Latinos mostraron poder electoral sin fuerza política

Harry Reid saluda a una simpatizante hispana
Image caption Algunos hispanos dicen que la reelección del senador Harry Reid se debió al voto hispano.

Con la influencia que ejerció el voto hispano en algunas candidaturas durante las elecciones de mitad de periodo de Estados Unidos se ha demostrado que ese grupo étnico tiene poder electoral, pero queda por ver si esa fuerza en las urnas podrá traducirse en dominio político.

Al día siguiente de los comicios en que el Partido Demócrata sufrió lo que el propio presidente Barack Obama calificó de una “paliza”, grupos latinos aseguraron que fue gracias al voto de los hispanos que los demócratas pudieron retener la mayoría del Senado.

Líderes latinos aseguraron que el voto hispano ofreció el margen de victoria en las contiendas de California, Nevada, Colorado y Washington.

“Anoche, el país presenció una demostración de poder político de una fuerza electoral emergente: el electorado latino e inmigrante” afirmó este miércoles la coalición para la reforma migratoria, Reform Immigration FOR America.

La coalición indicó que los candidatos ganadores en esos cuatro estados “son aliados clave” del movimiento por una reforma migratoria.

Sin embargo, a pesar de esa llamada alianza, ninguno de los políticos de California, Colorado, Washington e incluso el poderoso presidente del Senado, Harry Reid de Nevada, ejercieron la influencia necesaria en Washington para que se aprobara la reforma migratoria en los dos años en que el Partido Demócrata contaba con una determinante mayoría en el Capitolio.

Voto de rechazo

Los latinos en Nevada se desbordaron para apoyar al senador Reid en la dura batalla que libró por la reelección de su escaño en la Cámara Alta. El 90% de los electores hispanos en ese estado votó a favor del candidato demócrata.

Pero ese voto fue más bien de rechazo a la postura en contra de los inmigrantes indocumentados de su contrincante, la candidata del Tea Party Sharon Angle, por quien solo votó el 8% de los hispanos, según encuestas realizadas por Latino Decisions.

Tanto así que a pesar de que había apoyado la ley de Arizona en contra de la inmigración de indocumentados, el republicano Brian Sandoval venció en la carrera por la gobernación de Nevada con solo 15% del voto latino.

Es más, una encuesta conducida por Twitter en 47 estados mostró que la mayoría de las personas en cada estado dijo haber votado en contra de alguien y no en apoyo a un candidato.

En California, Jerry Brown se distanció de su rival Meg Whitman desde principios de octubre tras el escándalo provocado por las revelaciones de la inmigrante indocumentada Nicandra Díaz Santillán de que fue contratada durante nueve años como empleada doméstica por la candidata republicana.

El caso conocido como “Nannygate” arrastró impopularidad hacia otros candidatos republicanos en California y sirvió como efecto de dominó en la aspirante Carly Fiorina que hasta ese momento parecía que iba a vencer a la demócrata Barbara Boxer.

La inmigración

De acuerdo a las encuestas a boca de urna, la participación de los electores latinos en los comicios de este martes fue de 15%, un aumento si se compara con el 12% de las elecciones de mitad de periodo de 2006, pero muy por debajo del 92% logrado durante los comicios presidenciales de 2008.

Encuestas realizadas antes de los comicios habían advertido que el electorado latino se encontraba desanimado debido a la falta de una reforma migratoria en el Congreso de EE.UU.

Además, a pesar de pertenecer al Tea Party y de sostener ideas conservadoras sobre el trato a los inmigrantes indocumentados, el republicano Marco Rubio venció en Florida su postulación a senador con un 62% del voto latino, que en su gran mayoría fue de electores de origen cubano.

Susana Martínez, quien se convirtió en la primera mujer gobernadora de Nuevo México, ganó en las elecciones de ese estado a pesar de que el voto latino favoreció con 61% a la demócrata Dianne Denish, según Latino Decisions.

Y la postura en contra de la inmigración de indocumentados sirvió como carta de triunfo a candidatos en estados donde el voto hispano era clave, como en Arizona, como la gobernadora Jan Brewer y el senador John McCain, quienes se quedan en sus puestos sin contar con el electorado latino.

Lo que sí le dio resultado a los republicanos fue colocar a latinos en posiciones de poder.

Como resaltó la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO), “los candidatos latinos contribuyeron a las significativas ganancias del Partido Republicano en todo el país al nivel estatal y federal”.

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