Grecia, Irlanda y las turbulencias del euro

Brian Cowen, primer ministro irlandés, y su homólogo griego, Giorgios Papadreu

En medio de crecientes tensiones en la eurozona, auditores de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional se encuentran en Atenas para evaluar la marcha de las cuentas fiscales de Grecia y decidir si aprueban un nuevo tramo del rescate aprobado en mayo pasado.

Mientras tanto, el gobierno de la República de Irlanda negó que esté negociando un rescate similar al pactado con Grecia, aunque reconoció que está dialogando con otras naciones europeas.

A este panorama agitado se sumó este lunes Eurostat, la agencia de estadísticas de la Unión Europea (UE).

Según Eurostat, el déficit griego en 2009 fue de 15,4%, muy por encima del 13,6% previamente estimado: un agujero fiscal bastante más profundo.

¿Rescate exitoso o postergación?

El rescate acordado por el gobierno griego en mayo pasado por unos 110 mil millones de euros estipula que la Unión Europea y el FMI harán revisiones periódicas del estado de las finanzas públicas para determinar si Grecia está cumpliendo con el programa de reducción de su deuda fiscal.

El dato de la Eurostat es un arma de doble filo porque, si bien muestra que los problemas fiscales son más graves de lo pensado, pueden ayudar a justificar un incumplimiento de las metas acordadas.

Según el prestigioso Instituto de Investigación alemán IFO, Grecia debería reestructurar su deuda.

"Las tasas de interés de Grecia son muy altas, mucho más de lo que Grecia puede pagar", señaló el presidente de IFO, Hans-Werner Sinn, al diario financiero portugués Jornal de Negocios.

Irlanda y Grecia

Image caption Los problemas de Irlanda hacen cundir la preocupación en la eurozona, sobre todo los que tienen problemas fiscales.

A las tribulaciones griegas se suman las de la República de Irlanda.

Irlanda está sumergida en una recesión con deflación (caída de los precios) y acaba de anunciar un nuevo paquete de ajuste, el cuarto desde el estallido financiero.

Según las autoridades, tienen las finanzas cubiertas hasta junio del año próximo, pero el nerviosismo cunde en los países de la eurozona, particularmente en los que tienen problemas fiscales y podrían quedar contagiados por la crisis.

Este contagio se debe a que los mercados financieros se rehúsan a financiar países percibidos como similares al que tiene la crisis.

Los mercados le han puesto un nombre poco halagüeño a estos países con su sigla en inglés: PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), que suena a "cerdos" (pigs).

El nerviosismo de estos países quedó en claro con la reciente advertencia del canciller portugués, Luis Amado, quien dijo que el fracaso del pacto de Gobierno podría desembocar en la salida del país de la moneda europea, dado lo "extremo" de la situación de la economía lusa.

Bancos expuestos

Image caption El Royal Bank of Scotland es la entidad más expuesta a la deuda irlandesa con un neto de 4.100 millones de euros.

El problema no se reduce a los gobiernos.

Según el Financial Times Research, dos bancos británicos, cuatro franceses, dos irlandeses, uno danés y uno portugués son las 10 entidades más afectadas por la crisis en Irlanda.

El Royal Bank of Scotland, primero en este ranking, tiene más de 5 mil millones de euros en bonos del tesoro irlandés.

Dos bancos irlandeses -el Allied Irish Bank y el Bank of Ireland- se encuentran en segundo y tercer lugar con 4.100 millones y 1.200 millones de euros respectivamente mientras que la francesa Credit Agricola es la cuarta entidad con 929 millones.

Un dato crucial es que ningún banco alemán aparece entre los 10 más afectados.

El euro

El motor de la eurozona y la Unión Europea, Alemania, es clave en este proceso.

Con Grecia, Alemania se vio obligada a intervenir porque sus propias entidades estaban muy expuestas.

Ahora no tiene el mismo interés directo en evitar una debacle.

El banco alemán más expuesto es el LBBW con unos 400 millones de euros.

La opinión pública alemana, firme entusiasta del euro en un principio, ha tomado distancia del proyecto por el costo del rescate de Grecia.

En octubre, la canciller Angela Merkel convenció a sus pares de la UE de que se necesitaba una nueva claúsula para rescates como el que se había adoptado con Grecia.

Esta nueva cláusula estipulaba que los inversores privados en bonos estatales debían aceptar un recorte del monto total que se les adeudaba.

El sistema no entrará en vigencia hasta 2013, pero el anuncio aterrorizó a los mercados, encareciendo el costo de los bonos de Irlanda y Portugal.

Un segundo factor vuelve más incierta la intervención alemana. Junto a China, Alemania es uno de los dos primeros exportadores del mundo y le conviene un euro débil.

El problema de esta estrategia es si no puede llegar a erosionar de manera fatal e irreversible el euro.

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