Viengsay Valdés, la "victoria" del Ballet Nacional de Cuba

Ballet Nacional de Cuba
Image caption El Ballet Nacional de Cuba ensaya para el XXII Festival Internacional de Ballet en La Habana.

Su nombre es Viengsay, que significa "victoria" en laosiano, pero su apellido es Valdés para que no quede dudas de que es latina. De todas formas, su origen se distingue apenas se la ve en el escenario bailando.

Es primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, formada desde niña en la escuela cubana, que fundó hace 60 anos Alicia Alonso. Hoy Viengsay es una estrella que ha bailado en los más importante escenarios del mundo.

La encontramos ensayando para el Festival Internacional de Ballet de Cuba, donde bailará casi todos los días. A pesar de todo, encontró un espacio para conversar con BBC mundo sobre su vida, sus victorias y también sobre sus renuncias.

Image caption "En esta carrera, su disciplina con una constancia diaria, es algo que te absorbe por completo".

¿Cómo te iniciaste en el ballet?

Empecé a bailar a los nueve años, pero tenía las condiciones físicas necesarias porque desde niña estuve en gimnasia artística. Pero a mí me gustaba bailar, improvisaba sola. Mi abuelita me llevó a hacer las pruebas en la Escuela Alejo Carpentier y me aceptaron.

¿Qué tan difícil fue como niña aceptar las limitaciones que esta vida te impone?

Fue muy duro porque era mucho sacrificio el aprendizaje por horas de algo totalmente nuevo, los dolores en el cuerpo, en los pies. Poco a poco fui madurando, aprendiendo los pasos de ballet hasta que me convertí en primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba.

¿Cuál fue el momento más difícil en este camino?

Muchos. A veces hay que sacrificar las vacaciones para practicar un ballet porque nos espera una temporada o limitarte cuando niño a los juegos, montar patines, caballos, bicicletas. Te limita mucho como niño en la diversión y la recreación. Te centras en esta carrera, en su disciplina con una constancia diaria, es algo que te absorbe por completo.

¿Crees que valió la pena renunciar a todo eso por llegar a la cima del Ballet Nacional?

No me arrepiento del lugar que tengo hoy, ni de todo lo que sacrifiqué para poder estar aquí. Porque lo cierto es que lo que estoy haciendo hoy lo disfruto muchísimo. Ha sido un camino largo de sacrificio y de privaciones personales pero alcancé la meta y la estoy disfrutando al máximo.

¿Qué se siente siendo la primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba?

Es una gran responsabilidad porque llevas la batuta de la compañía, tienes que dar el ejemplo, como persona, como bailarina, como profesional. Hay un público que te ve, una compañía que te está siguiendo, personas diciendo que algún día quisieran ser como tú. Entonces no puedes tener ninguna recaída, no te lo puedes permitir, tienes que superarte siempre, es una batalla que nunca se para. Tienes que mantener la calidad artística hasta el día en que te decidas retirar.

¿Qué escenario te impactó más?

Me ha impactado mucho el festival de Sasaki, en Japón. Es un festival donde los bailarines se sienten estrellas de Hollywood porque los adoran, los idolatran. Es impresionante ver cómo se entrega ese público. También fue impresionante bailar en el Auditorio Nacional de México, con una capacidad para 10.000 personas. Es un público ansioso de ver ballet.

El teatro Mariinski (San Petesburgo) ha sido una de las experiencias más lindas y que quisiera repetir. Es impresionante por su tradición y su historia. Los más grandes bailarines han pasado por ahí, como Nejinski o Pavlova y de pronto verme a mí, una cubanita invitada, la segunda después de Alicia Alonso, eso me hizo sentir muy orgullosa.

En sus inicios a Alicia la rechazaban en EE.UU. por ser "demasiado latina", ¿sigue ocurriendo eso con ustedes?

Eso ha cambiado, el público sabe cuándo es un bailarín cubano, lo perciben en esa fuerza innata que caracteriza a la escuela cubana de Ballet. El latino le da un sabor especial al baile, pasión, cadencia, musicalidad, son los detalles que hace que notes que somos cubanos.

¿Cuáles son las características fundamentales de la escuela cubana de Ballet?

Tenemos algunas particularidades en cuanto a pasos técnicos, las muchachas hacen los giros lentos, lances sostenidos sobre las puntas. Los muchachos son muy buenos parteners, para mí los mejores del mundo o sea que saben manejar a la bailarina muy bien y los saltos son muy altos. Pero la característica más importante es la interrelación de la pareja a la hora de bailar, cómo se miran esos bailarines a los ojos, cómo se emite esa energía, ese sentimiento a la hora de bailar.

Es fácil imaginar que tienes muchas ofertas de trabajo con mejores ingresos que los que te paga Cuba, ¿por qué sigues aquí?

Cuba me ha dado muchísimo, aquí he hecho mi carrera. Yo comparto mi trabajo aquí y en otros escenarios del mundo, estoy tratando de llevar las dos cosas sin romper con Cuba, sin tener que exiliarme o tomar decisiones duras. Creo que es la mejor manera.

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