Susana Villarán: su visión para Lima

Susana Villarán
Image caption La campaña de Villarán empezó con poco apoyo.

Su carrera fue vertiginosa y su triunfo lento. Susana Villarán, de 61 años, empezó su campaña para al Alcaldía de Lima con un magro 2% en las preferencias electorales, hasta que uno de los favoritos dejó la contienda. Esos votos los absorbió la candidata de izquierda y si bien su ascenso en las encuestas fue repentino, su triunfo con un apretado 38.4% tardó 24 días en llegar.

El local de su partido es una casa verde del mismo color que la chalina que siempre lleva, en Jesús María, un distrito de clase media tradicional en la capital peruana. En sus paredes interiores de intenso color azul curiosamente hay pocas fotos de ella, pero sí un póster con una frase de Einstein: "Qué triste época la nuestra, en que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".

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Su tarea ahora será la de tener contentos a cerca de nueve millones de limeños en una ciudad caótica y desordenada.

¿Qué hace atractiva a Lima, una ciudad tan compleja, para que cualquier persona, y una mujer en este caso, quiera ser alcalde?

La magnitud de sus desafíos. Yo creo que Lima es una ciudad que te atrae y que te duele. Es una ciudad inmensa. Es una ciudad emprendedora y a la vez es una ciudad donde encuentras inmensas desigualdades. Es una ciudad con historia. Es una ciudad con un futuro, que puede ocupar el lugar más prominente del Pacífico. Es multicultural. Y es una maravilla. Y entonces cómo no va a ser un desafío gobernar un lugar así, lleno de problemas pero también lleno de una energía social extraordinaria.

En tamaño contexto debe ser imposible ordenar prioridades, ¿qué va a ser lo primero?

Image caption La proximidad será uno de los lemas de su gestión, dice Villarán.

Lo primero es tener esa visión de la ciudad que existe. Son muchas ciudades en una y que requieren encontrarse. Porque decimos que Lima tiene pocos centros y muchas periferias. Pocos incluidos y muchos excluidos. Y muy pocos lugares donde nos encontramos. Lo primero será eso, una Lima con espacios públicos donde nos encontremos y donde nos sintamos seguros.

Esto es diferente a lo que enfatizaba durante la campaña, cuando hablaba sobre todo de tráfico y seguridad. De Lima como problema. Ahora está hablando de otros aspectos.

Sí. La lógica de una campaña te lleva a fragmentar los asuntos y a decir: hay un problema de seguridad, hay un problema de tránsito, de movilidad, de basura, en fin... Y eso no es. Si bien eso existe, Lima no puede ser vista como compartimentos estancos. Lo que nos toca es imaginarnos la ciudad que queremos tener. Una visión dentro de la cual hay asuntos que tienen que ser resueltos.

¿No es también un problema de imagen? Todo el mundo acá dice que la ciudad tiene un serio problema de seguridad, pero Lima nunca aparece en las listas de las 10 ciudades más violentas de América Latina.

Es percepción. Las percepciones que tenemos sobre nosotros son las que marcan. Caracas tiene 110 homicidios por 100 mil habitantes. Nosotros tenemos 12,5 por cada 100 mil habitantes. Y sin embargo la percepción de inseguridad está formada por muchos elementos.

Uno de ellos es que no sé si voy a tener trabajo, no sé qué me va a pasar cuando cruce la calle que está mal iluminada. No hay autoridad en las calles o esa autoridad no es respetada. Y es eso lo que hay que cambiar. Y para ello todas las políticas de convivencia son fundamentales.

Hablando de percepciones, se atacó su falta de transparencia sobre sus propiedades y eso parece que hizo mella sobre el resultado final, porque perdió la enorme ventaja de 10 puntos que tenía sólo cinco días antes de las elecciones. ¿Qué pasó ahí?

Image caption La Casa Verde, sede de la alcaldesa electa.

Estábamos creciendo muy alto y de pronto vino esta campaña, que quiso atacar mi único patrimonio, que es mi credibilidad. Y fue una campaña muy fuerte que tenía que ver con que yo no había declarado bienes - como no lo había hecho más de la mitad de los candidatos porque no era obligatorio. Y cuando uno tiene bienes que no le producen rentas no los declara.

¿Qué lección deja eso?

Que no debo escuchar los consejos de los contadores (risas), que dicen que no es indispensable hacerlo, cuando tienes tres propiedades de 16 pequeñas tiendas en un área de 370m2, que tenemos 8 de los hermanos Villarán. Y cuando no recibes ninguna renta de eso te olvidas que los tienes, porque era parte de un arreglo familiar más que de una propiedad mía.

El presupuesto de la municipalidad de Lima es de unos US$350 millones al año, que es bajo comparado con otras ciudades incluso más pequeñas de América Latina. ¿Qué piensa hacer al respecto?

Grandes inversiones van a tener que hacerse, con modalidades público-privadas. Con licitaciones a entidades privadas como las grandes inversiones de infraestructura vial.

Tenemos un presupuesto que es pequeño comparado con otras ciudades de la región y, sin embargo, bien utilizado es posible hacer mucha obra que no necesariamente se traduzca en cemento, porque Lima lo que necesita es mucho más una orientación, una identidad y un sentido.

¿Por qué?

Distintas ciudades del mundo están enseñándonos que ése es el camino. Entre los ejemplos más cercanos están ciudades como Medellín, el propio Bogotá, Guayaquil, Buenos Aires… Yo acabo de venir de Asunción y he visto el proyecto Ciudadela para el Bicentenario, donde lo que hay es un trabajo colectivo para una visión de convivencia, que se hace a través de políticas culturales que refuerzan el sentido de pertenencia. Al sentir que perteneces entonces cuidas lo que tienes, y respetas al otro.

¿Y cuál va a ser el sello distintivo de Susana Villarán Alcaldesa de Lima?

La proximidad.

Susana Villarán asumirá oficialmente la Alcaldía de Lima el próximo 1 de enero de 2011.

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