Obama en Puerto Rico: ¿y ahora qué sigue?

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Puerto Rico se vistió de gala este martes para recibir la histórica visita de Barack Obama y celebró el rotundo apoyo que el mandatario otorgó al debate sobre el estatus político de la isla.

Pero apenas el Air Force One despegó desde San Juan tras la visita de unas cuatro horas para devolver a Obama a Washington, los puertorriqueños advirtieron que el presidente les había encargado una misión difícil.

La propuesta que Obama dejó en San Juan es - en esta isla - un desafío: que ellos mismos decidan qué tipo de relación quieren tener con Estados Unidos.

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"Cuando el pueblo de Puerto Rico tome una decisión clara, mi gobierno lo va a apoyar", dijo Obama apenas llegó, durante el único discurso público de la visita.

Llegar hasta esa "decisión clara" es lo que ha estado intentando lograr Puerto Rico hace décadas.

Los puertorriqueños no han logrado ponerse de acuerdo sobre si quieren transformarse en el estado número 51, romper lazos con Estados Unidos y transformarse en una república, o si se conforman con el carácter de "Estado Libre y Asociado" que les fue conferido en 1952.

El mecanismo que permitiría sacar el debate de ese punto muerto sería -como ya se ha intentado en el pasado- un plebiscito no vinculante entre los residentes en la isla.

Éste tendría lugar en dos pasos: en el primero, se les consultaría a los puertorriqueños si quieren o no independizarse de Estados Unidos.

En una segunda parte, si se vota contra la independencia, se les preguntaría a los puertorriqueños si desean transformarse en un estado más de Estados Unidos, mantener la asociación libre u otra forma de adhesión a Estados Unidos.

Y aunque los resultados de ese plebiscito no serían vinculantes -ya que la decisión final es del Congreso de Estados Unidos- serían un mandato claro para que Puerto Rico renegocie su relación con Washington.

Impulso

El referendo podría ocurrir antes de fines de 2012.

En oportunidades anteriores en las que han sido consultados -en 1967, 1993 y 1998- los puertorriqueños votaron tanto contra la independencia o la "estadidad".

Pero muchos creen que, con el impulso de figuras poderosas de la isla -como el gobernador Luis Fortuño- la opción de la "estadidad" podría ser la favorita de esta nueva generación de puertorriqueños.

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Muchos ven tiempos de prosperidad y protagonismo si ésa es la opción elegida por los residentes en la isla.

Kenneth McClintock, secretario de Estado de Puerto Rico y virtual vicegobernador de la isla, es un acérrimo defensor de la propuesta de que este territorio sea el estado número 51.

"En el momento en el que uno se transforma en estado, cada bandera estadounidense en cada escuela del país tiene que ser arriada, y se izará una nueva con 51 estrellas", dice a BBC Mundo.

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Los puertorriqueños tendrían que ir a las urnas en 2012 para decidir si desean ser el estado número 51 de EE.UU.

McClintock usa el ejemplo de Hawai, el último territorio en transformarse en un estado de Estados Unidos, en 1959.

"Entre 1955 y comienzos de los 60, fue cuando hubo una explosión en el interés en todas las cosas hawaianas: el ukelele, la música y las camisas hawaianas y el 'hula hoops'", asegura.

"Todo lo hawaiano se hizo famoso en esa poca, porque había llegado un nuevo bebé a la familia, trayendo una enorme bonanza económica para ese estado", recuerda McClintock.

"Esperamos que pase lo mismo con Puerto Rico".

Identidad

Algunos, sin embargo, sí añoran una idea de que Puerto Rico podría quebrar su lazo con Estados Unidos y apostar a un futuro independiente.

"A mí me gustaría haber podido, como otros países de América Latina, celebrar un bicentenario de la independencia el año pasado", afirma Raúl, un periodista local, poco después del fin del discurso de Obama en el hangar de una base aérea en San Juan.

Es que la discusión sobre el estatus político está inextricablemente ligada al debate –no menos complejo- de la identidad puertorriqueña.

"Ser puertorriqueño es un estado de mente, ser parte de muchas comunidades a la vez", asegura Mayra Santos Febres, escritora puertorriqueña.

"Es ser parte de la comunidad caribeña y plurilinguística; es ser una comunidad inmigrante -ya que la mayoría de los puertorriqueños en este momento viven en Estados Unidos- y también ser parte de una comunidad iberoamericana", explica.

Sin embargo, Santos Febres admite que esa "confusión" en la identidad puertorriqueña pasa más desapercibida en el mundo actual que en el pasado.

"Eso antes se veía como un factor problemático, como una falta de definición, pero ahora que estamos entrando en un espacio cultural global, hemos entrado a ser parte en esa comunidad global".

En ese contexto, todo parece indicar que el destino de esta isla caribea está, quizás más que nunca, en sus propias manos.

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