Sigue el pulso por Ciudad Juárez

Soldado en Ciudad Juárez
Image caption El gobierno federal aplica desde el 17 de febrero una inédita estrategia para combatir la inseguridad en la zona.

"En Ciudad Juárez se juega la patria". La frase es del nuevo gobernador de Chihuahua, Cesar Duarte, y define la situación actual de la que se considera la población más violenta de México.

El gobierno federal aplica desde el 17 de febrero una inédita estrategia para combatir la inseguridad en la zona, que no sólo contempla acciones militares sino incluye programas de atención social, creación de empleos y ayuda a víctimas de la inseguridad.

El día que anunció la estrategia, el presidente Felipe Calderón enfrentó airados reclamos de ciudadanos por la tardanza oficial para atender el problema de violencia en la región.

Fue la primera vez que un presidente mexicano afrontó críticas de esta naturaleza.

Vea también: ¿Nueva estrategia contra el narco en México?

A punto de cumplir ocho meses, la evaluación de la estrategia es polémica. Las autoridades afirman que el número de homicidios empieza a descender, aunque empresarios, representantes ciudadanos y organismos internacionales dicen que la violencia sigue como antes.

Sin embargo, el ambiente en la ciudad parece distinto al de febrero.

"La violencia no se ha reducido, pero ahora tenemos la percepción de que habrá cambios positivos", le dijo a BBC Mundo Soledad Maynez, presidenta de la Asociación de Maquiladoras.

Este martes Calderón viaja a esta ciudad fronteriza con Estados Unidos para, entre otras acciones, evaluar la estrategia contra el narcotráfico en la región.

Es un encuentro al que ha convocado a los gobernadores electos y otros que recién asumieron el cargo. Según analistas, la reunión servirá al presidente mexicano para impulsar su iniciativa de establecer un mando único en las policías del país.

El primer auto bomba

La estrategia del gobierno se llama "Todos somos Juárez, Reconstruyamos la ciudad", y contempla 160 compromisos no sólo para combatir el tráfico de drogas, sino también incluye, por ejemplo, becas escolares, tratamiento de adicciones o créditos bancarios para empresas.

Recientemente uno de los representantes presidenciales para el programa, Antonio Vivanco, dijo que se han cumplido 75 compromisos, y otros 76 concluirán en los plazos establecidos.

Los nueve restantes "han enfrentado retrasos porque no se ha materializado la demanda que previmos para diferentes programas sociales", dijo.

A pesar de estos avances, el programa ha enfrentado problemas. A partir de abril la Policía Federal se hizo cargo de la vigilancia en la ciudad, que hasta ese momento estaba en manos del Ejército.

Meses después, un grupo de policías se rebeló contra sus mandos a los que acusaron de extorsionar a comerciantes y empresarios. El Ministerio de Seguridad arrestó a los acusados y sancionó a los agentes inconformes.

Y al mismo tiempo, la violencia en Ciudad Juárez pareció incrementarse: el 16 de julio estalló un auto bomba en el centro de la población. Fue el primer atentado de este tipo en la historia reciente del país.

Ha sido un trabajo a contracorriente, reconoció el ministro de Reforma Agraria, Abelardo Escobar, también representante presidencial para Ciudad Juárez.

"A pesar de los esfuerzos realizados en materia de combate al crimen organizado, la violencia no cede. El gobierno federal tampoco", dijo a medios locales.

El éxodo

Recientemente el ministro de Salud, José Ángel Córdova, reconoció que muchos médicos han huido de Ciudad Juárez por miedo a la violencia.

Un dato que se suma al de organizaciones como el Observatorio de Seguridad y Convivencia Ciudadana, que ubica el éxodo en unas 230.000 personas en los últimos dos años.

El ex alcalde José Reyes Ferriz dijo que unas 20.000 casas fueron abandonadas porque sus habitantes dejaron la población.

Más allá de números, para muchos juarenses —como se conoce en México a los habitantes de esta ciudad— la violencia parece formar parte de su entorno.

Los asesinatos vinculados con la delincuencia organizada son asunto cotidiano, "nuestra cuota diaria de diez ejecuciones en promedio", le dijo a BBC Mundo Rubén Lau Rojo, ex rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Es parte del problema. "Para el ciudadano común el riesgo no es sólo el narcotráfico sino la posibilidad de ser secuestrado, extorsionado o sufrir un asalto en la calle, todo eso está muy extendido", explicó.

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