Última actualización: Martes, 1 de febrero de 2011

Israel, el vecino "ansioso" de Egipto

Benjamin Netajahu, primer ministro de Israel

El primer ministro israelí impuso una veda de declaraciones respecto a la situación en Egipto.

En Israel nada se dice oficialmente de la crisis por la que está pasando el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, pese a la importancia que tiene la nación árabe en la definición de la dinámica política regional.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanjahu, ha impuesto una veda declarativa sobre lo que pasa en la vecina nación árabe y hasta ahora la única observación que él se ha permitido es decir que "sigue ansiosamente" el caso.

Sin embargo, Israel debe ser el país del Medio Oriente donde más preocupa el desarrollo de los eventos, por las posibles consecuencias en el futuro equilibrio de poder regional y en el proceso de negociaciones con los palestinos.

Las gestiones y las preocupaciones que desde Washington ha expresado Estados Unidos tienen como motivación central la suerte de los israelíes, su principal aliado en la región.

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Viejo hombre conocido

El nombramiento de Omar Suleiman como vicepresidente egipcio da cierto alivio en Israel, donde confían en quien fuera hasta el fin de semana pasado jefe de los servicios de inteligencia y quien ahora es potencial jefe de un futuro gobierno de transición.

REGRESO AL SINAÍ

El lunes portavoces militares israelíes informaron que habían aceptado que Egipto movilizara dos batallones (800 soldados) a la península del Sinaí por primera vez desde los acuerdos de paz de 1979.

La consulta es parte del tratado que convirtió la península fronteriza entre ambos países en una zona desmilitarizada.

Aunque en Israel hay temores de que la revuelta en Egipto incentive tráfico de armas hacia la frontera con el territorio palestino de Gaza, el despliegue militar se produce en la zona de balnearios del sur de la península.

Aunque Suleiman es una figura muy conocida en el gobierno israelí, el aval que le dio el ex presidente estadounidense, Jimmy Carter –promotor del acuerdo de paz egipcio-israelí en 1979- puede resultar reconfortante para muchos israelíes.

"Es un hombre inteligente que me gusta mucho", comentó este domingo Carter en una iglesia del pueblo de Plain, Georgia, donde dicta clases dominicales, según informó la Radio Pública Nacional estadounidense.

Pero el problema para la estabilidad política egipcia y para el gobierno israelí, es que Suleiman es un hombre notable del "viejo régimen" al que los manifestantes quieren derribar.

Si Suleiman capeara con éxito el temporal, su función sería sólo administrar la transición hacia un nuevo gobierno, en el que una eventual mayor apertura democrática permitiría el surgimiento en la escena de sectores potencialmente menos amigables hacia Israel.

"Más militante y radical"

El grupo político más temido en Israel es justamente el mayor partido de la oposición a Mubarak: los Hermanos Musulmanes, una organización legalmente proscrita, pero que funciona bajo cierta tolerancia gubernamental y que tiene gran arraigo en el país.

Habrá un nuevo orden en el Medio Oriente. Se hará más extremo, militante y radical hacia Israel

Benjamin Ben-Eliezer, es ministro de Defensa de Israel

Con ese temor en mente, rompiendo el silencio oficial, el legislador laborista y ex ministro de Defensa, Benjamín Ben-Eliezer, advirtió que la región enfrenta la posibilidad de "un régimen completamente diferente, uno que es mucho más radical islamista".

"Habrá un nuevo orden en el Medio Oriente. Se hará más extremo, militante y radical hacia Israel", dijo este lunes Ben-Eliezer en declaraciones a un canal de televisión israelí.

El influyente político aseguró haber llegado a la conclusión de que "no tomamos ventaja del potencial para acuerdos cuando el Medio Oriente era más moderado".

Sin embargo, el ex ministro de Defensa, dijo que "no hay que entrar en pánico" porque considera que el acuerdo de paz con Egipto se mantendrá, independientemente de quien asuma el poder, "salvo en el caso de extremistas islámicos como los Hermanos Musulmanes".

Sin poder de decisión

No digo que todo lo que hizo (el presidente Mubarak) ha sido lo correcto, pero hizo una cosa por la cual todos nosotros le estamos agradecidos: mantuvo la paz en el Medio Oriente

Simon Peres, presidente de Israel

Por lo pronto, la crisis egipcia puede profundizar el estancamiento del proceso de paz entre palestinos e israelíes, como reconoció el ex primer ministro británico Tony Blair, enviado especial para la región.

Ese efecto se analizará, sin duda, la próxima semana, cuando se reúna el llamado Cuarteto de Naciones (EE.UU., Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas) que promueven el diálogo entre ambas partes.

"Un Egipto debilitado, preocupado con asuntos internos, augura malos tiempos para el sector pragmático que apoya el proceso político y alentaría al sector radical que promueve la destrucción de Israel", escribió Shmuel Even, en el sitio web del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv.

Sin embargo, Even reconoce "sabiduría" en la parquedad oficial israelí frente al caso egipcio, señalando que "en la crisis actual, Israel no tiene la capacidad ni la razón para intervenir, y los altos funcionarios israelíes harían bien en demostrar control".

Favores históricos

Cuando en 1979 Israel y Egipto firmaron la paz, otros poderes regionales cesaron en su hostilidad -aunque sólo Jordania siguió el ejemplo y pactó la paz con su antiguo enemigo- dándole al estado judío el oxígeno que no había tenido desde que se fundó en 1948.

DEBILIDAD ECONÓMICA

Pese a la vecindad geográfica, Israel y Egipto no son grandes socios económicos. En total ambos países intercambiaron US$502 millones en 2010, de acuerdo con cifras del gobierno israelí.

Israel importa el 40% del gas natural de Egipto mediante un ducto submarino operado por una empresa binacional, que tiene contrato hasta 2020.

Desde entonces Egipto se convirtió en el abanderado de la moderación en la política regional, promoviendo, y en más de una ocasión acogiendo, las conversaciones entre palestinos e israelíes.

Cuando en 1981 el presidente egipcio Anwar El Sadat fue asesinado por militares radicales contrarios al proceso de paz, su segundo, Mubarak, disipó rápidamente las dudas sobre el futuro de los acuerdos al asumir el poder.

De acuerdo con datos publicados este lunes por el diario The New York Times, Israel redujo su presupuesto de defensa del 23% de 1979 al actual 9% del producto interno bruto, en buena medida por la confianza de que las Fuerzas Armadas egipcias ya no eran una amenaza.

Sin pronunciarse sobre el fondo de la crisis del vecino país, el presidente israelí, Simon Peres, reconoció que "siempre hemos tenido y todavía tenemos un gran respeto" por Mubarak

"No digo que todo lo que hizo ha sido lo correcto, pero hizo una cosa por la cual todos nosotros le estamos agradecidos: mantuvo la paz en el Medio Oriente".

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