La leyenda hispana de Sleepy Hollow

Sleepy Hollow

Si el escritor estadounidense Washington Irving volviera a escribir el cuento "La leyenda de Sleepy Hollow", el personaje de Katrina Van Tassel se llamaría María Fernanda Sánchez.

Irving escribió la novela, también conocida como "La leyenda del jinete sin cabeza" en 1820 y los nombres holandeses de los personajes del cuento de terror corresponden a tumbas de la parte histórica del antiguo cementerio de su pueblo. Dos siglos más tarde, más de la mitad de la población de Sleepy Hollow es ecuatoriana.

El escritor se paseó por el histórico cementerio y encontró los nombres de los personajes de su cuento sobre una población de colonos holandeses que creen en la leyenda de un jinete sin cabeza que se pasea por el valle de noche y hace desaparecer a aquellos que encuentra a su paso.

En su mayoría los nombres de las tumbas eran de ingleses y él los adaptó al holandés para poder ambientar su cuento en el asentamiento holandés del Valle Dormido. "Adaptó todos los nombres menos el de Katrina Van Tassel", explica el guía del cementerio, William Lent, descendiente de los colonos holandeses.

"Los Van Tassel y los Lent eran familias muy importantes en Holanda y fueron muy influyentes en este pueblo dos siglos atrás", indica Lent. Ahora las cosas han cambiado. Prácticamente la totalidad de negocios que rodean el cementerio son hispanos.

"Valle Dormido" o Girón Town

Situado a media hora de Nueva York, en el valle del río Hudson, Sleepy Hollow tiene unos 10.000 habitantes. Por las avenidas principales solo se oye hablar español.

Pedro Urgiles es contable y dueño de Canario Express, uno de los negocios con más clientes de una de las avenidas principales de la localidad, Beekman Avenue.

Urgiles, que ofrece servicios informáticos y de transferencia de dinero y vende camisetas de fútbol de equipos ecuatorianos, nació en la ciudad ecuatoriana de Azogues, conocida por ser uno de los principales fabricantes de sombreros panamá.

Llegó a Sleepy Hollow treinta años atrás, con su madre y sus nueve hermanos. "Un porcentaje elevadísimo de habitantes de Sleepy Hollow son ecuatorianos y la mayoría son de Girón", indica Urgiles.

Los últimos datos del censo (2010) sitúan el porcentaje de población hispana en más de la mitad pero comentan los lugareños que probablemente en estos momentos deben rondar el 70%, en un contexto en el que la población hispana de Estados Unidos ya es del más del 16% y supera la cifra de 50 millones de habitantes.

Sleepy Hollow no siempre se llamó así, de hecho, es un nombre relativamente reciente. Hasta 1996 era Tarrytown North, pero sus habitantes decidieron cambiarle el nombre como homenaje a su ciudadano más ilustre, Washington Irving, que les dedicó uno de los relatos de ficción más importantes de la historia de la literatura de los Estados Unidos.

Otra de las razones para cambiar el nombre fue la necesidad de diferenciarse del pueblo contiguo, Tarrytown. "Si la mayoría de ecuatorianos se lo propusieran podrían volver a cambiar el nombre del pueblo", bromea Urgiles. "Podríamos traducir el nombre al español y que se llamara Valle Dormido, aunque a mí me gusta llamarlo Girón Town".

Polo de inmigración

El administrador del ayuntamiento, Anthony Giaccio, explica que Sleepy Hollow ha sido desde sus inicios un pueblo que ha atraído a muchas comunidades de inmigrantes.

"No es necesario remontarse a los colonos holandeses; muchos polacos e italianos, como mi familia, llegaron aquí para trabajar en la industria del automóvil", indica.

Image caption Irving esta enterrado a pocos metros de las tumbas con los nombres que inspiraron su cuento.

General Motors tenía una de sus fábricas en la población y contrató a muchos trabajadores polacos e italianos, y a partir de los setenta, a muchos ecuatorianos. "Y es lógico que las personas que llegan quieran estar cerca de los suyos", puntualiza Giaccio.

Jorge, también de Girón, trabaja en un taller mecánico situado cerca del histórico cementerio y a una cuadra de la estatua del jinete sin cabeza. "Es un pueblo muy tranquilo, aquí se vive bien aunque el invierno es duro", afirma. Como muchos otros jóvenes de Girón, llegó a Sleepy Hollow porque tenía amigos en el pueblo.

"No sé si me convencen los cambios que ha experimentado mi pueblo en los últimos años", comenta el guía William Lent.

Aunque de joven trabajó como electricista y en la fuerza aérea, su vida está muy ligada a la del cementerio y ha sido guía voluntario durante cuarenta años.

"Este cementerio enlaza con la historia del país, aquí están enterrados soldados que sirvieron en la guerra civil de los Estados Unidos; ahora en algunas calles de Sleepy Hollow solo se habla español", lamenta mientras mira en dirección a la tumba de Washington Irving, custodiada por dos banderas de Estados Unidos.

Para Irving, que se convirtió en el primer embajador de los Estados Unidos en Madrid que hablaba español, esto no sería ningún problema.

Según los ecuatorianos que viven en Sleepy Hollow, tampoco. "Aunque a veces bromeo y al pueblo lo llamo Girón Town lo cierto es que no cambiaría su nombre por nada del mundo", puntualiza Urgiles.

"Cuando voy a mi país todos conocen el cuento o han visto la película de Tim Burton y eso hace que me sienta muy orgulloso de vivir aquí".