Egipto quiere un Estado palestino

Canciller de Egipto Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El canciller pidió que se negocie con el gobierno de unidad palestino anunciado por Fatah y Hamas.

El gobierno de Egipto acaba de dar un vuelco a su histórica posición respecto al conflicto de Medio Oriente al pedir a EE.UU. que reconozca un Estado palestino independiente.

La petición llegó por boca del ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Nabil al Arabi, encargado de solicitar a Washington el reconocimiento del Estado palestino.

Al Arabi dijo que los estadounidenses deberían hacerlo teniendo en cuenta el reciente acuerdo entre las dos principales facciones palestinas, Fatah y Hamas.

Además, el canciller pidió Washington que influya en Israel para que acepte negociar con el gobierno de unidad palestino anunciado por Fatah y Hamas.

Tanto Israel como EE.UU. han sido tajantes en negar tener ningún vínculo con los islamistas de Hamas y hasta ahora se han opuesto a la campaña palestina para que sea reconocida la constitución unilateral de un Estado.

Cambio de rumbo

Esa postura venía siendo seguida históricamente por el gobierno de Hosni Mubarak, derrocado por una revuelta popular.

Pero el nuevo gobierno no ha tardado en marcar distancias con la era Mubarak y optar por un cambio de rumbo en la política exterior con un un distanciamiento de la postura israelí y estadounidense.

Arabi dijo que ahora El Cairo apoya por completo los planes palestinos y pidió a EE.UU. que se sume a esa posición.

El ministro agregó que EE.UU. deberían valorar la reconciliación de las dos principales facciones palestinas.

Ayuda financiera

Este cambio político resulta popular entre la población egipcia, pero no está exento de riesgos.

Sin duda, no será bien visto por el Congreso de EE.UU., donde cada año debe aprobarse un sustancial paquete de ayuda económica.

Egipto además está buscando apoyo financiero adicional de Occidente y de los países del golfo Pérsico, para cubrir el enorme agujero económico que dejó el tiempo de paralización en que cayó cuando se registraron los levantamientos que terminaron con Mubarak.

Es por eso, que El Cairo debe siempre poner en la balanza la política exterior más popular con sus necesidades reales e inmediatas.

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