Nueva Zelanda / mineros: las diferencias con el rescate en Chile

Una de las entradas a la mina Pike River, en Nueva Zelanda
Image caption Los mineros permanecen atrapados a unos 160 metros de profundidad.

El histórico rescate de los mineros en Chile hace que algunos se pregunten si una operación como aquella podría darse en Nueva Zelanda, donde 29 trabajadores están atrapados desde el viernes tras una explosión en una mina de carbón.

Lo hecho en Chile parece -casi naturalmente- elevar la expectativa de que cada situación de este tipo acabe con final feliz. Pero las autoridades locales se debaten entre el optimismo y la cautela,

El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, dijo tener esperanza de que sean rescatados con vida.

Key aseguró que los mineros -24 neozelandeses, dos australianos, dos británicos y un sudafricano- podrían estar refugiados en un espacio ventilado.

Otros, sin embargo, ya advirtieron de la posibilidad de que no se los encuentre con vida.

"Nos estamos preparando para todos los escenarios, y como parte de este proceso, también para una posible pérdida de vidas", dijo Gary Knowles, responsable policial de los equipos de rescate.

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En BBC Mundo analizamos similitudes y diferencias entre el rescate en Chile y la situación en Nueva Zelanda.

Operativo de rescate

Image caption Los 33 mineros que estuvieron 69 días atrapados en Chile fueron rescatados con vida.

Cuatro días después de la explosión en la mina de carbón Pike River, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, los socrristas aún no han podido establecer contacto con los trabajadores atrapados.

En Chile, pasaron 17 días antes de que se recibiera el ya histórico mensaje "Estamos bien en el refugio los 33". Y en total permanecieron 69 días bajo tierra.

Aún así, las autoridades neozelanadesas se enfrentan a una creciente presión para permitir que los equipos de rescate entren en la mina. Pero han subrayado repetidamente la necesidad de esperar hasta que sea seguro.

No se les permite ingresar por temor a que ocurra una nueva explosión. Es por ello que es necesario medir los niveles de gas metano dentro del yacimiento, una preocupación que no existía en la mina de oro en Chile.

Para ello está por completarse la perforación de un ducto de 15 centímetros de ancho que permitirá monitorear los niveles de gas dentro de la mina y escuchar algún sonido que indique que los mineros están vivos.

"Los hombres que nos están esperando allí abajo entenderán que queremos ir a rescatarlos, pero sin poner en peligro aún más vidas", aseguró el primer ministro.

La perforación ya alcanzó los 140 metros y se espera que en las próximas horas alcance la pared de la galería donde se cree que permanecen los mineros.

A pesar de estar a 160 metros de la superficie, los mineros se encuentran a 2,5 kilómetros de la entrada a la mina, debajo de un túnel que pasa por la cordillera de Paparoa.

El túnel se hundió de manera horizontal, a diferencia de lo ocurrido en la mina San José en Chile, que se hundió de forma vertical. Allí los mineros estaban a unos 700 metros de la superficie.

Un robot militar equipado con cámaras será enviado a la zona donde se cree que están los mineros. Pero tampoco puede ingresar si existe riesgo de que su sistema electrónico desate otra explosión.

El tiempo apremia

Cada minero llevaba, el día de la explosión –a las 2:30 GMT del viernes–, 30 minutos de oxígeno, suficiente para alcanzar los depósitos de oxígeno de la mina.

Image caption Dos mineros lograron escapar a tiempo.

Estos les permitirían sobrevivir por varios días.

Los socorristas están bombeando aire fresco a través del ducto, aunque es probable que esté viciado y caliente.

Los hombres presuntamente llevaban frascos de agua. Sin embargo, bajo tierra no hay alimentos.

Y la luz de sus cascos estaba prevista a agotarse a las 24 horas.

"Todo el mundo está en ascuas y hay agotamiento en todas partes. Los ánimos están caídos. Ahora vamos hacia nuestro cuarto día y estamos muy nerviosos", indicó el alcalde local Tony Kokshoorn.

En el caso de Chile, los mineros alcanzaron un refugio a más de 600 metros de profundidad dónde habían provisiones de emergencia. Luego, a través de los ductos comenzaron a recibir alimentos, agua y medicamentos, entre otras cosas.

Primer día de trabajo

Lo que también comparten la historia de esta mina con la del rescate de los mineros en Chile es el lado humano.

Joseph Dunbar ingresó a trabajar en la mina el viernes, un día después de cumplir 17 años. El mayor es Keith Valli. Tiene 62 años.

"Sigo pensando en lo feliz que estaba", dijo su madre Pip Timms, sobre su hijo, el menor de los mineros.

El boliviano Carlos Mamani había empezado a trabajar en la mina San José cinco días antes de la explosión que ocasionó el derrumbe.

Mientras el operativo de rescate avanza con cautela, los familiares de los mineros aguardan por buenas noticias afuera de la mina.

Laurie Drew, cuyo hijo Zen, de 21 años, está atrapado, aseguró: "Tenemos fe de que van a salir… pero cuánto tiempo va a tomar saber a ciencia cierta lo que está pasando allí".

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