La carrera de obstáculos de los estudiantes latinos

Pasaporte
Image caption Cambios en las regulaciones migratorias pueden disminuir un número ya bajo de estudiantes latinoamericanos que buscan ir al Reino Unido.

Si internet le abre los límites de la imaginación de los estudiantes, las políticas migratorias parecen cerrarlos.

Tal es el caso del Reino Unido, que con sus prestigiosas universidades, atrae a miles de aspirantes de todo el mundo. En América Latina, es el destino más popular después de Estados Unidos, según el más reciente informe de la UNESCO.

La tendencia mundial de jóvenes que estudian fuera de su país está creciendo a pasos agigantados. Según cifras del organismo de Naciones Unidas, ha aumentado 75% desde 2000. Pero menos del 10% de los 2,7 millones de estudiantes que siguen cursos fuera de su país son latinos.

Un número que se podría reducir aún más debido al cambio a las regulaciones migratorias y tarifas de instrucción impuestas, con la excusa de la crisis económica, por gobiernos como el británico.

¿Cuán difícil es es estudiar en el extranjero? A través de cuatro personajes imaginarios, BBC Mundo se pone en el lugar de los jóvenes latinoamericanos que quieren estudiar fuera de la región.

Manuel: de México a Estados Unidos

Image caption Es mucho el camino a recorrer para poder tener, por fin, el sello de entrada a Estados Unidos.

Después de cuatro años de licenciatura en Ciudad de México, Manuel se imagina sentado al pie de una palmera, con un libro en mano y, de fondo, el atardecer rosado de California. Está listo para hacer su maestría al otro lado del río Bravo. Pero muchos aspirantes no entienden qué tan largo y arduo es el camino burocrático que le espera.

"Al proceso de admisión, para realmente hacerlo bien, hay que dedicarle de un año a un año y medio", le dijo a BBC Mundo Megan Lewis, coordinadora de asesoría del centro EducationUSA en la Ciudad de México, una institución que ayuda a estudiantes en sus solicitudes a universidades.

Hay que elegir la universidad, buscar financiamiento, pedir cartas de recomendación, escribir un ensayo de presentación, pasar dos o más exámenes de admisión, solicitar una visa... y la lista continúa. Después viene el dolor de bolsillo, especialmente si el joven aspira a estudiar en una universidad privada.

Hacer una maestría en EE.UU. puede costar hasta US$25.000 al año, casi el doble de lo que gana un mexicano promedio anualmente.

Para tener una idea del tiempo que tarda este proceso, el camino imaginario de Manuel empieza en mayo de 2011 y termina en septiembre del 2013.

Según EducationUSA, un tercio de los estudiantes de maestría se financian con algún tipo de ayuda de la universidad a la que aspiran. Otra opción, que fue por la que optó Manuel, es la beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) del gobierno mexicano.

Manuel tiene suerte y el CONACYT le otorga una beca completa que, pese a ser una contribución importante, alcanza lo justo para costearse el día a día. A esto se añade que la visa de estudiante no le permitirá trabajar hasta que lleve un año de estudio, a menos que sea dentro del campus universitario.

El siguiente paso para Manuel será tomar los exámenes de conocimiento general para estudiantes de maestría (GRE por sus siglas en inglés), para los que EducationUSA recomienda que estudie tres meses o más.

Mientras tanto, Manuel pide cartas de recomendación a sus profesores de licenciatura. Muchos jóvenes se esfuerzan en mandar una solicitud impecable sólo para enterarse que la universidad no los pudo considerar porque alguna de sus referencias no mandó la carta de recomendación o mandó una inadecuada, dice Lewis.

Algunos profesores mexicanos tienden a entregar simples constancias de que los alumnos cursaron la materia, mientras que en Estados Unidos, buscan que las referencias describan las características personales de liderazgo y motivación de los estudiantes. Otro inconveniente es que las instrucciones están en inglés y muchos profesores no las entienden y a veces no entregan las recomendaciones a tiempo.

En marzo del año siguiente, Manuel es aceptado por la universidad de Stanford. Pero aún no termina la historia. Ahora tiene que tramitar la visa. A las cinco de la mañana, la fila para entrar a la embajada se extiende dos cuadras y Manuel no sólo está desvelado sino que ya no aguanta más. Por el momento lo único que le falta es una estampa en el pasaporte y un pasaje de avión. Sus clases empiezan en Septiembre.

Laura: de Uruguay al Reino Unido

Image caption El Reino Unido es el segundo país favorito para los estudiantes latinoamericanos que quieren estudiar fuera de su región.

A Laura, una uruguaya licenciada en bioquímica, le gustaría especializarse con un doctorado en células madres. En el país, la investigación científica no está muy difundida y las posibilidades de estudiar esos temas son limitadas, entonces, deberá viajar.

Primero considera la región. Brasil y Argentina son buenas opciones porque son dos países grandes, limítrofes, con una variedad mucho más amplia de opciones. Además, tiene derecho al libre tránsito gracias al Mercosur, lo que le facilitaría los trámites. Eso, sumado a que ir a un país de la región abarataría los costos de viaje, y le permitiría volver a ver a su familia durante las vacaciones.

