Bolivia se enfrenta a Naciones Unidas por la coca

Evo Morales, presidente de Bolivia, y Alvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia
Image caption Según Morales, el masticado de la hoja de coca está ligado con la historia y la identidad cultural boliviana.

Acullico, pijcheo y boleo son algunas de las palabras utilizadas en Bolivia para nombrar el masticado de hoja coca, una práctica común entre los indígenas y que, según Naciones Unidas, es ilegal.

El presidente Evo Morales quiere cambiar el estatus ilegal del acullico y, por eso, ha iniciado una campaña internacional destinada a convencer al mundo de que la coca, en su estado natural, no es dañina para la salud y que, por el contrario, es beneficiosa.

"Se trata de reparar un daño histórico", dice el presidente Morales, quien además es el principal dirigente de los cocaleros del Chapare, en el centro de Bolivia.

El canciller David Choquehuanca iniciará este martes una gira por cinco países de Europa, donde tratará de convencer a los países que no presenten objeciones ante Naciones Unidas, puesto que bastaría una sola para frenar la demanda boliviana.

La reunión donde se tratará la despenalización del acullico será el 31 de enero en Ginebra. Si hasta entonces no hubiera ninguna objeción, la enmienda quedará aprobada y el masticado de coca volverá a ser legal.

Ilegal, pero irreal

La Convención sobre Estupefacientes de 1961 estipula que "la masticación de hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la entrada en vigor de la presente Convención".

En el caso de Bolivia, la citada convención entró en vigencia en 1976, por lo que el acullico en este país es ilegal desde el 2001.

Eso dicen los papeles, pero la realidad es que los indígenas, campesinos, transportistas y algunos estudiantes hicieron del masticado de coca una forma de vida, no sólo por cuestiones culturales, sino porque con ella alivian el cansancio y alejan el sueño.

Si bien la hoja coca es la materia prima de la cocaína, en Bolivia el masticado de la hoja no se asocia a la drogadicción como sucede en otros países, donde se confunde la coca con la cocaína.

Por eso, para Morales no será fácil convencer a sus críticos, entre ellos a Estados Unidos, que esta legalización no abrirá más puertas al narcotráfico.

El director nacional de comercialización de coca, Luis Cutipa, explica a BBC Mundo que la cantidad de consumidores de hoja de coca ha crecido al mismo ritmo que la población. Por eso cree que se debe legalizar el cultivo de 20 mil hectáreas de coca. En pasados gobiernos la extensión permitida era sólo de 12 mil hectáreas.

Cutipa, además, cuenta que el 2010 se vendieron legalmente 19 mil toneladas de coca en Bolivia. Y, agrega que una buena parte de ésta se destinó a las fronteras con Argentina, porque en ese país también se mastica coca, "donde lamentablemente sale de manera ilegal".

Menor porcentaje

El Centro Latinoamericano de Investigación Científica (Celin), discrepa con el gobierno y dice que el porcentaje de masticadores de coca ha disminuido, aunque el número total se mantiene.

El director del Celin, Franklin Alcaraz, en entrevista con BBC Mundo, explica que en 1950, el 33 por ciento de la población boliviana acullicaba, mientras que el año 2.000, ese porcentaje bajó a 14 por ciento.

Sin embargo, dice Alcaraz, el número de acullicadores oscila entre 1,5 y dos millones de bolivianos, frente a una población de 10 millones de habitantes.

Image caption Aunque la hoja de coca es la materia prima de la cocaína, en Bolivia el masticado de la hoja no se asocia a la drogadicción.

Morales ha informado que hasta ahora tres países –Colombia, Egipto y Macedonia- han presentado objeciones a la legalización del acullico, pero que tras largas conversaciones con los gobiernos de esos países se ha logrado que retiren sus observaciones.

Para evitar nuevos contratiempos, Morales ha explicado que la enmienda que pide Bolivia no provocará ningún cambio en la legislación interna de los países, puesto que sólo se pide la legalización del acullico y no así la exclusión de la coca de la lista mundial de estupefacientes.

"El masticado de la hoja de coca está ligado con nuestra historia con nuestra identidad cultural, actualmente millones masticamos la coca, el masticado de coca no causa ningún daño en la salud humana, no crea dependencia ni adicción más bien el masticado es salud", dijo Morales cuando lanzó la campaña internacional.

Según Morales, existen estudios de universidades extranjeras que prueban las bondades de la coca. Sin embargo, Franklin Alcaraz, del Celin, asegura que existen otros estudios que muestran que la coca sí es dañina para la salud.

Morales explica que si hubiera alguna objeción el 31 de enero, Naciones Unidas deberá convocar a una conferencia para tratar la demanda boliviana, donde será el propio Mandatario quien defienda la causa.

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