Cancún: señalan al ALBA como el gran obstáculo

Protesta en cancún
Image caption Las divisiones entre los países ricos y en desarrollo no se han disipado desde la cumbre de Copenhague en 2009.

América Latina podría poner en peligro el alcance de un acuerdo global sobre el clima en la cumbre de Cancún.

Esta postura resume, de algún modo, la visión que presentan los principales medios británicos sobre el estado de las negociaciones que tienen lugar en el balneario mexicano, y que constituye el primer gran encuentro sobre cambio climático desde la conferencia de Copenhague en 2009.

Según The Independent, la llegada de Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, y Daniel Ortega de Nicaragua, prevista para el martes, puede desestabilizar el clima de la cumbre por la propuesta que llevan estos mandatarios: no firmar ninguna clase de compromiso que no incluya renovar el Protocolo de Kioto, cuyos compromisos concluyen en 2012.

Image caption Todavía queda un largo camino por recorrer hasta el final de la cumbre el 10 de diciembre.

Estos presidentes, que representan a la agrupación conocida como ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) y que agrupa a nueve nueve países latinoamericanos, dejaron en claro la necesidad de renovar Kioto, ya que este acuerdo obliga a los países ricos a comprometerse a reducir sus emisiones de gases con efecto invernadero, a la vez que no exige el mismo compromiso por parte de las naciones en desarrollo.

En opinión de The Guardian -otro de los medios que pone el ojo en América Latina- si los documentos que se discuten en esta segunda semana de la cumbre toman como base el acuerdo al que se llegó en Copenhague, que no es vinculante y que muchos califican de débil, es probable que los países en desarrollo (no sólo las naciones del ALBA) interrumpan el diálogo.

No obstante, el periódico aclara que la crisis en ciernes no fue provocada por la posición radical de los gobernantes latinoamericanos sino que comenzó a gestarse cuando Japón afirmó la semana pasada que no firmaría una segundo período para Kioto. Se presume que Rusia, Canadá y Australia coinciden con esta postura aunque públicamente no han expresado su rechazo a Kioto.

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¿Exageración?

Sin embargo, según el enviado especial de BBC Mundo a la cumbre, James Painter, la situación en Cancún no es tan álgida ni desalentadora.

En primera instancia, remarca Painter, "aunque todavía falta mucho camino por recorrer hasta el fin de la semana (cuando culmina la cumbre) las negociaciones se encuentran en un punto de equilibrio".

Es más, dice, "se han hecho progresos en algunos frentes, como en las discusiones sobre el establecimiento de un Fondo Verde para ayudar a los países en desarrollo afectados por el cambio climático, en los planes para reducir los índices de deforestación (REDD) y en las discusiones sobre el acceso a las nuevas tecnologías de bajo carbono".

Pero, aclara, la manzana de la discordia sigue siendo la extensión de Kioto.

Negociaciones paralelas

Pese a la división que existe en este punto entre los países ricos y los industrializados ("Queremos compromisos contretos por Kioto" aseguró en una agitada conferencia de prensa el viernes la líder de la delegación venezolana Claudia Salerno), existe una solución posible a este entuerto.

"Se podría posponer cualquier acuerdo sobre la extensión de Kioto, mientras se hacen progresos en otros frentes, en uno de los dos carriles paralelos de negociaciones)", dice el enviado.

Por otra parte, hay que recordar que los países del ALBA no representan al resto de los países latinoamericanos.

"De hecho, otros países de la región no han salido en su apoyo", dice Painter, "mientras que un funcionario mexicano los acusó de seguir una agenda política e ideológica y no una verde".

Por otra parte, Brasil, uno de los jugadores de más peso por parte de América Latina en las negociaciones, no apoya en general, las posiciones del ALBA

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