El idioma tampoco sería un obstáculo.

Sin embargo, luego de comparar entre varias opciones, Laura considera que el mejor doctorado (PhD) para ella, está en la Universidad de Manchester, donde estudios de este tipo no escasean y la calidad de la investigación científica es muy alta.

Su decisión de realizar estudios en el Reino Unido no es muy común entre los estudiantes latinoamericanos, debido a que muchos no cuentan con apoyo por parte de sus gobiernos.

"El financiamiento de los gobiernos (latinoamericanos) para apoyar a los estudiantes que estudian en el Reino Unido es mucho más limitado que en otras regiones", le dijo a BBC Mundo Juan Carlos Hernandez, Director de Proyectos y Colaboración del British Council de México.

Más allá del financiamiento, el aspirante debe ser un alumno estelar y haber acumulado bastante experiencia laboral para que lo consideren, según lo explicó Jessica Bowler, encargada de reclutamiento y admisión de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Manchester.

Un obstáculo adicional es el criterio de selección. Luis Pedro García, quien en septiembre se dirigirá a Bristol a hacer su doctorado en matemáticas, nos comenta que "eligen a los que más les gustan dentro de los postulantes. No hay requisitos estrictos, depende de los contrincantes".

También, necesitará probar un nivel avanzado de inglés. En la Universidad de Manchester se exige uno de los exámenes más costosos y difíciles: el IELTS o el TOEFL.

Además, deberá mostrar que tiene los medios económicos para pagar la tarifa de la universidad, que es de US$36.900 cada año de curso: esto incluye matrícula, enseñanza, la supervisión, los exámenes y la graduación.

"En Inglaterra las ofertas de las universidades son condicionadas a que uno pueda demostrar que puede pagar los gastos correspondientes (en mi caso me dieron una beca de la universidad, por lo que este requisito estaba cumplido)", dijo García.

Como Laura no tiene los medios para pagar sus estudios, tiene dos opciones: conseguir una beca en la universidad, o pedirle apoyo a una institución privada.

Conseguido el patrocinio económico para el curso y obtenida la carta de aceptación de la universidad (generalmente se recibe un mes después del cierre de solicitudes), Laura festeja al son de una cumbia, su música favorita. Pero un amargo pensamiento le arruina la fiesta: todavía tiene que tramitar la visa, otro camino burocrático a seguir. Lo bueno es que ahora cuenta con la ayuda de la universidad.

Para la visa de postgrado se deben contemplar una serie de puntos: las instituciones donde estudió, calificaciones y diplomas, cartas de referencia, nivel de inglés y fondos económicos, además habrá que pagar una tarifa y demostrar que tiene dinero suficiente para sustentarse.

El visado se expedirá por un período máximo de dos años. Entonces, cuando todo esto esté resuelto, la cosa no se acaba. En un tiempo Laura tendrá que ponerse en campaña otra vez para quedarse en Inglaterra por su último año de postgrado.

Juan Pablo: de Chile a China

Image caption Para ir de compras en Nanjing, China, viene bien hablar el idioma. Y son cada vez más las personas que buscan aprenderlo.

Juan Pablo, de Chile, es un hombre de negocios que busca estar un paso por delante de los demás. Quiere estar en el futuro, y todos dicen que el futuro está en China.

Se graduó hace sólo un año, pero después de hacer algunas pasantías en varias empresas, se fue dando cuenta que hace falta aprender chino para poder comerciar con el "dragón durmiente" y que le lluevan ofertas de trabajo.

No es el único que lo piensa. Claudia León Valdes de Education First, un instituto internacional de idiomas, le dijo a BBC Mundo que el inglés sigue siendo el paladín de las segundas lenguas, pero que el número de chilenos que quieren aprender mandarín en su instituto ha aumentado cerca de un 10% en los últimos tres años.

Para aprender en la sede de Education First en China, Juan Pablo tendrá que desembolsar por el curso unos US$6.000 si quiere estudiar el máximo de 11 semanas. De esa forma, puede esquivar la burocracia y subirse al avión rumbo a Pekín en unos dos meses.

Si quiere que le salga más barato, y quizá quedarse por más tiempo, puede competir por una beca del gobierno chino para estudiar allí por un año, cursos, vivienda, comida y transporte pagados.

De lo único que se tiene que encargar él es del pasaje de avión y la cuota para los trámites de la visa.

Juan Pablo elige la opción dos: mandarle la cuenta al gobierno chino.

El proceso para solicitar beca es más complicado (tarda aproximadamente un año y medio, o más) que si se financia los estudios uno mismo, pero no tiene nada que ver con la experiencia de los jóvenes imaginarios que hemos retratado hasta ahora.

Jacqueline Olivos, del Centro Cultural Chino en Santiago, explica que para conseguir una beca, los jóvenes deben primero aprobar el examen Hanyu Shuiping Kaoshi (HSK) o el Examen de Chino para Negocios (BCT por sus siglas en inglés).

