EE.UU: el déficit como arma electoral

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La propuesta que lanzó este miércoles el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para recortar el déficit fiscal en US$4 billones bien puede ser una estrategia a doce años, pero parece buscar efectos más inmediatos en las elecciones presidenciales del 2012.

Con el recuerdo fresco del pulso entre republicanos y demócratas por la aprobación del presupuesto que la semana pasada casi forzó al cierre del gobierno federal, Obama tomó la iniciativa sobre cómo balancear las cuentas fiscales, considerado el mayor riesgo para la estabilidad económica del país.

El tema del gasto público promete ser el centro del debate hasta las presidenciales del próximo año, en las que Obama busca extender su permanencia en la Casa Blanca.

Pero aunque la necesidad de controlar las cuentas públicas es algo universalmente compartido, el cómo hacerlo es lo que divide a la clase política en Washington y el mandatario avivó la polémica con un plan para reducir gastos pero subiendo impuestos a los que más ganan, algo que la oposición republicana considera “no negociable”.

“Nunca bajo mi mando”

“Tenemos que vivir dentro de nuestras posibilidades, reducir el déficit y regresar a un camino que nos permita ir pagando nuestra deuda”, dijo Obama en un discurso en la Universidad George Washington de la capital estadounidense.

El discurso de Obama tocó puntos calientes en la opinión pública: como la necesidad de reducir gastos en defensa y el “desperdicio” en la administración pública. Y tuvo un atisbo de realismo al reconocer que hay que hacer modificaciones en el sistema de prestación de salud.

Sin embargo, el mandatario rechaza un plan de los republicanos aún más agresivo que cortaría US$5 billones en el mismo período, fundamentalmente aumentando primas de salud a los ancianos y simultáneamente recortando impuestos a las clases altas.

“¿Ellos quieren darle a gente como yo US$200.000 pidiéndole a 33 retirados que paguen US$6.000 más en costos médicos? Eso no es correcto y eso no va a pasar mientras sea presidente”, afirmó Obama.

Riesgos políticos

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Obama "se atreve" a recortar en salud, pero quiere aumentar impuestos a los más ricos.

El discurso tuvo una importante motivación electoral y por eso el presidente trazó una estrategia a grandes rasgos que parece colocarlo en el centro del espectro político, desde donde podría atraer una mayor cantidad de potenciales votantes.

“No hay mucho de nuevo allí. Lo único novedoso que veo es un sistema de protección de la deuda para cortar los gastos y aumentar impuestos automáticamente. Pero eso obviamente no va a gustar a los republicanos”, aseguró Chris Edwards, director de Estudios de Políticas Impositivas del Instituto CATO de Washington.

El diseño presentado por Obama conlleva riesgos porque reconoce que la única forma de controlar los gastos fijos del gobierno central es modificando los programas de salud, aunque a diferencia de los republicanos, en paralelo con aumentos de impuestos.

De esa manera Obama se aleja de la base más liberal que conforma su espectro electoral, aunque no necesariamente complace más a los conservadores en ese pulso de visión sobre los alcances del gobierno en EE.UU.

“Este debate es político. Es una elección de 'valores' y no sobre principios económicos” aseguró a BBC Mundo Adam Hirsh, economista del Centro para el Progreso Estadounidense, un centro de estudios políticos de Washington.

“Creo que tanto republicanos como demócratas están tratando de que se impongan los valores de su partido porque tratamos de definir en qué vamos a invertir como sociedad”

Ventaja del Tea Party

Image caption El Tea Party ha reanimado a los republicanos y "derechizado" su agenda.

Por ahora en la batalla los conservadores parecen tener la ventaja, considerando que apenas la semana pasada los republicanos lograron que el partido de gobierno aumentara el monto que estaba dispuesto a recortar del presupuesto de 2011.

Los republicanos deben complacer al llamado Tea Party, el ala más conservadora de su partido, que al mismo tiempo que se convirtió en su mayor propulsor tras la derrota frente a Obama en 2008, ha “derechizado” la agenda opositora.

“Los republicanos han dominado el discurso por los últimos dos meses. Ahora Obama tiene un plan que es suficientemente creíble para empezar a hablar de las dos visiones diferentes”, considera Norman Ornstein del Instituto de Empresa, un centro de estudios en Washington que promueve los valores del libre mercado.

Por lo pronto esas ideas genéricas que ha lanzado el presidente quedarán para ser definidas a partir del próximo mes por un grupo bipartidista que encabezará el vicepresidente Joe Biden.

Aunque si se toma en cuenta que aún antes del mensaje presidencial los republicanos dijeron que el posible aumento de impuestos era un "mal punto de inicio", es previsible que se llegue a la campaña electoral sin una posición común.

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