Los niños indocumentados, en batalla judicial solitaria

Última actualización: Viernes, 15 de abril de 2011
Migrantes centroamericanos cruzan la frontera entre México y EE.UU.

Según cifras de la ORR, 8.212 menores migrantes fueron acomodados en los centros de albergue.

José, guatemalteco y huérfano, decidió viajar a Estados Unidos cansado de soportar los rigores de la calle en su país.

Marisa, con apenas 5 años, se dejó llevar por una hermana en busca de su madre, aún cuando no sabían dónde buscarla.

A Raúl la "migra" le daba menos miedo que las pandillas de su San Salvador natal que intentaban reclutarlo, así que también se arriesgó.

Sus nombres son falsos; sus historias, verdaderas. Ilustran la realidad de los llamados "menores indocumentados no acompañados": niños y adolescentes que cada año intentan quebrar la seguridad de la frontera estadounidense y no lo logran.

Viajan sin permiso para reunirse con sus familias, escapar de situaciones de abuso o buscar empleo; o bien son víctimas de tráfico humano o redes de prostitución.

Según las últimas estadísticas que entregó a BBC Mundo la Oficina de Reubicación de Refugiados de Estados Unidos (ORR, por sus siglas en inglés), 8.212 menores fueron acomodados en los centros de albergue que maneja el organismo, un número que ha "aumentado consistentemente".

Creada en 2003, esta dependencia se ocupa de recibir a los chicos una vez que son interceptados por los agentes fronterizos, en el marco de un programa en el que el gobierno invierte unos US$95 millones al año.

Solos

Cuando el viaje se trunca, los menores por lo general son enviados a refugios en los que cuentan con facilidades especiales, como educación o recreación.

¿QUIÉNES SON?

  • Los llamados "menores extranjeros ilegales no acompañados" tienen menos de 18 años y entran en esta categoría una vez que logran cruzar y son atrapados, en territorio estadounidense, por las autoridades.
  • Otros, en cambio, no entran en la estadística porque nunca llegan a traspasar la frontera. "El guardia fronterizo tiene obligación de preguntarles si sienten temor de volver a sus países y, si responden afirmativamente, tienen derecho a acceder al programa de Menores y al proceso judicial", explica Susan Shah, de la organización Vera.

Pero aquellos que son considerados peligrosos para sí mismos o para la sociedad –un 7%, según datos oficiales- son alojados en centros de detención similares a una prisión juvenil.

Otros, con más suerte, logran ser asignados a un familiar o mentor residente en Estados Unidos.

"Son liberados si se encuentra un encargado apropiado, lo cual es largo y difícil, y así pueden luchar su causa migratoria desde un hogar común", dice a BBC Mundo la abogada Michelle Abarca, que trabaja el tema desde la organización no gubernamental Florida Immigrant Advocacy Center (FIAC).

Pero incluso los que son liberados por el sistema de custodia federal no tienen el futuro resuelto: deberán, unos y otros, enfrentarse al implacable sistema judicial estadounidense.

Sin abogados

La ley estadounidense específicamente restringe la posibilidad de que los menores indocumentados puedan tener representación legal: no provee defensores públicos ni destina fondos para pagar abogados privados.

Muchos niños quedan así sentados en soledad frente a un tribunal, lo que despierta duras críticas de las organizaciones que trabajan en el terreno. Según estiman, casi la mitad de ellos no logran representación legal.

CIFRAS

  • Según informes del Instituto Vera, 85% de los detenidos son guatemaltecos, salvadoreños, hondureños y nicaragüenses.
  • Los mexicanos siguen en la lista, aunque la mayoría de los que intentan el cruce son enviados de regreso desde la misma frontera y no ingresan al sistema de custodia federal.
  • De los que pasan por el proceso judicial, varias organizaciones estiman que un 40% consigue quedarse en Estados Unidos y 60% es deportado.

Para paliar la situación, el gobierno trabaja en conjunto con entidades como el Instituto Vera, que presta servicios legales mediante una red de 17 organizaciones asociadas.

Con Vera se inició un proyecto piloto que asistió a 14.000 menores en 3 años, el 89% de ellos de origen hispano. Pero el financiamiento para la institución se destina a proveer información, dar a conocer los derechos a los involucrados y prepararlos para la corte.

"El gran problema es que los fondos que recibimos no nos permiten destinarlos a pagar por abogados. Si no se consiguen una defensa pro bono (gratuita), están solos", reconoce ante BBC Mundo Susan Shah, directora del programa de Vera.

En tanto, otras organizaciones como KIND -financiada desde 2008 por Microsoft Corporation y la actriz Angelina Jolie- se ocupan de contactar abogados de grandes estudios que se ofrecen como voluntarios para la causa.

"Nosotros los entrenamos y logramos que los menores tengan representantes que serían realmente impagables", señala a BBC Mundo Wendy Young, directora ejecutiva de la fundación, que ha atendido a 2.700 de ellos, de entre 2 y 18 años.

No apto para menores

La instancia legal, incluso con abogado, tiene sus pormenores: no existen, dicen los expertos, previsiones para convertir el tribunal en un espacio que resulte menos hostil para los menores.

"El sistema migratorio fue originalmente diseñado para adultos y está pensado como un 'talle único' que le va a todos", opina Young.

Algunas cosas han logrado, sin embargo, como hacer que los jueces no utilicen su intimidatoria túnica negra o que se destine un día exclusivo para tratar casos infantiles y evitar así que los acusados se expongan al contacto con otros reos uniformados y esposados.

En cambio, todavía queda por saldar una consecuencia de la crisis económica que pone en riesgo la representación gratuita para los menores.

"Para estos temas tenemos que conseguir otras fuentes de financiamiento por fuera del gobierno, y con la recesión se ha hecho más difícil, ha mermado mucho el dinero", revela la abogada Abarca. "Lo que está es grave: es la defensa de miles de niños que no tienen nada, ni aquí ni en sus países".

El proceso judicial está teñido, así, por la sombra de la deportación. Las estadísticas señalan que los jueces otorgan el visto bueno a 40% de los niños y adolescentes que conseguirán un visado salvador. El resto, deberá abandonar el país y el sueño llevado por la fuerza de regreso a casa.

Contexto

Destacamos

Lo más compartido

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.