El hombre que abraza a los leones

Tony Fitzjohn junto a un león

Tony Fitzjohn ha dedicado 40 años a trabajar con leones en África, un largo camino desde su infancia segura y tranquila en los suburbios del norte de la capital británica.

De niño solía estar tan aburrido que faltaba a la escuela y se dedicaba a hurtar objetos de las tiendas, le contó a Lucy Ash, de la BBC.

En realidad no deseaba o necesitaba robar: lo hacía buscando emoción y escapar de una vida ordinaria.

Este anhelo de aventuras se hizo aún más fuerte tras leer un libro hecho jirones que encontró en la biblioteca de sus padres.

Después de leer "Tarzán de los Monos" en su cama mientras se recuperaba del tifus, tomó una decisión que marcaría toda su vida futura.

Poniendo rumbo

Decidió irse a África.

Primero viajó a Sudáfrica con una tía, y poco después, a Kenia, donde trabajó como aprendiz del conservacionista británico George Adamson, popularizado por el libro y la película "Nacido Libre".

Con él conoció a su primer león.

"Manejamos hasta el río durante una hora y media y cuando llegamos George me dijo: 'ven a conocer a Christian", y ahí estaba, mirándome con sus ojos felinos, la cola erguida, moviéndose, dando señales de indecisión. 'Está un poco nervioso hoy... mejor vuelve al carro', señaló George".

"Esa noche pensé: 'esto es lo que he querido siempre'. Al otro día volvimos y fui derecho a donde Christian y me planté frente a su nariz y le dije 'hola Christian, soy Fitz'. Me miró y me acarició la cabeza. Los leones usan la cabeza para saludar".

Fitzjohn ha dedicado su vida a la reintroducción de leones, leopardos y rinocerontes en su ambiente natural.

Es, obviamente, un trabajo peligroso: fue atacado una vez un león que le cortó la oreja, le arrancó el cuero cabelludo y lo dejó con un agujero en el cuello.

Ocurrió un día en el que estaba ocupado con sus leones cachorros, un adulto, de repente, lo atacó por detrás. Fred, uno de los leones que Fitzjohn había salvado, lo defendió.

"Perdí el conocimiento y cuando volví en sí, vi las fauces de un león en mi hombro. Para entonces ya había perdido mucha sangre y no podía hacer mucho. Entonces vi a Fred acercarse y atacar al león que me quería comer. Fred era mucho más pequeño así que no tenía ningún chance, pero se le enfrentaba y salía corriendo. Lo hizo como siete veces antes de darse por vencido.

"Fue entonces que el león me mordió el cuello -los leones matan asfixiando-, y todo terminó. Pero cuando me estaba arrastrando para comerme bajo la sombra, llegó George y lo espantó. Así que lo que hizo Fred distrajo al león por el tiempo suficiente para que llegaran a salvarme", le cuenta a la BBC.

"Mucho respeto"

Pero ¿cómo ha logrado Tony Fitzjohn desarrollar una relación especial con los leones?.

Image caption Su libro empieza con el relato del ataque que casi le cuesta la vida.

En sus palabras, "primero tienes que gustarle a los animales. Si en un principo ellos deciden que no le gustas es muy poco probable que cambién de opinión".

Luego, "la relación tiene que basarse en el respeto, mucha comprensión y, obviamente, mucho amor.

"Y ellos responden con su confianza y con su afecto: es una relación de iguales".

En su libro, Born Wild (Nacido salvaje) aparecen varias fotos de Fitzjohn abrazado con leones... ¿no se le olvida a veces que al fin y al cabo está lidiando con el rey de la selva?

"No, porque siempre hay algo que te lo recuerda. En cualquier caso, así son las relaciones con los leones. Ellos siempre se saludan entre sí con gestos físicos, como sobándose las cabezas, aunque después vayan a pelear".

"Cuando crecen, la relación cambia, porque tienen que luchar por territorio. Es un mundo duro el que enfrentan cuando son adultos y no viven tanto, no sobreviven 20 o 30 años como en los zoológicos. En su ambiente salvaje, un león de siete años ya es viejo".

¿Y el elemento del miedo? Fitzjohn reconoce que es fuerte. Pero, a pesar del ataque casi mortal que sufrió, no desistió de su propósito de trabajar en el cuidado y la reintroducción de animales salvajes.

"Al principio, después del ataque, me ponía nervioso". No obstante, sus lazos emocionales con los leones pudieron más que el temor a ellos.

"El primer día de regreso al trabajo, llegamos al río con George y Fred vino a saludarme. Estaba cojo por una pelea con otro león y le quedaba difícil brincar para abrazarme pero ése abrazo fue el que regresó a todo eso".

A partir del trabajo que hicieron bajo la dirección de George Adamson con los leones, eventualmente se creó el Parque Nacional de Kenia, "gracias a ello entendí el potencial y desde entonces siempre pienso en grande".

Desde 1989 está establecido en la vecina Tanzania, donde transformó lo que había sido un degradado y desolado parque de caza para los ricos potentados del Medio Oriente en un moderno modelo de administración de la fauna. El lugar se llama Mkomazi y fue declarado parque nacional y como tal protegido oficialmente de los depredadores humanos.

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