¿Ahora qué para Julian Assange?

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Image caption El fundador de WikiLeaks tiene una larga batalla legal en sus manos.

El fundador del sitio WikiLeaks, Julian Assange, pasó su primera noche en una cárcel en Londres -después de que un tribunal le negara libertad bajo fianza- a la espera de una posible extradición a Suecia para enfrentar cargos por supuestos asaltos sexuales.

El que no se le haya permitido salir libre fue una sorpresa tanto para el propio Assange como para sus simpatizantes.

Después de todo, el ex hacker australiano -que ha conmocionado el mundo con la filtración de centenares de miles de documentos diplomáticos- escogió situarse en el Reino Unido por la numerosa presencia periodística y amplia comunidad liberal que le podría dar apoyo.

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Según el director del círculo de periodistas Frontline Club, Vaughan Smith, Assange se entregó a las autoridades tan pronto se emitió su orden de arresto porque estaba seguro de que saldría bajo fianza.

Smith, que acompañó a Assange al juzgado en Londres, le comentó a BBC Mundo que el juez parecía estar inclinado a dejarlo en libertad, pero quedó perplejo cuando se la negó.

"Espero que no haya tenido una motivación política", afirmó. "No tengo prueba de esto. Sin embargo, sí creo que el pedido de extradición de Suecia tiene visos políticos por la manera tan curiosa en que procedieron".

Los cargos originales fueron levantados y las autoridades suecas le dijeron a Assange que podía salir del país. Una vez fuera, los interpusieron nuevamente, señala Smith.

"No me gustaría que lo envíen a Suecia antes de ver la debida evidencia, la cual creo que no existe", añadió.

Confianza

Image caption Assange utilizó el Frontline Club como referencia en Londres.

Los abogados de Assange parecen estar confiados en que las autoridades suecas no podrán producir pruebas contundentes para provocar su extradición, pero lo que sí les preocupa es qué se estaría cocinando en su contra durante el período que permanezca en la cárcel.

Estados Unidos considera que la filtración de WikiLeaks es un delito que atenta contra la seguridad del Estado. Varios altos funcionarios estadounidenses han expresado públicamente su deseo de enjuiciarlo en ese país.

En tal caso, tendría que preparar un caso muy sólido en contra de Assange para asegurar su extradición, de acuerdo a Mark Ellis, director del Colegio Internacional de Abogados, consultado por la BBC.

Hasta ahora no se le han imputado cargos en EE.UU., pero eso no quiere decir que no se estén preparando y podrían contar con el tiempo suficiente para hacerlo.

El próximo 14 de diciembre en el tribunal de Londres se escucharán los argumentos sobre la extradición, aunque no se espera que sea una completa audiencia, en cuyo caso el proceso se extendería 21 días más.

Una ley de 2003 hace mucho más sencillo que se cumpla el pedido de extradición entre países europeos.

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Pero los expertos consideran que, siendo un caso de tan alto perfil, podría durar unos cuantos meses más, durante los cuales Assange puede seguir apelando su libertad condicional, aunque no está garantizada que se la otorguen.

El abogado Mark Ellis opinó a la BBC que Estados Unidos estaría esperando a que el acusado sea enviado a Suecia para entonces pedir la extradición.

"El recurso en el que se ampararía Assange es que en Suecia no pueda obtener un juicio justo. Pero eso le quedará difícil probar", expresó Ellis.

Que lo envíen directamente a Estados Unidos no es tan fácil, señaló el abogado. El juez tendría que sopesar los dos pedidos de extradición y determinar cual sería prioritario.

Tampoco hay que olvidar que Estados Unidos ha hecho declaraciones muy explícitas en contra de Assange permitiendo a la defensa lanzar el argumento de que no obtendría un juicio imparcial.

Ansiedad

Lo que realmente teme Assange es que EE.UU. salga con alguna movida legal para tenerlo en sus manos. "Esa es su verdadera ansiedad", afirmó Vaughan Smith.

Image caption El canciller de Australia, Kevin Rudd, ofreció asistencia a Assange.

"Él cree que en Estados Unidos hay sed de venganza y lo que buscan es colgarlo", aseguró.

No obstante, recalca que Assange sigue muy confiado de su posición legal y no cree que en EE.UU. se le pueda imputar de algo a no ser que cambien la ley y la hagan retroactiva.

"Él siente que ha establecido una organización que ha sido sometida muchas veces a desafíos legales y ha sobrevivido".

Por otra parte, está recibiendo cada vez más apoyo de diferentes lugares.

Hay una red de piratas cibernéticos que están atacando los sitios de las instituciones que han cancelado las cuentas de Assange o de WikiLeaks.

El ministro de Relaciones Exteriores de Australia, Kevin Rudd, salió en defensa de Assange declarando que la responsabilidad de las filtraciones yace en Estados Unidos y no con el fundador de WikiLeaks.

Rudd criticó la actitud complaciente de su gobierno hacia EE.UU., "haciendo todo lo posible por asistir en una investigación que claramente está dirigida a tenderle una trampa a un ciudadano australiano".

En cuanto al círculo de periodistas Frontline Club, la decisión de apoyar activamente a Assange debe ser aprobada por sus miembros que, según Vaughan Smith, han reaccionado de manera positiva.

"No fundé Frontline hace siete años para defender una organización como WikiLeaks. Si lo que hacen ellos es periodismo a o no es un debate interesante. Pero Frontline sí se fundó en aras de la transparencia y la independencia y en eso creo firmemente", concluyó Smith.

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