Argentina: prisión perpetua y cárcel común para Videla

Jorge Videla en juzgado en Córdoba, Argentina
Image caption Videla fue condenado a prisión perpetua en una cárcel común.

Prisión perpetua y cárcel común: ésa fue la sentencia que recibió el ex presidente de facto de Argentina Jorge Rafael Videla, en un juicio por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el último régimen militar, entre 1976 y 1983.

El proceso tuvo lugar en la provincia de Córdoba, en el centro del país, y fue la primera vez que el ex jefe del Ejército debió comparecer ante un tribunal civil en más de 25 años.

Videla, de 85 años, ha sido considerado el ideólogo de la represión de Estado que dejó como saldo 30.000 desaparecidos, según cifras de organismos de derechos humanos.

Este miércoles, fue hallado culpable por el fusilamiento de una treintena de disidentes que estaban detenidos en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba, en 1976, además de varios casos de secuestros y torturas.

En el mismo proceso fue condenado también a prisión perpetua el ex represor Luciano Benjamín Menéndez, quien fuera jefe del Tercer Cuerpo de Ejército y otro de los rostros emblemáticos del régimen de los llamados "años de plomo".

El juicio, que comenzó en julio, también involucró a otros 29 militares y policías acusados de abusos contra los derechos humanos, siete de los cuales fueron absueltos.

A sala llena

Image caption Videla llegó al poder mediante un golpe de estado en 1976.

El tribunal oral de Córdoba estuvo el miércoles colmado de militantes y familiares de desaparecidos. Muchos llevaban fotos de sus parientes, víctimas de los hombres que estaban siendo juzgados.

Varios llamados tuvo que hacer el juez al silencio y la calma, cada vez que la sala estalló en aplausos mientras se leía la sentencia. Luego, hubo celebración en las calles cordobesas.

"Esto no tiene que ver con un momento ni con las últimas horas, sino con 34 años de espera de esta sentencia histórica, la primera vez que el Estado democrático juzga por la vía establecida el terrorismo de Estado", dijo a BBC Mundo Martín Mozé, integrante de la agrupación Hijos.

Mozé estuvo allí por su padre, Miguel Ángel, dirigente asesinado en 1976. Él recuperó su apellido en 2009: su madre le había puesto el materno para protegerlo.

"La sensación de alivio por la condena se entremezcla con el dolor de los desaparecidos, a través de este juicio me enteré en detalle de las torturas y tormentos por los que pasó mi viejo. Pero no buscamos odio ni venganza, simplemente justicia", señaló el joven.

Segunda perpetua

Es en realidad la segunda vez que el ex presidente Videla recibe una condena de prisión de por vida, la máxima que establece la ley argentina. La primera fue resultado del histórico Juicio a las Juntas, en 1985.

Sin embargo, el militar se benefició en 1990 con un indulto otorgado por el entonces presidente Carlos Menem, que estuvo vigente hasta que la Corte Suprema lo declaró inconstitucional, en 2007.

Desde entonces, quien fuera el máximo jefe militar entre 1976 y 1981 estuvo imputado en varias causas. El de Córdoba fue el primer juicio oral en el que debió presentarse.

Ahora, el tribunal dispuso su traslado a una cárcel común de Buenos Aires. Videla había regresado a prisión en 1998 pese al indulto, pero por otra clase de delito: la apropiación indebida de menores durante el régimen que él encabezó. Luego se le concedió arresto domiciliario y, posteriormente, fue alojado en una prisión militar.

En el caso de Menéndez, los jueces ordenaron la realización de pruebas médicas para comprobar si está en condiciones físicas para ir a un presidio común. Tiene sobre sus espaldas un récord de cinco condenas perpetuas por secuestros, torturas y homicidios perpetrados en distintos puntos de Argentina.

En el banquillo

El juicio también fue la oportunidad en la que muchos volvieron a escuchar la voz de Videla, fuertemente asociada a la época del régimen, en una alocución pública.

El hombre, que pese a sus 85 años muestra notable estado físico y lucidez mental, usó su alegato final para defender el terrorismo de Estado y dijo haber encabezado "no una guerra sucia sino una guerra justa, que aún no ha terminado".

"Los enemigos derrotados ayer cumplieron su propósito y son los que hoy gobiernan el país", afirmó.

Hizo así alusión directa al gobierno de Cristina Fernández, quien –al igual que su marido y antecesor en el mando, Néstor Kirchner- hizo de la lucha por los derechos humanos un signo de su gobierno.

Según la Procuración General de la Nación, en lo que va de 2010 y hasta este miércoles habían sido condenados 66 represores en 14 procesos públicos. A ellos se suman los de otros tres juicios cerrados esta semana en Córdoba, Mar de Plata y Buenos Aires.

Los acusados que llegaron ante el estrado fueron casi cinco veces más que en 2009 y quedan unos 800 procesados a la espera de juicio.

Las estadísticas señalan que los procesos se han disparado, en parte por la voluntad política del gobierno pero también por causas como "la madurez institucional" en sectores de la sociedad, según opinó la senadora cordobesa Norma Morandini, en diálogo con BBC Mundo.

Para otros, en cambio los 25 años que han pasado desde el Juicio a las Juntas es demasiado tiempo para esperar condenas.

"Lo mejor que viví en mi vida fue la época militar. Esa es mi opinión, la condena es injusta como es injusto todo en este país", opinó Oscar Álvarez, de 61 años, consultado en las calles porteñas por BBC Mundo.

"Lo bueno hubiese sido que hubieran cumplido sus penas cuando fueron condenados, en lugar de beneficiarse con indultos", señaló Sergio, arquitecto de 47 años.

"A mí me parece fantástico que se hagan responsable de sus actos ante la justicia y el pueblo. Aunque sea 25 años después, nunca es tarde", señaló Valentina Morisoli, de 28 años y de profesión fotógrafa.

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