La FIFA es como una matrioska rusa

Última actualización: Jueves, 12 de mayo de 2011

Las denuncias de Lord David Triesman, ex titular del proyecto inglés para el mundial de fútbol de 2018, revuelven nuevamente el caldero del escándalo por la supuesta corrupción en el seno de la FIFA.

David Triesman y Sepp Blatter

Triesman (izq.) agitó las aguas de la FIFA, presidida por Sepp Blatter (der.)

El ex dirigente, en declaraciones ante un comité del Parlamento británico, acusó a cuatro integrantes del Comité Ejecutivo de la FIFA, entre ellos el paraguayo Nicolás Leoz y el brasileño Ricardo Teixeira, de solicitar sobornos en diversas formas (ver recuadro).

Los sancionados

Amos Adamu. Representante de Nigeria en el Comité Ejecutivo de la FIFA. Suspendido por tres años y multado por solicitar sobornos. Apela la decisión ante la Corte de Arbitraje del Deporte.

Reynald Temarii. Representante de Oceanía en el Comité Ejecutivo. Suspendido por un año por solicitar “donaciones" para proyectos para su confederación.

Estas acusaciones no son novedosas ni serán las últimas, ya que la organización de la FIFA, con su opacidad y secretismo, invita a las maniobras inescrupulosas, o que se pueden interpretar como tales.

Los incorruptibles

Lord Triesman también calificó a algunos miembros de la FIFA como incorruptibles. Ellos son Junji Ogura (Japón), Chung Mong-Joon (Corea), Michel Platini (Francia) y Senes Erzikm (Turquía).

La inquietud también se justifica por la proximidad de la asamblea general del 1º de junio, durante la cual se elegirá nuevo presidente.

Los acusados

Jack Warner. Titular de la Concacaf y uno de los vicepresidentes de la FIFA. Acusado de solicitar dinero para un centro de educación en Trinidad y también para comprar derechos de televisión para Haití.

Nicolás Leoz.
Presidente de la Conmebol. Acusado de solicitar un título nobiliario británico a cambio de votar por Inglaterra.

Woraki Makudi.
Representante de Tailandia en el Comité Ejecutivo. Acusado de solicitar derechos de TV de un amistoso.

Jacques Anouma. Representante de Costa de Marfil en el Comité Ejecutivo. Acusado de recibir dinero a cambio de su voto por Qatar.

Issa Hayatou. Presidente de la Confederación Africana. Acusado de recibir dinero de ISL.

Joseph Blatter aspira a ser reelegido por un nuevo periodo de cuatro años. Su único adversario será el qatarí Mohamad bin Hamman.

El hecho de que el Comité Ejecutivo de la FIFA realice en secreto las votaciones por las sedes de los mundiales, por ejemplo, ha sido señalado como el principal factor del clima de desconfianza y recelo.

Las sospechas alcanzaron un punto culminante tras la votación para las sedes de los mundiales de 2018 y 2022, que se realizaron en forma conjunta el 2 de diciembre de 2010.

La sede de 2018 correspondió a Rusia, uno de los favoritos, pero la de 2022 favoreció a Qatar, un pequeño país sin tradición futbolística, que refrigerará los estadios para posibilitar el desempeño deportivo.

Esta votación de dos sedes sucesivas el mismo día, propuesta por el secretario general Jérome Valcke, fue criticada desde el principio, como una virtual invitación a los delegados a "negociar" un voto político para la primera sede y un voto alternativo para la segunda.

Así, por ejemplo, votantes como Léoz, Teixeira y el argentino Julio Grondona podrían votar por la candidatura España-Portugal, a la que se habían comprometido públicamente, y luego por la de Qatar.

Otro factor que contribuye a la desconfianza que reina actualmente sobre la integridad de la FIFA es su composición de matrioska, esas muñecas rusas que en su interior contienen a otra, y ésta a otra más.

Así como la FIFA es patriarcal, con un funcionamiento opaco, las confederaciones regionales y las asociaciones nacionales comparten esas características, enlazando mutuamente intereses y objetivos.

Julio Grondona, por ejemplo, el primer vicepresidente de la FIFA y presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, controla la AFA con puño de hierro desde 1979.

Teixeira hace su voluntad en la Confederación Brasileña desde 1989, posición que debe al hecho de haber sido yerno de Joao Havelange, por entonces presidente de… la FIFA.

Nicolás Leoz es presidente de la Conmebol desde 1986.

Nicolas Leoz

Leoz preside la Conmebol desde 1986.

Y Jack Warner preside la Concacaf desde 1990.

Estos cargos son virtualmente vitalicios. Y los presidentes vitalicios tienden a hacer su voluntad y a disponer las cosas como les gustan.

En otras regiones es lo mismo.

Así que tenemos dirigentes que controlan sus asociaciones nacionales y apoyan a la autoridad de la confederación regional y también al presidente de la FIFA, que a su vez sabe ser agradecido y cumple con sus promesas electorales…

Blatter no hizo ningún secreto (o al menos no se ha esforzado mucho en este sentido) de que la imposición de Sudáfrica como candidata preferencial para el mundial de 2010 era el pago de una deuda política. Y lo mismo cabría suponerse de su decidido apoyo a la candidatura de Brasil como sede para 2014.

Y toda esta organización, a nivel nacional y también internacional, es endógena.

La FIFA no tolera el escrutinio exterior y tampoco un desafío democrático desde el exterior del sistema.

El único rival de Blatter en la elección del 1º de junio será el qatarí Bin Hamman, cuyo gran poder de persuasión quedó de manifiesto al atraer el apoyo mayoritario para hacer un mundial en su país, pequeño pero muy rico.

No será lo mismo en esta ocasión, ya que el viento político sopla a favor de Blatter, quien tiene los nudos bien atados.

Hace unos días se supo que la UEFA, por recomendación de su presidente Platini, dará sus quince votos a Blatter, a quien Platini quiere reemplazar en 2015.

Para ser candidato es necesario contar con el auspicio oficial de una asociación nacional.

"Lo primero que haré es un WikiLeaks en la FIFA, haciendo público todos los documentos internos, para determinar cuán limpia o sucia es la organización"

Grant Wahl, Sports Illustrated

El conocido periodista estadounidense Grant Wahl, de Sports Illustrated, exploró durante varios meses la posibilidad de presentar su candidatura a la presidencia de la FIFA, pero debió desistir.

Muchos dirigentes le expresaron su simpatía, pero ninguno le aseguró el apoyo concreto que necesitaba. El apoyo debía ser público, y por eso fatal para las carreras políticas de los dirigentes.

Sobre la presunta corrupción en la FIFA, Wahl tenía una idea muy interesante, que seguramente habrá espantado a los dirigentes:

"Lo primero que haré es un WikiLeaks en la FIFA, haciendo público todos los documentos internos, para determinar cuán limpia o sucia es la organización", era su promesa habitual.

Lo curioso es que todos sus interlocutores admitían en privado que esa idea era excelente, pero en público no se pronunciaban.

La matrioska del fútbol, como las muñecas rusas, es hermética, impenetrable. Sólo los dueños pueden escudriñar sus secretos.

Contexto

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