EE.UU.: la catástrofe que no requiere de la suspensión de pagos

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Image caption Día sí, día también, Obama habla de la catástrofe que se viene si su adminsitración cae en suspensión de pagos.

Parece ya casi un mantra: el presidente Barack Obama volvió a advertir de la hipotética catástrofe que se cierne sobre la economía de su país y del mundo si republicanos y demócratas no se ponen de acuerdo en subir el techo legal de deuda y se viene la tan hablada "suspensión de pagos".

El mundo económico vive encomendado a las palabras de Winston Churchill, primer ministro británico durante la II Guerra Mundial, quien dijo: "Siempre podrás contar con que los estadounidenses hacen lo correcto, cuando ya han intentado todo lo demás".

En el mundo de las finanzas, la hipótesis de que, a partir del 2 de agosto, Estados Unidos no pueda cumplir con sus obligaciones, se ve como la madre de todos los desastres: el detonante de una nueva recesión.

En el peor escenario, se podría resumir con una cadena de hechos que desataría una muy fuerte caída del dólar, una subida de las tasas de interés y una bajada en la calificación crediticia del país.

Pero para que se dé todo esto, ¿hace falta una suspensión de pagos?

Vea también: Para entender la crisis de deuda en EE.UU.

"Doble recesión"

Los títulos del Tesoro de EE.UU. gozaban hasta ahora de la fama de ser una inversión muy segura, la más confiable del mundo.

De hecho, Washington nunca ha dejado de pagar. Los expertos en economía coinciden en que una suspensión de pagos desataría, sobre todo, una crisis de confianza mundial: pánico en los mercados.

"La suspensión de pagos podría llevar a una masiva venta de bonos del Tesoro estadounidense, porque ya no valdrían lo mismo para quienes los poseen, perderían valor", le explicó a BBC Mundo Federico Steinberg, investigador principal de economía y comercio internacional del Real Instituto Elcano, de España.

El secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, es uno de los que con más vehemencia ha expresado sus temores. Para él, la suspensión de pagos podría terminar con "una abrupta caída en un proceso de doble recesión".

Pero para esto no es ni siquiera necesario que se declare la suspensión de pagos, basta con que, por ejemplo, las agencias de calificación de riesgos cumplan con su advertencia de bajar la nota a EE.UU.

Incluso este martes la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue clara al respecto en unas declaraciones que dio ante el Consejo de Relaciones Exteriores en Nueva York.

Christine Lagarde aseguró que cualquiera de las dos cosas, un default o una degradación en la calificación de la deuda serían igual de desastrosos.

"Sería un muy, muy, muy serio evento no sólo para EE.UU. sino para la economía global en su conjunto", dijo la jefa del FMI.

"El tema necesita ser resuelto inmediatamente" agregó.

Y es que muchos bonos estadounidenses están en poder de fondos de inversión que por sus propios estatutos, no pueden tener títulos en default o que no tengan la máxima nota en las agencias de calificación, como le advirtió a BBC Mundo Peter West, investigador jefe de PAM Global Investment.

Standard & Poors afirmó este martes que hay un 50% de posibilidades de que resuelva bajar la nota de la deuda de EE.UU. "si el gobierno no presenta un plan fiscal creíble para reducir el déficit".

Por su parte, Moody's, otra de las tres grandes del sector del diagnóstico del riesgo, ya amenazó con una "perspectiva negativa".

Aunque por el momento, Moody's y Fitch dijeron que no empezarán a pensar en rebajar la nota a Washington hasta que efectivamente se consuma la suspensión de pagos.

"Esto sería un tremendo golpe en la confianza de los mercados, tan fuerte que las consecuencias son imposibles de predecir", opina West.

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