Hotdogs, un simulacro y un texano dibujan las primarias republicanas

Michelle Bachmann Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Bachmann venció en el simulacro de primarias, donde el favorito Romney no participó.

Tras un fin de semana con una fiesta al más puro estilo estadounidense para una votación de primarias no vinculante en Iowa y con el anuncio de la candidatura del gobernador de Texas, Rick Perry, a la presidencia, parece inciarse una carrera a tres bandas por el liderazgo del Partido Republicano.

Michele Bachmann, congresista por Minnesota, que ganó el simulacro celebrado en Iowa se disputa los votos del ala más conservadora del partido con Perry.

Por otro lado, el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney -ausente de la votación- trabaja para encender unas bases que de momento no parecen demasiado impresionadas con su campaña.

En el examen del sábado, Bachmann no logró la victoria que probablemente esperaba. Salió vencedora, sí, pero seguida muy de cerca (por sólo 152 votos de diferencia) por Ron Paul, un congresista texano que quiere abolir la Reserva Federal y legalizar las drogas.

Con un margen más amplio de apoyos y sin la intervención de Perry, la congresista habría quedado como la indiscutible líder del ala más derechista del Partido Republicano y favorita para plantar cara a Romney. Pero no fue así.

Carnaza

El sábado, un caluroso día de agosto, los que batallaban por los votos republicanos más radicales dieron a sus partidarios carnaza, y no sólo en sentido figurado.

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Image caption La jornada acabó catapultando a Bachmann para batirse con Perry por los votos más conservadores.

En los aledaños del estadio State University de Iowa las colas se dibujaban sobre el asfalto. Los votantes esperaban su turno para recibir la comida que les iban a dar sus políticos.

Bachmann servía pinchos de salchichas empananadas, Ron Paul repartía perros calientes y el ex gobernador de Minnesota Tim Pawlenty hacía lo propio con costillas hechas a la barbacoa.

Entre las grandes carpas de los candidatos, había otras más pequeñas donde se organizaban discusiones sobre las causas favoritas de los conservadores: la defensa de la vida, la eliminación de impuestos o el derecho de posesión de armas. Los asistentes vagaban entre unas y otras al son de bandas de rock cristiano, música country y muchos cánticos anti-Obama.

Pero era dentro del estadio universitario donde se repartía la verdadera carne de solomillo que esperaban los votantes.

Ron Paul se llevó una de las mayores ovaciones del día con su defensa del aislacionismo para aliviar a un sobrecargado país.

"Necesitamos defender nuestras fronteras y olvidarnos de las de Afganistán y Pakistán", dijo a sus seguidores. "Es el momento de traer las tropas de vuelta a casa".

Lo que querían oír

Pawlently consiguió ganar ventaja ante aquellos de sus oponentes sin experiencia en la gestión.

"Muchos republicanos dirán las mismas cosas, pero como sabéis, sólo decirlas no es suficiente", clamó.

Pero, desgraciadamente para él, su aburrido discurso dejó aún menos impacto en el público que la banda de rock cristiano que contrataron para entretener a los asistentes al evento.

Era la conservadora Bachmann la que tenía más que perder en Iwoa, ya que -como repitió más de una docena de veces en su discurso- ella "es de Iowa". En el estado busca el voto de las bases del partido y una derrota aquí -aunque fuera en un simulacro- podía suponer un duro golpe para su campaña.

"La vida, nacida o no, es preciosa", dijo y añadió que "el matrimonio es entre un hombre y una mujer".

"La familia es la unidad sobre la que se funda este país. Sin la familia ¿cómo podríamos sobrevivir? Doy gracias a Dios por mi familia", recalcó.

La congresista de Minnestoa es una impresionante oradora, hay fuego en su interior y eso se contagia a sus seguidores. Muchos en la votación hablaban de su fervor por ella de un modo visceral, incluso encontraban dificultades para explicar qué es lo que tiene -objetivamente- que les gusta tanto.

Catapulta u olvido

Podría decirse que había un toque de desesperación en el discurso de Bachmann porque fuera de allí, en Carolina del Sur, el gobernador de Texas Rick Perry acababa de anunciar su intención de postularse.

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Image caption Perry anunció su candidatura y embistió directamente contra la situación económica.

Como ella, Perry es un conservador, pero a diferencia de ella tiene un currículum de peso sobre el que apoyarse. En él figura su gobierno de uno de los mayores estados del país, un estado que -como seguro que él repetirá hasta la saciedad durante los próximos meses- se ha convertido en un imán para el trabajo en EE.UU.

Perry atacó directamente a la expuesta yugular económica: "Uno de cada seis estadounidenses en edad laboral no puede encontrar un trabajo a tiempo completo. Eso no es recuperación, es un desastre económico".

Con el favorito Mitt Romney ausente de la votación de Iowa, la jornada se convirtió en una batalla para evitar que los contrincantes lograsen apoyos suficientes como para competir de verdad. También estaba en juego quién sería el que plantaría cara a Rick Perry.

La votación en cuestión ni siquiera era vinculante para el proceso de nominaciones. Pero los candidatos trataban de ganarse a sus seguidores pagándoles la entrada al acto, dándoles comida y entrenimiento. Y es que el caluroso sábado podía concluir catapultando a uno de ellos a la primera línea de los favoritos y dejando al resto en el cajón de los olvidados.

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