Friendster quiere regresar al éxito

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Image caption Friendster fue una de las primeras redes sociales, pero no pudo mantener su popularidad.

Cuando Facebook apenas era una idea, Friendster ya estaba jugando el juego de las redes sociales.

Fundado en 2002 por Jonathan Abrams y Ross MacKinnon -dos programadores de Silicon Valley, California- Friendster apareció en el escenario en marzo de 2003. Era -según se rumora que dijo Abrams- una gran manera de conocer chicas.

Algunos meses después de su lanzamiento ya tenía tres millones de usuarios y había conseguido millones de dólares en financiamiento. Su fundador aparecía en la portada de revistas y en programas de entrevistas nocturnas en la televisión.

Facebook y MySpace ni siquiera habían aparecido. Friendster, con un crecimiento exponencial, tenía una gran ventaja en una carrera social que eventualmente definiría la década.

Negro Futuro

Pero Friendster terminó perdiendo la carrera. Ocho años después de su inicio, el sitio web apenas se asemeja a la idea original.

Una larga cadena de problemas con su software y con su desempeño plagó el sitio y, mientras sus competidores ascendían, sus usuarios lo abandonaban.

En los años que siguieron, muchos de los cerebros detrás del temprano éxito de Friendster migraron a otros proyectos, quizá arrepentidos por no haber aceptado las ofertas de compra de Google.

Y mientras su éxito se caía, el futuro se veía negro para el padrino de las redes sociales.

Sin embargo, hubo un pequeño giro en la historia. En diciembre de 2009 Friendster fue adquirido por MOL Global, el "proveedor líder en soluciones de pago" en Asia.

Mientras Friendster casi ha desaparecido del mapa en Estados Unidos, su presencia en Asia es fuerte y MOL Global quiere aprovechar el momento.

El sitio asegura que el 90% de su tráfico viene del continente y Friendster compite con Facebook codo a codo en países como Malasia y Filipinas.

Modelo emocionante

Pero la compañía no quiere dormirse en sus laureles. Aprendió la dura lección cuando, según The New York Times, se burló de los primeros intentos de redes como Bebo o MySpace.

Ahora espera que el lanzamiento de su nuevo producto sea el inicio de una resurrección en sus ganancias.

Friendster Games intenta montarse en el gran éxito de juegos como FarmVille, el popular juego de Facebook en el que se puede mantener una granja virtual, gastando dinero real para poder comprar objetos virtuales para las cosechas.

"Si me hubieras preguntado hace tres años si un juego como FarmVille sería popular, te habría dicho que estabas loco", le dijo a la BBC Ganesh Kumar Bangah, presidente ejecutivo de MOL Global.

El ejecutivo estima que la industria de juegos sociales valdrá US$5.000 millones en 2012 y Friendster quiere obtener una rebanada grande del pastel.

"Sólo porque Friendster empezó primero y luego perdió una parte del mercado ante su competidor, no significa que no se puede reinventar, revolucionar y ser exitoso nuevamente", insistió Ganesh.

Jugando a ganar

El sitio ofrece juegos que pueden disfrutarse en el navegador, incluyendo "Blow'em up in Boomz", su juego más popular y disponible sólo en chino. O "Lady Popular" donde los jugadores pueden "crear a una dama" y vestirla, maquillarla, etcétera.

Image caption Según Zynga, la empresa creadora, más de 350 millones de personas han jugado FarmVille.

Todos los juegos tienen un estilo asiático, inspirado en el animé japonés. También ofrecen un portal de música para promover bandas independientes, similar al de MySpace.

Pero con tantos usuarios registrándose en Facebook, la duda es si estas iniciativas serán suficientes.

Incluso apenas unos meses después de adquirir Friendster, MOL Global estableció una alianza con Facebook para darle el software que está detrás del sistema de pagos "Facebook Credits".

Pero Ashley Norris, de la agencia de medios sociales Sutro Digital, cree que Friendster puede recuperar un poco de terreno.

"El contenido es el rey y la llave. Si puedes proveer mucho contenido local le das una razón a la gente para que regrese a tu sitio", asegura Norris.

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