Argentina: sin presupuesto pero con escándalo

Congreso argentino
Image caption El intento fracasado de aprobar la ley, abre la posibilidad de que el gobierno comience 2011 sin presupuesto oficial.

En medio de un escándalo por presuntas presiones oficiales, el gobierno de Argentina no logró este miércoles que el Congreso trate su proyecto de presupuesto para 2011, lo que abre la posibilidad de que comience el año próximo sin un presupuesto oficial.

La sesión en la Cámara de Diputados que debía tratar el tema no pudo comenzar por falta de quórum, luego de que la oposición se negara a debatir el proyecto oficial por considerar que las cifras de crecimiento, inflación y recaudación estimadas por el gobierno son más bajas que las reales.

En cambio, la jornada parlamentaria estuvo centrada en un acalorado enfrentamiento entre legisladores de la oposición y oficialistas. Tres diputadas opositoras declararon ante la comisión de Asuntos Constitucionales que habían recibido presiones para aprobar la ley, algo negado desde el oficialismo.

La disputa alcanzó momentos de suma tensión, que incluyeron una agresión física por parte de la presidenta de la comisión, la peronista disidente Graciela Camaño, contra el legislador oficialista Carlos Kunkel.

Más allá de las acusaciones -que están siendo investigadas por la Justicia- lo cierto es que el intento fracasado de aprobar la ley, a pocos días de que concluyan las sesiones parlamentarias, podría dejar al gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner en una situación sin antecedente.

"Sería la primera vez que una presidenta en democracia no tenga su propio presupuesto", se quejó ante sus pares el diputado Agustín Rossi, presidente del bloque kirchnerista.

Cifras en discordia

El proyecto oficial estima que la recaudación alcanzará el año próximo los US$94.300 millones, mientras que el gasto ascenderá a unos US$93.900 millones.

Ese cálculo toma como base un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 4,3% y una inflación del 9,8%.

Para la oposición esas cifras están muy subestimadas. La mayoría coincide en que la inflación llegará al 25%, mientras que los cálculos de crecimiento también son más altos: un 6% del PIB.

Así, se estima que la recaudación real en 2011 alcanzará los US$103.000 millones.

Eso generaría un "excedente" de unos US$9.100 millones que –plantean- podrían ser utilizados por el gobierno para fines clientelistas, de cara a los comicios presidenciales de 2011.

¿Gobernar sin presupuesto?

¿Pero qué pasará si concluye el año parlamentario sin la aprobación de un nuevo presupuesto?

La directora del Programa de Política Fiscal del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), Luciana Díaz Frers, dijo a BBC Mundo que ante este escenario se prorrogará el presupuesto de 2010, que atribuye unos US$83.000 millones en gastos.

Durante un mensaje transmitido a través de cadena nacional el lunes, la presidenta Fernández criticó a sus detractores por no apoyar su proyecto y los acusó de querer "imponer" a su gobierno "el presupuesto de la oposición", algo que –señaló- nunca había ocurrido en la historia.

La jefa de Estado adelantó que si no se aprueba el nuevo presupuesto presentado por su administración, gobernará mediante el uso de "instrumentos" legales, como los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), que le permiten reasignar fondos sin permiso del Congreso.

Según Díaz Frers, las atribuciones que le dan al Poder Ejecutivo los DNU y la llamada Ley de Superpoderes -que autoriza al Jefe de Gabinete a modificar el presupuesto sin autorización parlamentaria- permitirán al gobierno ejercer su función sin problemas.

"En términos prácticos, al gobierno no le hace mucha diferencia contar con una nueva ley de presupuesto ya que de todas formas tiene las herramientas necesarias para controlar las partidas", señaló.

"Víctimas"

Por su parte, el diputado de la Unión Cívica Radical (UCR) Ricardo Alfonsín, consideró que el presupuesto oficial está "mal hecho" y sugirió que la puja con la oposición busca rédito político.

"Al gobierno le conviene quedarse sin presupuesto para victimizarse, así usan el dinero de manera discrecional", acusó.

Según los analistas, tras el fracaso de la sesión especial del miércoles es improbable que la ley de presupuesto pueda ser votada antes de que concluya el período de sesiones ordinarias en el Congreso, a finales de noviembre.

Así las cosas, la última palabra la tendría la mandataria Fernández, quien podría optar por prorrogar las sesiones o convocar a una sesión extraordinaria para definir el tema.

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