cazando y bañándome en el río".

Arturo

Músculos marginados

Image caption El fisiculturismo "es el deporte más sacrificado de todos", dice Arturo.

Con viejos hierros en desuso, Arturo Padilla creó su propio gimnasio, en el que hoy entrenan decenas de personas. Gracias a eso puede costear su verdadera pasión, el fisiculturismo, un deporte caro y marginado. "En Cuba no estamos reconocidos oficialmente como deportistas".

Sin embargo -le asegura a BBC Mundo- "es el deporte más sacrificado de todos" y agrega que "hay que tener una vida extremadamente estable, un régimen muy planificado de aeróbicos y una dieta estricta que en Cuba se hace muy difícil porque nuestra alimentación es a base de proteínas".

Consumen batidos y otros suplementos dietéticos que no se comercian en la isla. "Se traen desde el extranjero y se venden aquí mucho más caro: un pomo de Creatinina cuesta en Cuba US$25 mientras que en EE.UU. vale menos de la mitad".

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