Para esto deberán antes tomar clases de mandarín en Chile.

El estudiante tiene la posibilidad de presentar de dos a seis exámenes, pero puede solicitar la beca si aprueba los dos primeros. La cantidad de becas que se ofrecen por año varían mucho: pueden ser 20 o 100 y la duración puede ser de unas pocas semanas hasta un año.

Juan Pablo tendrá que esperar seis meses para que el gobierno chino anuncie quienes ganaron la beca, y necesita otros dos meses para tramitar la visa.

Los requerimientos que debe presentar a la embajada china son bastante comunes: pasaporte vigente, foto, carta de aceptación de la universidad o institución donde estudiará y la reserva de vuelo. También deberá presentar un examen médico.

Mientras que Juan Pablo hizo trámites por un año y medio. Una opción más informal es la que tomó Jimmy Marcus de México. Nos contó que tramitó una visa de turista por tres meses y, mientras viajaba por China, encontró una escuela pequeña que le cobraba US$5 por dos horas de clase en el corazón de Pekín.

"Llegué a la escuela Frontiers que está ubicada en Dongzhimen. Me inscribí al curso, que consistía de cuatro alumnos en total y el maestro", le comentó a BBC Mundo. "Las clases eran de lunes a viernes, duraban dos horas y se conducían en mandarín. A la semana yo ya estaba tratando de comunicarme con los locales en las tiendas y mercados".

BBC Mundo averiguó que, actualmente, el precio de las clases de Frontiers, por un curso que abarca 114 horas, ronda por los US$1.000.

Inés: de Colombia a Australia

Image caption Australia atrae a los estudiantes extranjeros por ser un país exótico. Inés quiere conocer a los canguros.

Inés es una joven colombiana de 17 años que está terminando sus estudios secundarios, y definitivamente ama la filosofía.

Ella quiere seguir estudiando pero también quiere viajar, conocer otros mundos y poner a prueba su nivel de inglés. Entonces se da cuenta que la mejor forma de unir estudio con viaje es ir a estudiar a otro país. Finalmente, define que Australia será su destino. Le atrae lo exótico y además escuchó la noticia de que el 4 abril de este año se redujeron los requerimientos para visas de estudiantes a 38 países que quieran seguir sus carreras en ese país.

Estos cambios incluyen a algunos países de América Latina y para la felicidad de Inés, Colombia esta en la lista.

Luego de estudiar detenidamente las opciones de las diferentes universidades, Inés cree que Macquarie University ofrece el programa más adecuado a sus intereses.

María Fernanda Rodríguez, Asesora Estudiantil de Latino Australia Education de Colombia, le relata a BBC Mundo los pasos a seguir para poder estudiar en ese país.

Para saber si está o no en condiciones de viajar a Australia, Inés deberá contemplar tres elementos: capacidad económica, exigencias de la universidad y visa.

Solicitar un lugar en la Macquarie University, es similar a las demás, va a necesitar documentos oficiales, llenar un formulario y traducir todo oficialmente al inglés, así como demostrar por medio de documentos sus habilidades en el idioma.

Tras enviar todos los papeles, Inés deberá esperar dos meses la respuesta de la universidad.

Dos meses después: Macquarie University le envía una carta aceptando su solicitud, ahora Inés debe empezar pagar los costos de la universidad y comenzar su trámite de la visa.

Primero, requiere algunos exámenes médicos que debe enviar a la embajada. También debe ponerse la vacuna contra la fiebre amarilla, pero eso lo puede obtener gratis en el Ministerio de Salud Pública.

En segundo término, deberá presentar un Currículum Vitae completo con estudios cursados y experiencia laboral. Deberá presentar la confirmación de la Universidad y la solicitud completa de la visa y pagar la tarifa.

Pero esto no es suficiente, Inés tiene que demostrar su capacidad para pagar sus costos de vida y costos de la universidad, ya sea por sus propios medios o de familiares, como los tres últimos estados de cuenta o cualquier otro documento oficial.

La visa se demora un mes pues la solicitud se envía a la embajada de Australia en Chile. María Fernanda Rodríguez agrega que “la visa de Australia es relativamente fácil a comparación de otros países. Debes tener en cuenta que para Australia existen niveles de visa dependiendo el país, nosotros los colombianos somos Nivel de visa 2 para Inglés, pregrados y postgrados y, para cursos técnicos, nivel 3. Entre mayor sea el nivel de la visa mas requisitos exigen”.

Ahora no debe olvidar los costos de vida de tres años de estadía pero lo positivo es que en Australia, con un simple trámite, Inés podrá conseguir un trabajo de medio horario que le permita pagar una renta, comida y materiales de estudio, y quizás también alguna salida de fin de semana.

Rodríguez cuenta que su empresa, que ayuda a los estudiantes a hacer todos sus tramites para viajar, envía un promedio de 200 a 300 estudiantes por año solamente desde Bogotá. Ella considera que ese es un buen número.